lunes, 7 de noviembre de 2011

Explicación de la parábola del trabajo práctico

(Este post es la explicación del cuentito que intitulé como "La parábola del trabajo práctico". A quien no lo haya leído le sugiero que lo haga antes de leer esta entrada... o tampoco leer esta entrada.)

Bien, como dije en la entrada anterior, este cuento se me ocurrió mientras pensaba en la Redención y en cómo esta se aplica a nosotros hoy día. No se porque se me cruzó por la cabeza el concepto de comunión: la "κοινωνία" (transliterado "koinónia"). Esta palabra griega puede significar "participación", "comunión", "comunidad"; aparece en el nuevo testamento varias veces.

A veces define simplemente la vida en común:
Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones. (Hch 2, 42)

Ἦσαν δὲ προσκαρτεροῦντες τῇ διδαχῇ τῶν ἀποστόλων καὶ τῇ κοινωνίᾳ τῇ κλάσει τοῦ ἄρτου καὶ ταῖς προσευχαῖς.


Otras veces define el compartir los bienes con los pobres:
pues Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una colecta en favor de los pobres de entre los santos de Jerusalén. (Rom 15, 26)

εὐδόκησαν γὰρ Μακεδονία καὶ Αχαΐα κοινωνίαν τινὰ ποιήσασθαι εἰς τοὺς πτωχοὺς τῶν ἁγίων τῶν ἐν Ἰερουσαλήμ.


Tal vez su uso mas famoso sea en referencia al Sacramento de la Eucaristía:
La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? (1Cor 10, 16)

Τὸ ποτήριον τῆς εὐλογίας ὃ εὐλογοῦμεν, οὐχὶ κοινωνία ἐστὶν τοῦ αἵματος τοῦ Χριστοῦ; τὸν ἄρτον ὃν κλῶμεν, οὐχὶ κοινωνία τοῦ σώματος τοῦ Χριστοῦ ἐστιν;


Pero también hay un uso de mayor relevancia para el tema central de este cuento. En el capítulo 3 de la carta a los filipenses, San Pablo viene diciendo: "...perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo, (...) y conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos." (Flp 3, 8-11)

...τοῦ γνῶναι αὐτὸν καὶ τὴν δύναμιν τῆς ἀναστάσεως αὐτοῦ καὶ κοινωνίαν παθημάτων αὐτοῦ συμμορφιζόμενος τῷ θανάτῳ αὐτοῦ...


Este tema de la comunión con los padecimientos de Cristo se repite en diversos lugares del corpus paulino: "Si uno (Cristo) murió por todos, entonces, todos murieron" (2Cor 5, 14), "si hemos sido unidos a Cristo en la semejanza de Su muerte, ciertamente lo seremos también en la semejanza de Su resurrección, sabiendo que nuestro hombre viejo fue crucificado con él (...) Y si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él" (Rom 6, 3-6a.8), "Llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se muestre en nosotros" (2Cor 4, 10), "...somos hijos de Dios. Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados" (Rom 8, 16s) Jesucristo mismo hace invitaciones en un tono semejante: "Tomad sobre vosotros mi yugo" (Mt 11, 29a), "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (Mt 16, 24b). ¿A donde lo seguiremos con una cruz a cuestas si no es al calvario?

Pero no solamente debemos "tomar parte en"/"participar de" los padecimientos de Cristo, sino de toda su Encarnación. Su Pasión forma parte de su "ministerio sacerdotal", pero también debemos participar de su ministerio profético y su ministerio pastoral. Es en esta tónica en la que, nuevamente usando la palabra κοινωνίᾳ, San Pablo agradece a los cristianos de Filipos "por su participación Evangelio" (ἐπὶ τῇ κοινωνίᾳ ὑμῶν εἰς τὸ εὐαγγέλιον - Flp 1, 5).

Pasemos ahora a la explicación de las imágenes de la parábola. La imagen del trabajo práctico es bastante confusa (no procuré clarificarla demasiado ya que no es la más importante); vendría a significar aquello que Dios le "encomienda" a la humanidad (el cumplimiento de Su voluntad/ley/etc.). Luego del pecado original (simbolizado en el cuento de forma muy vaga e insatisfactoria con la tentación de la compañera a no hacer la tarea), el cumplimiento de este "encargo" se vuelve muy difícil. Antes de la Redención, si uno cumplía la ley, al morir iba al "Limbo de los Padres" (que pensaba incorporar a la parábola con la imagen de "irse a Diciembre", cosa que no hice para no hacerla tan complicada), pero llegar al Cielo, participar de la Vida Divina, era para el hombre absolutamente imposible (esto también está expresado de forma mas bien débil en el cuento, mediante la dificultad del trabajo práctico y la nota requerida para aprobar la materia).

