sábado, 4 de febrero de 2012

SSPX - Status Questionis

Como había mencionado en la entrada anterior, tenía pendiente una entrada haciendo un resumen de la cuestión de la SSPX. Desde la publicación de la respuesta a mons. Ocariz Braña por parte del padre Jean-Michel Gleize, hasta el día de ayer, han surgido una serie de eventos, informaciones y desinformaciones que me parece apropiado revisar... aunque mas no sea para ordenar mis propios pensamientos (objetivo fundacional de este blog).

La propuesta de la Santa Sede a la SSPX


Habiéndome ocupado ya de la cuestión del estado jurisdiccional de la SSPX, comienzo esta entrada analizando el estado actual de las tratativas con la Santa Sede. Es sabido que las autoridades vaticanas entregaron el pasado 14 de Septiembre a la hermandad, un "preámbulo doctrinal", el cual esta debería aceptar para proceder a una regularización canónica. Si bien al principio el contenido de este documento se mantuvo en secreto, la reciente homilía dada en Estados Unidos por el superior general de la SSPX, ha permitido adivinar los lineamientos más generales del mismo. En esta homilía, dijo mons. Fellay:
Al final de esta discusión, viene esta invitación de Roma. En esta invitación hay una propuesta de regularización canónica. (...) Ellos cumplieron todos nuestros requisitos, podría decir, a nivel práctico. (...) El problema permanece en el otro nivel: el nivel doctrinal.

(...)

Ellos dicen "esto es lo que deben aceptar: deben aceptar que para aquellos puntos del Concilio donde hay dificultad (puntos ambiguos o conflictivos), puntos como el ecumenismo, la libertad religiosa, estos puntos deben ser entendidos en coherencia con la enseñanza perpetua de la Iglesia", "Entonces, si hay algo ambiguo en el Concilio, deben comprenderlo como la Iglesia siempre lo ha enseñado".

(...)

El problema, es que en este texto, ellos dan dos aplicaciones de cómo debemos entender estos principios. Estos dos ejemplos que nos dan son el ecumenismo y la libertad religiosa, tal y como son descritos en el catecismo de la Iglesia Católica, que son exactamente los puntos que le reprochamos al Concilio.

Creo que esto, sumado al comunicado prensa que la Santa Sede dio con ocasión de la entrega del preámbulo, dejan las cosas bastante en claro:

  • La propuesta canónica de la Santa Sede satisface todos los requisitos prácticos de la SSPX.
  • Se propone la famosa "hermenéutica de la continuidad" como criterio para interpretar los puntos dudosos del Concilio.
  • La Santa Sede considera su actual doctrina acerca de la libertad religiosa y el ecumenismo como perfectamente compatibles con la Tradición.

Es este último punto el que suscita la discordia, aunque no queda claro si la SSPX debe aceptar la doctrina del catecismo "tal y como está" para proceder a una regularización, o no. Mas acerca de esto hacia el final de la entrada.

La primera respuesta de la SSPX


Luego de que la SSPX se reuniera para discutir la propuesta de la Santa Sede, hubo ciertas indiscreciones por parte de algunos superiores que permitieron conocer algunos puntos del preámbulo... así como también que la respuesta inicial no sería positiva. En esos días, L'Osservatore Romano publicó un artículo de mons. Fernando Ocariz Braña (Vicario General del Opus Dei y miembro del comité encargado de llevar adelante las discusiones doctrinales con la hermandad) intitulado Sobre la adhesión al Concilio Vaticano II. Al cruce del prelado salieron de todos lados, yo mismo hice algunos comentarios desde mi propia perspectiva. Pero la respuesta mas oficial por parte de la SSPX la dio el padre Jean-Michel Gleize (también partícipe de las discusiones doctrinales) pocos días después de que nos enterásemos de que la SSPX ya había entregado una primera respuesta a Roma. Finalmente, se pudo saber que "uno de los componentes que conforman dicha respuesta", era en efecto el trabajo del padre Gleize.

