viernes, 16 de diciembre de 2011

Status Questionis de la libertad religiosa previo al Concilio Vaticano II

Encontré en el blog "Disputationes Theologicae" un documento súmamente interesante. Resulta ser que con respecto a la libertad religiosa, previamente al Concilio, había dos posiciones diametralmente opuestas: la del cardenal Ottaviani y la del cardenal Bea. A ambos les fue encargado redactar textos preliminares para el Concilio; Ottaviani para la Constitución Dogmática acerca de la Iglesia (lo que sería Lumen Gentium) y Bea para el proyecto sobre el ecumenismo (me imagino que es de donde surgieron Nostra Aetate, Unitatis Redintegratio, y Dignitatis Humanae). Estos textos poseían ambos sendas secciones referidas a la libertad religiosa, obviamente, con opiniones antagónicas.

Como bien se sabe, las posiciones del cardenal Bea prevalecieron. Lo que ha hecho la gente de Disputationes Theologicae es publicar el texto original de Ottaviani (en italiano), que representa el "Status Questionis" de la libertad religiosa, antes del Concilio, según el antes mencionado cardenal.

La mayor parte del documento postula cosas que la Iglesia post-conciliar sigue profesando: Los deberes del Estado para con la verdadera religión, etc. Pero copio aquí el único punto que me parece contrario a la enseñanza del Concilio:

(...) ningún motivo autoriza al poder civil a forzar a las conciencias a aceptar la Fe divinamente revelada. En efecto, la fe es libre por esencia, y ella no puede ser objeto de ninguna coerción, así como lo enseña la Iglesia diciendo: "Ninguno puede ser obligado, contra su propia voluntad, a abrazar la Fe católica". Pero esto no impide de ningún modo que el poder civil deba procurar las condiciones intelectuales, sociales y morales, gracias a las cuales fieles, incluso aquellos que no tienen grandes conocimientos, puedan fácilmente perseverar en la fe que han recibido. Por esta razón, así como el poder civil estima que es su deber el procurar el cuidado de la moralidad pública, del mismo modo, a fin de preservar a los ciudadanos de las seducciones del error y para que el Estado sea conservado en la unidad de Fe, que es el bien supremo y es la fuente de una multitud de beneficios, incluso en el orden temporal, el poder civil puede regular las manifestaciones públicas de los demás cultos, y defender a los propios ciudadanos de la difusión de las falsas doctrinas a causa de las cuales, a juicio de la Iglesia, su eterna salvación es puesta en peligro.

Aquí está el quid de la cuestión de la libertad religiosa. El Concilio Vaticano II enseñó que el límite que posee el Estado para restringir la práctica pública de las religiones falsas y la difusión de doctrinas erróneas es la ley natural. La enseñanza del Magisterio del siglo XIX hasta el Concilio desconoce dicho límite y pareciera ubicarlo en la obtención de bienes temporales como la unidad en la Fe del pueblo (esa pareciera ser la lectura mas coherente, dado que ya en Immortale Dei, León XIII descartó por completo cualquier atribución del estado en el orden sobrenatural... en este dominio solo posee obligaciones). Previamente a eso, tal y como demostró el profesor Thomas Pink en su importantisimo trabajo "What is the Catholic Doctrine regarding religious liberty?" (que no puedo cansarme de recomendar a cualquier persona interesada en el tema y que sepa inglés), desde la contra-reforma hasta principios del siglo XIX, se asumía que el límite de la autoridad coercitiva de la Iglesia era la jurisdicción sobre los bautizados (la Iglesia no se atribuía derecho a ejercer coerción sobre los no-cristianos).

En fin, desearía tener suficiente tiempo como para embarcarme en una traducción completa del artículo del profesor Pink, que aborda detalladamente todos estos temas... tal vez para las vacaciones.

10 comentarios:

  1. Hace mucho tiempo escribí un artículo sobre la libertad religiosa, de unas 120 páginas, supongo interesante para el status quaestionis del 95, tendría que leerlo de vuelta, ha quedado en el campo de las cosas que la vida me llevó a dejar de lado y a.. prácticamente olvidar. Parece ser que pertenece al conjunto de cosas que hoy por hoy no me interesan demasiado. No obstante ello me quedaron dos grandes líneas investigativas, una de ellas la llevé a cabo y la otra no. Estudiando la libertad religiosa me di cuenta que hay dos cosas que se pierden de vista:
    1- Que se trata del 'derecho' a la libertad religiosa, entonces uno de los condicionantes más profundos es cómo se entiende el derecho... eso me llevó a investigar la naturaleza metafísica del derecho, cosa que se terminó convirtiendo, en un momento que lo necesitaba, en una tesis de licenciatura.
    2- La segunda cosa que no profundicé más allá de lo que está en el artículo del 95 es:
    a: Supuesto que el derecho es el objeto de la justicia, y dado que el 'ius' supone bienes a los cuales se tiende y 'otros' respecto de los cuales tales bienes tienen que ser respetados con 'justicia', la cuestión está en la naturaleza de los bienes que, en última instancia, la justicia busca proteger. Entonces hay dos tensiones o dos tipos de bienes... los naturales y los sobrenaturales... La cuestión es cómo y de qué modo lo sobrenatural funda derecho... en mi opinión, la madre de todas las batallas.
    b. Segundo punto desde el cual tendría que revisar todo mi artículo del 95 (a la luz de mi actual convicción de la emergencia de la libertad), si es que alguna vez tengo interés en leerlo de vuelta, es el valor perfectivo de una tutela de derechos que supone un paternalismo protector frente a una sociedad con cierto estado de madurez que permita la 'libertad religiosa' (dejando de lado las realidades históricas concretas de las cuales no se pueden sacar demasiadas conclusiones y siempre se encuentran 'contraejemplos' para rebatir lo formulado), esto último me llena de perplejidades, ¿qué es más pleno: la tutela paternal(ista???) de un derecho por parte del estado o una sociedad donde haya libertad en un ámbito que de suyo la exige para que el fruto de tal ejercicio tenga sentido...? No sé, no tengo la respuesta, pero por ahora la pregunta no me pica demasiado...
    Saludos.
    P&E

