lunes, 7 de noviembre de 2011

La parábola del trabajo práctico

La otra noche, mientras intentaba dormirme, estaba pensando en el misterio de la Redención y de como esta debe "aplicarse" a cada persona. En el umbral entre el sueño y la vigilia, se me ocurrió que... El Reino de los Cielos se parece a un curso de secundaria, al cual un Profesor les encargó la redacción de un trabajo práctico muy difícil. Los alumnos se dividieron en grupos para realizar el trabajo, pero uno de ellos quedó solo: era el peor alumno del curso, y nadie quería realizar el trabajo práctico con él (pobrecito).

Desde principios de año, este alumno había dejado de estudiar el material de estudio y realizar las asignaciones (una compañera de esas venenosas lo convenció de que no era necesario), con lo cual sus notas fueron de mal en peor. Cuando se quiso acordar, ya era muy tarde para estudiar todo el material y realizar las tareas pendientes... estaba en una situación crítica: Si quería aprobar la materia, debería sacarse un 10. Parecía una tarea imposible pero aún así, decidió dar su mejor esfuerzo y ponerse a trabajar con toda dedicación.

Luego de muchas semanas de trabajo y cerca ya la fecha de entrega de los TPs, el Profesor dedicó una clase a revisarlos, para poder hacer correcciones y sugerencias a los alumnos. Cuando fue el turno del peor alumno, el Profesor tuvo que reprenderle con dureza, ya que su trabajo era espantoso: A pesar de que el Profesor lo había explicado numerosas veces, el peor alumno seguía sin comprender el tema en cuestión, dado que al no haber estudiado durante el año estaba muy atrasado en la lectura; había dejado de realizar muchas de las consignas, ya que le resultaban muy difíciles; y para colmo de males, el trabajo estaba muy desprolijo. Para tener al menos la oportunidad de sacar un 6 debería rehacerlo de forma íntegra, para lo cual ya no tenía tiempo.

Desilusionados tanto el profesor como el alumno, este último se retiró silenciosamente a su banco con lágrimas en los ojos.

Fue entonces cuando otro alumno, el Mejor de todos (que era El Hijo... del profesor), se compadeció de él. También estaba haciendo el trabajo solo, ya que ni siquiera el segundo mejor alumno se consideraba digno de alcanzarle un lápiz (y eso que eran primos por parte materna). El Mejor Alumno se acercó decididamente al peor y le dijo:

-"Quiero que hagamos el trabajo práctico juntos"

Contestó el peor alumno:

-"Pero... ¡tu trabajo es magistral! Te debe haber costado un calvario... y además... ¡ya lo tenés terminado!"

-"No importa, lo completamos con lo que vos puedas aportar."

-"Pero ni siquiera entiendo el tema..."

-"Yo te lo voy a explicar."

-"Pasa que el tuyo está en computadora y yo ni computadora tengo"

-"Venite a mi casa y te presto mi computadora"

-"Es que no tengo mucha práctica usando esas cosas..."

-"No importa, lo hacemos juntos"

-"¡Ni siquiera tengo plata para ir hasta tu casa!"

-"Yo te doy las monedas para el colectivo".

Finalmente, el mejor alumno convenció al peor y luego solicitó permiso al Profesor para conformar este grupo, quien aceptó la movida.

Pasaron los días hasta la entrega del TP. Durante este tiempo, el peor alumno fue dedicadamente a la casa del mejor alumno, a concluir el trabajo práctico. El peor alumno daba lo mejor de si, pero incluso sus mayores esfuerzos eran nada sin la ayuda el mejor alumno; mas aún, muchas veces se equivocaba y renegaba... un día no quiso ir mas a trabajar pues estaba extenuado, pero el mejor alumno lo llamó insistentemente para que prosiguieran trabajando juntos, y al día siguiente retomaron las labores. El Padre del Mejor alumno observaba atento toda la situación, en tanto que su Madre los cuidaba, les hacía la merienda, los alentaba, etc.

Llegada la noche previa a la entrega, el peor alumno se turbó, porque a pesar de haber dado su mejor esfuerzo, de haber contado con la ayuda incondicional del mejor alumno, y de haber aprendido mucho en todo este proceso, su aporte seguía siendo paupérrimo en comparación con la sobrenatural sabiduría del Mejor Alumno. A su vez, reconoció que no pocas veces podría haber tenido una mejor actitud para con su Compañero, que tal vez habría podido esforzarse aún mas... pero que aún de haber sido así, la distancia entre ellos sería siempre infinita. Deteniéndolo en seco, el Mejor alumno afirmó con decisión:

"Amigo, nada de eso importa. Este trabajo es tuyo y mío. Es nuestro."

Y con mano firme, editó la carátula del TP, agregando el nombre del peor alumno al lado del suyo, y la mandó a imprimir.

Al día siguiente, se presentaron juntos ante el profesor. Él conocía perfectamente la situación, ya que habían estado trabajando en Su casa. Ante la presentación del magistral trabajo práctico, el profesor no dudó en calificarlo con un 10. Además, el Mejor Alumno fue distinguido públicamente con un premio, por ser tan buen alumno y compañero.

Y de esta forma, el peor alumno pudo aprobar la materia y disfrutar de sus vacaciones en paz, en la compañía de su nuevo Amigo, y su Familia.

FIN



El eventual lector se preguntará: "Sisi, todo muy lindo, pero... ¿cuales son las implicancias teológicas?". Al que quiera profundizar en el asunto, aquí está la explicación de lo que quise decir con este cuentito.

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