Debe decirse que el paper del teólogo de la SSPX posee serias deficiencias. Tengo entre mis borradores una crítica más detallada al texto en cuestión, el cual espero pulir y publicar pronto, pero de momento, bastará con resaltar los siguientes puntos:

  • La mayoría de las premisas del texto están débilmente fundamentadas. Por ejemplo, Gleize pretende demostrar que el objeto formal del Vaticano II es incompatible con el de un acto magisterial, basándose principalmente en una simple frase del discurso inaugural del Concilio, ignorando, entre otras cosas, el resto del discurso, la evidencia interna de los documentos del Concilio, sus actas, la interpretación del Magisterio posterior, etc.
  • Las famosos "aparentes contradicciones" están tratadas al estilo blog. Lo único que hace Gleize con respecto a este importantísimo punto es hacer la típica lista "este documento contradice a este otro, aquel a aquel otro", etc.
  • Hace una interpretación muy tendenciosa de los textos que analiza.

Me detengo sobre este último punto para dar un claro ejemplo de aquello a lo que me refiero. En la segunda mitad del texto, Gleize se pasa un buen rato criticando el "nuevo" concepto de "continuidad" supuestamente propuesto por Benedicto XVI. Habla en una parte del discurso del Papa a la curia en Diciembre de 2005 (el famoso discurso de la hermenéutica de la continuidad). Gleize critica el concepto de "sujeto-Iglesia" como artífice de la continuidad, como queriendo inducir al lector a pensar que Benedicto XVI creyese que los dogmas no son verdades objetivas, sin embargo, es un hecho más que evidente para cualquier persona pensante, que la verdadera intención de Benedicto al hablar de la continuidad del sujeto-Iglesia, era refutar a los rupturistas liberales. Eso sin mencionar que en ese mismo discurso, Benedicto dijo cosas como esta:
Aquí quisiera citar solamente las palabras, muy conocidas, del Papa Juan XXIII, en las que esta hermenéutica se expresa de una forma inequívoca cuando dice que el Concilio "quiere transmitir la doctrina en su pureza e integridad, sin atenuaciones ni deformaciones", y prosigue: "Nuestra tarea no es únicamente guardar este tesoro precioso, como si nos preocupáramos tan sólo de la antigüedad, sino también dedicarnos con voluntad diligente, sin temor, a estudiar lo que exige nuestra época (...). Es necesario que esta doctrina, verdadera e inmutable, a la que se debe prestar fielmente obediencia, se profundice y exponga según las exigencias de nuestro tiempo. En efecto, una cosa es el depósito de la fe, es decir, las verdades que contiene nuestra venerable doctrina, y otra distinta el modo como se enuncian estas verdades, conservando sin embargo el mismo sentido y significado".

Sin palabras. En fin, no es de extrañar que si el resto de los "documentos" contenidos en la respuesta a la Santa Sede fueron de este lamentable nivel teológico, la Santa Sede haya demandado de parte de la SSPX una aclaración subsiguiente, la cual mons. Fellay proporcionó hace unos días.

Posibles caminos por los que puede proseguir la discusión


De acuerdo a lo que sabemos y en mi humilde opinión, todo dependerá de si la Santa Sede desea insistir en que la SSPX acepte la doctrina de la libertad religiosa y los lineamientos sobre el ecumenismo presentados en el catecismo. Hay tres razones por las que pienso que esto no será así:

  • El comunicado de la Santa Sede acerca del preámbulo doctrinal, aclaraba que este dejaba abierta la posibilidad de "discusión legítima, el estudio y la explicación teológica de expresiones o formulaciones particulares presentes en los documentos del Concilio Vaticano II y del Magisterio sucesivo."
  • Como ya he hecho notar alguna vez, el cardenal Levada dijo en una entrevista que la Santa Sede está dispuesta a revisar todo el catecismo con la SSPX.
  • Ninguno de estos dos elementos es, al día de hoy, irreformable. Es más, los lineamientos acerca del ecumenismo ni siquiera son doctrinales y no requieren adhesión alguna... de hecho, yo mismo no los comparto: el número 821 del catecismo me parece lisa y llanamente erróneo... y nadie es menos católico por pensar así.