    ResponderEliminar
  2. Estimado Psique y Eros,

    Antes que nada, muchas gracias por pegarse una vuelta por este humilde blog... casualmente, hace unos días me suscribí al suyo vía RSS. Aprovecho para decirle que estuve leyendo un trabajo suyo: "Bosquejo para una ‘Gramática del Asentimiento’ tomista. Asentimiento de la ciencia y asentimiento de la fe en Sto. Tomás." y me quedé impresionado. Usted posee un nivel de erudición y elocuencia admirables, muy superiores a las del bloguero promedio.

    Volviendo a su comentario, es una lástima que la pregunta no le pique... espero que en algún momento retome estas inquietudes. Se nota que usted maneja muy bien el latín, que esta familiarizado con la obra de Santo Tomás... está en una posición privilegiada para echar luz en estos debates.

    Le envío un muy cordial saludo, y le reitero mi agradecimiento por molestarse en comentar en esta básica bitácora.

    ResponderEliminar
  3. Eremita:

    Llevo muchos años de lecturas (incluye los artículos de P&E), fichas, fotocopias, largas conversaciones con el filósofo del derecho (tomista) que más y mejor ha tratado el tema del derecho subjetivo y tengo un libro inédito sobre el tema.

    Después de leer lo Pink, pienso que siguen en pie las conclusiones del fraile Victorino Rodríguez (dos artículos largos que debería escanear y poner en un blog):

    1. En general se ve continuidad.
    2 Pero hay puntos oscuros o dudosos en la DH:
    - Fundamento (filosófico y teológico) del derecho: explicarlo y no sólo afirmarlo.
    - Límites del derecho.
    - Relaciones Iglesia-Estado.
    - Homogeneidad del desarrollo doctrinal.

    Un dato que se le escapa a Pink: si se lee con atención el Catecismo, cuando dice lo que no es la libertad religiosa, y los límites, verá que no es exacta la interpretación "naturalista" de los límites a la libertad religiosa. Un Estado aconfesional, se limita al orden natural; un Estado confesional católico, puede aceptar datos divino-positivos, a través de la moral pública.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  4. Bueno Heremita, no me agradezca tanto... el mérito es suyo... me atrajo por aquí lo equilibrado de sus comentarios. Soy medio fóbico a la esclerosis tradicionalista, pero siempre vuelvo a visitarlos, aunque esto conlleve ligarse un par de palos por la cabeza... Pero vuelvo... me apena mucho que gente de tanta valía quede atrapada en cuestiones principalmente humanas... por eso, justamente, no me atraen demasiado los debates teológicos en sí... después que uno se ha entrenado en conocer al hombre le es casi evidente que lo principal de las motivaciones no tiene nada en absoluto de teológico... debería superar esta fobia pero por ahora no puedo y me la permito. Me gustaría hacer algo al respecto... se me han ocurrido varios cursos de metafísica donde más allá de los contenidos puedan aprenderse, en ejercicio, las 'virtudes epistemológicas', las virtudes y presupuestos de la comunicación con el otro, pero nunca me animo a lanzar la idea de un 'curso de metafísica'...
    No creo que por mucho tiempo retome mis inquietudes teológicas, soy un animal filosófico, mi lugar es la tierra de los presupuestos, la arqueología, la labor de desenterrar principios y fundamentos que nadie ve...
    Saludos.
    P&E

    ResponderEliminar
  5. "un Estado confesional católico, puede aceptar datos divino-positivos, a través de la moral pública"

    Martín esta afirmación cae en el ámbito de mi primer pregunta no resuelta y en lo específico quedaría así:
    "a través de la moral pública"
    ¿significa que lo sobrenatural funda derecho en cuanto 'costumbre' (es decir mediado por la costumbre) o en virtud de sí mismo?

    ResponderEliminar
  6. P&E:

    No tengo respuesta filosófico-teológica clara. Fiché un par de artículos sobre el ius divinum, pero está pendiente.

    Supongo que la pregunta versa sobre el momento anterior a la positivación o recepción por el derecho humano de esas exigencias.