Aquí es donde entra en juego El Hijo. Jesucristo cumple la antigua alianza y restaura la unión entre Dios y el hombre. Dios podría haber elegido diversas formas para restablecer esta amistad/unión (el profesor podría haber simplemente aprobado al alumno), pero quiso hacerlo de esta forma. A su vez, El Hijo podría haber simplemente puesto el nombre del alumno en la carátula, sin exigir ningún tipo de "participación" por parte del mismo (esto se asemejaría a la teología de la justificación protestante), sin embargo, eligió dar al hombre la posibilidad de "participar" de los méritos de la encarnación de su hijo. Aquí es donde aplica el concepto de la κοινωνία.

Entre el peor alumno y el mejor se da una "comunión" (así como debe darse entre Cristo y cada ser humano). El haber conformado este "grupo" (cosa que podría considerarse como una vaga referencia al Bautismo), permite que puedan "compartir" el trabajo práctico, o más bien, que el Mejor Alumno "participe"/"haga parte" al Peor del mismo y "beneficiarse" de él. De la misma forma, la comunión con Cristo permite que los méritos que Él obtuvo con su Encarnación (Redención objetiva), puedan ser "aplicados" a nosotros (Redención subjetiva).

Pero además, esta comunión permite que podamos unir nuestros padecimientos y sacrificios a los suyos. Dice San Pablo en la carta a los Colosenses: "completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia" (Col 1, 24). Si interpretamos estas palabras de forma más bien literal, vemos que este acto de "completar" queda reflejado en el "aporte" que hizo el Peor alumno al trabajo práctico.

¿Como se da esta "agregación"? Podría darse una interpretación mística: Dice San Pablo que la Iglesia es el Cuerpo (místico) de Cristo, y nosotros somos sus miembros. De este modo, si nuestras obras las realizamos en comunión con Cristo Cabeza y el resto de la Iglesia, podemos decir que son de Cristo. Esta unión mística con Cristo y el resto de la Iglesia comienza con el Bautismo, y posteriormente se "actualiza" en el Sacramento de la Eucaristía (cf. 1Cor 10, 16-21). También podríamos verlo a la luz de la posesión comunitaria de bienes: dice San Lucas en los hechos de los apóstoles que "todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común" (πάντες δὲ οἱ πιστεύσαντες ἐπὶ τὸ αὐτὸ εἶχον ἅπαντα κοινὰ - Hch 2, 44 - la palabra κοινωνία deriva de κοινός que quiere decir "común"). En una comunidad de este tipo, cada uno "aporta" lo suyo, que deja de ser propio para pasar a ser de todos. Y Cristo aporta a esta κοινωνία nada menos que Su propio Ser.

Con respecto a la calificación del trabajo: Dios no nos imputa el mismo mérito que a Cristo (esto está representado también de forma pobre en el premio que recibe el mejor alumno, que el peor alumno no recibió). El Himno a la Kénosis expresa esto de forma perfecta: "Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre" (Flp 2, 9). Ese mérito solo le corresponde a Cristo; lo que Él nos ganó con su Encarnación fue el poder ver a Dios, participar de la vida divina, la vida eterna (significada en el texto por las vacaciones compartidas con el Hijo, Su Padre, etc.) Nunca podríamos haber merecido para nosotros un premio semejante, así como el peor alumno nunca hubiese podido sacarse un 10 en su trabajo... Sus esfuerzos por sí solos no habrían podido procurarle esta nota, solo unidos al trabajo práctico del mejor alumno han sido provechosos, y de la misma forma, solo uniendo nuestra vida a la de Jesucristo, puede darse la Redención. Por mas "buenas obras" que hagamos, si no están unidas a Cristo, si no están hechas en comunión con Cristo, no pueden nunca merecernos por si mismas la Vida Eterna (la tesis contraria es lo que se conoce como herejía pelagiana o pelagianismo, combatida por San Agustín y condenada de forma definitiva como herejía en el Concilio de Cártago, en el año 418).

Bien, creo que eso sería todo... es posible que haya alguna que otra herejía material implícita (la parábola es un género muy difícil, acabo de descubrirlo), pero en todo caso, eventual lector, pregunte o solicite aclaración y tendré listo mi manual de teología dogmática para contestar con toda claridad. De momento, me gustaría que nos preguntemos: ¿Vivimos seria y plenamente esta κοινωνία con Cristo? ¿Hacemos nuestro su Evangelio, su Pasión, etc.? ¿Entregamos nuestros padecimientos a Cristo, o nos los guardamos para lamentarnos, quejarnos, generar empatía, alimentar sentimientos de rencor, etc.? ¿Entregamos nuestras buenas obras a Cristo, o nos las guardamos para nuestra propia vanagloria? La respuesta sincera a estas preguntas solo se halla en lo más profundo de nuestro ser.

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