Ha de hacerse la salvedad de que si bien es posible disentir con respecto a la doctrina de la libertad religiosa expuesta en Dignitatis Humanae (ya que este documento no ha sido propuesto ni como irreformable ni como infalible), uno no puede simplemente ignorarlo: exige un "religioso obsequio de la mente y la voluntad". ¿Qué significa esto? Ya lo he tratado de forma teórica, pero si vamos a la aplicación práctica en este caso particular, me parece que la SSPX deberá "defender" su postura, explicando detalladamente por qué no puede en conciencia aceptar este documento... hasta el momento, la SSPX no ha demostrado (y dudo que pueda hacerlo) el supuesto carácter herético de Dignitatis Humanae. Si por lo menos hiciesen una defensa coherente de su postura, tal vez la Santa Sede la tomaría por suficiente... al fin y al cabo, si Roma considera que para ser católico es necesario adherir a DH en su integridad, no tiene más que proclamar con la debida autoridad las doctrinas en él contendidas con caracter de irreformables.

Por otro lado, tal vez Roma insista en llegar a un acuerdo teológico sobre este punto... sin embargo, en mi humilde opinión, tal debate y posterior acuerdo puede y debe darse luego de que la SSPX vuelva a tener jurisdicción y pueda administrar los sacramentos sin la menor sombra de duda acerca de su licitud y validez. Como mas de una vez he dicho, solo un disenso en doctrinas "de fide" puede justificar la postergación del acuerdo canónico. Ahora bien, ya sabemos que para Roma, las cuestiones en disputa no pertenecen al Depósito de la Fe (lo cual de por sí debería bastar), con lo cual, a menos que la SSPX pueda demostrar que las doctrinas que defienden hayan sido declaradas como infalibles o irreformables y que el magisterio posterior peque de herejía contra las mismas (tesis que me parece errónea, casi con toda probabilidad), entonces no habría obstáculo para una regularización.

Ahora bien, si la fraternidad insiste en rechazar "in toto" el Concilio Vaticano II, sea por la razón que sea, entonces se tardará varios años más en llegar a un acuerdo. No hay ninguna razón teológica para rechazar en bloque este Concilio, de hecho, mons. Lefebvre mismo no lo hizo (ver la nota 37 del trabajo de Gleize). Todas las tesis propuestas por Gleize, la invalidez de su objeto formal, la invalidez su destinatario, la invalidez de su marco filosófico, etc., no han sido suficientemente probadas (siendo muy generoso). A la hermandad no le queda más que atenerse a los puntos concretos que critica, al igual que su fundador (el menos en sus primeras épocas). Esa es la única forma en la que este debate puede avanzar.

9 comentarios:

  1. No sé si alguna vez se lo dije: me gusta su blog.

    En un par de semanas regreso de viaje y tal vez tenga ganas de una acotada disputatio sobre libertad religiosa.

    Mi intención es debatir algunos aspectos de la doctrina pre-conciliar de la tolerancia que es punto de convergencia entre continuistas y rupturistas. Tengo una página redactada.

    Una sugerencia bibliográfica: si quiere leer algo complementario de Pink (espero escribirlo bien) busque en la web de la Fundación Speiro un par de artículo de Eustaquio Guerrero sobre la DH. Un jesuita español que publicó bastante sobre el tema antes, durante y después del Concilio.

    Lo interesante:

    - la defensa de la tesis de la confesionalidad del Estado. Singularmente en España (1966). Y la apertura al cambio de circunstancias sociológicas en la línea de Pío XII (cs. hist, 1955).

    - los límites a la libertad religiosa en un Estado confesional como España, con aplicación a los puntos candentes (cultos públicos acatólicos y proselitismo).

    Es parte de lo que yo llamo "interpretación española" de la DH, hoy sepultada en el olvido.

    Saludos.

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    1. Martin Ellingham,

      Le agradezco muchísimo, no solo por sus palabras sino por los muy interesantes aportes que suele realizar. El artículo que menciona de Eustaquio Guerrero suena por demás interesante, voy a leerlo y le haré llegar los comentarios.

      Y con respecto a la disputatio sobre la libertad religiosa, si ya tiene una página redactada entonces perfecto, no deje de avisarme cuando esté publicada.

      Le envío un muy cordial saludo.

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    2. Martin Ellingham,

      Estuve leyendo uno de los artículos de Eustaquio Guerrero que mencionó (costó encontrarlos), y me pareció excelente. Creo que esa interpretación de Dignitatis Humanae sería aceptable para gran parte del tradicionalismo, por no decir la gran mayoría.