    Hasta dónde he llegado a leer, parece que hay derechos sobrenaturales absolutos (per se, piden siempre reconocimiento, como es el caso de la libertad de la Iglesia o el reconocimiento civil del matrimonio canónico) y sobrenaturales hipotéticos (como es la ayuda económica a la acción evangelizadora de la Iglesia, que supone que ésta no tenga medios propios y que además el Estado pueda colaborar).

    En todo caso, para el reconocimiento del título fundante del derecho hace falta fe socialmente profesada y vivida, y cierta mediación del ethos se muestra casi como ineludible.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  7. P.S.: la moral pública religiosa, dice el autor que he consultado, presentaría una doble dimensión:

    - Natural. Por la que sería legítimo prohibir los sacrificios humanos.

    - Divino-positiva. Por la que sería legítimo prohibir la difusión de una herejía cristológica.

    Pero mi impresión es que se trata de un deber-derecho condicionado...

    ResponderEliminar
  8. "cierta mediación del ethos se muestra casi como ineludible"
    ese es el punto, yo quito el casi, es ineludible, lo contrario es de locos.
    pero la cuestión está en si la mediación del ethos, es nada más que mediación o si el ethos emerge.
    Dicho de otro modo, ¿lo sobrenatural funda derecho primordialmente en virtud de sí mismo y el ethos cumple una función mediadora, o es el ethos el que funda derecho en cuanto lo sobrenatural se ha vuelto ethos?

    ResponderEliminar
  9. Hay un dato de importancia no mayor para este debate pero que me resultó interesante: En algún blog de habla inglesa que no recuerdo, se proponía la opinión de que la creencia en un único Dios forma parte del derecho natural y no de la Revelación. Con lo cual, siguiendo la doctrina de DH en conjunción con esta opinión, un Estado Católico podría lícitamente impedir la profesión pública de creencias como el hinduísmo.

    Eso por un lado. Con respecto al debate de cómo puede puede fundar derecho lo sobrenatural, en otra parte del texto de Ottaviani dice:

    "La dottrina sopra esposta dal santo concilio non può essere applicata nella sua integralità che nella Città nel seno della quale i cittadini, non solo sono battezzati, ma fanno anche professione di fede cattolica. In questa situazione, sono i cittadini stessi che decidono liberamente che la vita sociale sarà informata dai principi cattolici"

    Traduzco rápidamente: La doctrina arriba expuesta por el Santo Concilio, no puede ser aplicada en su integridad, sino en la ciudad en cuyo seno los ciudadanos no solo están bautizados, sino que también hacen profesión de la Fe Católica. En esta situación, son los ciudadanos mismos quienes deciden libremente que la vida social será informada por los principios católicos.

    Así que Ottaviani pareciera ser de la opinión de que los preceptos morales contenidos en la Revelación, deben primero informar el ethos de un pueblo, antes de ser incorporados al derecho positivo.

    También creo que debe decirse (por obvio que parezca) que no todos los preceptos morales Revelados son susceptibles de ser propuestos como derecho positivo... sería impensable imponer por ley el poner la otra mejilla, o cualquier otra enseñanza comunmente catalogada como "los consejos evangélicos" (salvo tal vez en "sociedades" mas pequeñas como las ordenes religiosas)... aquí habría que ver si se trata de algo gradual (en una sociedad perfecta, todo el contenido moral de la Revelación puede ser reflejado en el derecho positivo), o si hay preceptos morales específicos que no son susceptibles de ser incorporados al derecho positivo.

    P&E, Martin Ellingham, les reitero mi agradecimiento por enaltecer este blog con tan rico debate. Feliz y Santo año nuevo.

    ResponderEliminar
  10. Martin Ellingham,

    Pasé por alto su primer comentario. Con respecto a los puntos que usted marca como oscuros:

    1) Es verdad, no se da un fundamento filosófico del derecho propuesto.
    2) Hay algunos tibios límites propuestos: el proselitismo deshonesto por ejemplo... pero hay problemáticas hipotéticas mas complejas que no han sido tratadas, como por ejemplo se me ocurre, la adquisición de medios masivos de comunicación, etc.
    3) Aquí se puede apelar a la clausula "tradition-friendly" de DH, a saber, que el Concilio no pretendió mediante este documento cambiar la doctrina con respecto a los deberes del Estado para con la Religión Verdadera.
    4) Esto también es verdad. DH se presenta de forma rupturista, casi como queriendo impactar.

    Sin embargo, los puntos 1, 3 y 4 puede tomarlos la teología. El punto 2 tal vez no lo veamos resuelto dada la escasez (¿inexistencia?) de estados verdaderamente Católicos. A no ser que el marco teológico se desarrolle de tal forma que permita elaborar una casuística satisfactoria.

    Muy cordiales saludos.

    ResponderEliminar

 
Copyright © La Ermita de Tinchín | Theme by BloggerThemes & frostpress | Sponsored by BB Blogging | Additional artwork by Artin Shahbazian (Ascension of Christ chapel photo) and Nerijus Antnanavicius (Hermit Crab drawing), the latter used without permission (yet)