martes, 10 de enero de 2012

Dios, el servicio al prójimo y la realización humana

(Tomado y traducido del blog de Alexander Pruss)

Supongamos que Dios no existe, que los seres humanos son los seres más elevados relevantes a nuestro "cálculo" moral (i.e., podría haber extraterrestes mas elevados que los humanos en algún lugar, pero son moralmente irrelevantes). ¿Qué debería tomar uno en ese caso como el aspecto mas elevado del florecimiento humano (orig. human flourishing, traducido de ahora en más como "realización humana")? Seguramente, la ayuda al prójimo. Pero esta ayuda al prójimo apunta a un fin mas allá de si mismo, a saber, el "beneficio" del prójimo. Ahora bien, este beneficio al prójimo no puede primariamiente consistir en poder hacer que el prójimo pueda ayudar al prójimo, de otra forma, el aspecto más elevado de la realización humana consistiría en ayudar a otros a ayudar a otros a ayudar a otros... lo cual resulta en una regresión viciada o circularidad. Mas bien, finalmente, nuestro servicio colectivo al prójimo debería estar dirigido a algo mas que el servicio al prójimo. Pero si no hay Dios, entonces el servicio al prójimo es el elemento más elevado de nuestra realización. Entonces pareciera ser que si no hay Dios, el aspecto mas elevado de nuestra realización consiste en promover otros (y por ende, mas bajos), aspectos del florecimiento/desarrollo/realización de los demás. Y eso no parece estar bien.

Aquí hay otra forma de ver este problema: Hay algo paradójico acerca de perseguir la realización de otros como nuestro fin central: ¿Qué tal si todos alcanzamos nuestro fin? Nuestras vidas perderían lo que centralmente les da significado.

¿Cómo es que la existencia de Dios cambia las cosas? Bueno, nuestro servicio a los demás, en si mismo, ya no es el bien humano mas elevado: la unión amorosa con Dios es el bien humano más elevado, y el servicio a los demás es valioso dado que es parte constitutiva de nuestra propia unión con Dios, y promueve esa unión en los demás.

Comentario Eremítico: Interesante reflexión de Alexander Pruss, que si bien no llega a ser un argumento en pos de la existencia de Dios, sí debería disparar en el eventual lector ateo una profunda reflexión acerca de la realización moral humana.

2 comentarios:

  1. Me parece interesante, pero no podría objetar un ateo que la "realización de otros" no es nunca un fin totalmente alcanzado, ya que siempre habrá "nuevos otros" los cuales se deben "realizar"?.

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  2. Estimado Gelfand,

    Eso es un hecho, hasta lo dijo Nuestro Señor: "a los pobres siempre los tendréis con vosotros" (Jn 12, 8). Pruss está hablando mas bien desde una perspectiva teleológica, que debería llevar al ateo a preguntarse acerca del "status" moral de la humanidad en su conjunto y de su "dirección", su "sentido".

    Porque si realmente la ayuda al prójimo es el aspecto mas elevado de la realización moral humana, entonces el "status" moral ideal de la humanidad en su conjunto, es un mundo en donde todos ayudan al prójimo a ayudar al prójimo a ayudar al prójimo a ayudar al prójimo... lo cual es un absurdo. Y dicho mundo llegaría a la perfección solo haciendo imposible la plena realización moral, ya que no habría nadie a quien ayudar a ayudar a ayudar a ayudar...

    Sería interesante desarrollar este pensamiento en términos mas formales... si se puede demostrar que es un absurdo el que la ayuda al prójimo sea el bien moral más elevado, las consecuencias para toda filosofía moral atea serían devastadoras.

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