      Además, encontré un artículo del mons. Lefebvre que me pareció... revelador. En un rato pongo link y si me da el tiempo, algunos comentarios.

      Muchísimas gracias!

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  2. Respuestas
    1. Muchas gracias Gelfand, por el comentario y por pasarse habitualmente por este blog. Por cierto, acabo de suscribirme al suyo, cosa que tenía pendiente.

      Un saludo grande.

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  3. Muy claro y sintético... se agradece.
    Pregunta lateral: que cosa o cosas le parecen erróneas del 821? por qué?

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    1. Gracias a usted Fennian por tomarse la molestia de leer.

      Con respecto al número 821 del catecismo, se enumeran ciertos elementos que dificilmente puedan ser juzgados como "exigencia" de la vocación a la unidad... especialmente la oración en común. Tal cuestión mereció por parte de Ratzinger un texto como el siguiente : http://infocatolica.com/blog/buhardilla.php/1102070200-ise-puede-rezar-con-creyentes , que como verá, pone bastantes reparos a este tipo práxis... pero de esto nada dice el catecismo, simplemente dice que la oración en común es una exigencia... cualquier despistado que lea esto puede caer en prácticas sumamente heterodoxas... y no tan despistado: solo por dar un ejemplo, en un encuentro diocesano, tuve que presenciar como mons. Stöckler (pastor contradictorio si los hubo) nos bendijo "en conjunto" con dos pastores evangelistas (y no recordemos la foto de Bergoglio arrodillado para recibir una bendición semejantes de manos de un hermano separado).

      Los demás puntos también son problemáticos si los lee un fiel desinformado (y recordemos que esto es un catecismo, cuyos destinatarios somos todos los fieles), como "exigir" el fraterno conocimiento recíproco, los encuentros entre los cristianos de diferentes Iglesias y comunidades.

      Aún mas, inmediatamente luego de esta lista aclara el catecismo (o mas bien "oscurece") al decir que "La preocupación por el restablecimiento de la unión atañe a la Iglesia entera, tanto a los fieles como a los pastores". Esto deja la puerta abierta a que los fieles despistados den rienda suelta a su creatividad ecumaníaca.

      Esto no es material para un catecismo. Es verdad, tal vez sea demasiado decir que es "erróneo" (excepto por lo de la oración en común), pero si "muy susceptible de ser interpretado erroneamente" por parte de los destinatarios del texto.

      Un saludo grande.

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    2. Eremita había escrito una respuesta más larga y acabada pero se perdió en alguna de las arrugas del espacio virtual. Intento ser más sintético por cuestiones de tiempo.
      - Es difícil que un texto que pretende ser llano y cercano a la media de los fieles cómo el CIC no sea por lo mismo "susceptible de ser mal interpretado", con muchas más ligereza y muchos menos detalles se habla del filioque en el texto y esto es algo mucho más basal en la fe católica. Por otra parte el número tiene un fuerte tono de práxis-pastoral por lo tanto es bien opinable de suyo, no porque sea erróneo. Igual concedo que pueda ser un pasaje muy poco feliz.
      - Las malas interpretaciones no suelen venir de corazones poco formados y con recta intención... me parece que no es el caso de los que empiezan a interpretar mal, sino más bien de sus seguidores, ellos sí pueden que interpreten mal porque han sido mal-formados, pero en ese caso el problema no es del texto sino de aquel que enseño mal.
      De cualquier manera lo sigo rumiando, me considero un neófito en temas de ecumenismo.
      Saludos!

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    3. Fennian,

      Es verdad que al carecer de la minuciosidad teológica de los manuales, un texto como el presente catecismo pueda ser mal interpretado... una razón mas para volver al estilo del catecismo mayor de San Pío X, que sin duda inspiró el actual compendio del catecismo (cuyo artículo acerca del ecumenismo, el 164, es un tanto mas aceptable).

      Y también es verdad lo que menciona acerca de quienes han sido mal formados... es muy difícil que un fiel que no tenga contacto con el problema del ecumenismo tome por su cuenta algún tipo de acción al respecto... el problema viene cuando se aventura sin una guía adecuada en los problemas teológicos que separan a los cristianos.

      Un saludo grande y gracias por pasar!

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