viernes, 30 de septiembre de 2011

Orthanc hecha en Lego (mas de dos metros)

Vía "The Brother Brick" (RSS):


Los constructores de OneLUG se han unido para construir "La última marcha de los Ents" de "El Señor de los Anillos" en proporciones épicas. Mas precisamente, construyeron la batalla en escala minifig, resultando en una muestra de casi dos metros y medio de diámetro y mas de dos metros de alto.

El grupo comenzó a diseñarla y construirla en febrero de 2011, y la terminaron a tiempo para mostrarla en la Brickcon [Primer fin de semana de Octubre, ocho meses de construcción]. Estiman que hay mas de 22,000 ladrillos en el modelo, que pesa mas de 60 kilos.


Muy groso.

No me estás entendiendo...

Vía "The Ironic Catholic":


Jesús: "No, no estoy hablando acerca de Twitter, literalmente quiero que me sigas."

Ya lo había visto hace unos meses, pero me sigue causando gracia.

martes, 27 de septiembre de 2011

Oraciones para pedir lágrimas

De las muchísimas oraciones hermosas del Misal, hay algunas que además son muy particulares. Dadas circunstancias personales (no pregunte, eventual lector... somos todos pecadores, aquí no hay "nuevas"), encuentro propicio copiar en esta entrada (luego de postear el capítulo "El Arrepentimiento" del libro "Nuestra Transformación en Cristo" de Dietrich von Hildebrand) un grupo de oraciones "para pedir lágrimas" que hay en el misal, que pueden usarse en cualquier Misa penitencial. Estas oraciones fueron suprimidas en la masacre litúrgica post-Concilio Vaticano II, y luego fueron repuestas en la edición del año 2002.

Oración colecta

Dios de poder y clemencia,
que para apagar la sed de tu pueblo
transformaste la piedra en fuente de agua viva,
cambia nuestra dureza en lágrimas
y danos un corazón compungido
para que llorando nuestros pecados
merezcamos, por tu gran misericordia, el perdón y la paz.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo...


Oración sobre las ofrendas

Dios de gloria y majestad,
mira con bondad estos dones
que te ofrecemos por nuestros pecados,
y haz que este sacrificio se convierta en un manantial de gracia
para que, llorando nuestras faltas, obtengamos el don del Espíritu Santo.
Por Jesucristo nuestro Señor.


Oración después de la comunión

Señor, Dios nuestro,
el sacramento que acabamos de recibir
nos haga llorar nuestros pecados hasta borrar toda iniquidad
y nos obtenga de tu generosidad la indulgencia esperada.
Por Jesucristo nuestro Señor.


Como dije antes, estas oraciones manifiestan en la liturgia el misterio del Arrepentimiento, especialmente en la forma en la que von Hildebrand lo ha expresado. La frase "nos haga llorar nuestros pecados hasta borrar toda iniquidad" tiene una fuerza indescriptible, especialmente en combinación con las referencias anteriores a la "dureza", a la piedra del desierto en Meribá, etc.

El Arrepentimiento (por Dietrich von Hildebrand)

Uno de mis filósofos y teólogos favoritos es Dietrich von Hildebrand. El tipo fue un fenomenólogo (aunque alejado de las corrientes mas populares de esta escuela de pensamiento) y utilizó su filosofía como punto de partida para penetrar en la teología, especialmente la teología moral y la teología ascética.

La obra mas fascinante de este señor es, a mi jucio, "Nuestra Transformación en Cristo", de la cual soy un privilegiado poseedor (está totalmente agotada en todas sus ediciones, la mía es de 1955 y me la hice traer de España... valió cada euro). En esta obra, el autor va describiendo diferentes aspectos de la metanoia, la conversión del cristiano en un ser nuevo, identificado con Cristo Jesús. Uno de los primeros capítulos de esta obra, trata acerca del arrepentimiento y creo que es el análisis mas profundo y rico acerca de este aspecto de la vida cristiana. Es por ello que he decidido transcribirlo aquí, con mínimos cambios estilísticos; son ocho páginas del libro, MUY largo para una entrada de blog, pero vale el esfuerzo. Espero que este sea solo el primero de muchas entradas acerca de este groso. Los énfasis del autor están en cursiva, los míos en negrita.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Comienzan los rumores de que Benedicto XVI renuncia

Tal y como sucedió con Juan Pablo II durante los últimos años de su pontificado, ya comienzan a circular rumores acerca de una posible dimisión de Benedicto XVI. Tal hipótesis fue propuesta por Antonio Socci, y luego replicada y comentada por gente como Andrea Tornielli y el blog rorate-caeli. Es por este último que me entero de la noticia. Traduzco algunos fragmentos de la entrada:

Este mismo rumor fue propuesto repetidamente durante la última década del pontificado de Juan Pablo II ¿Puede algo así tomarse seriamente? De Antonio Socci, escribiendo para el diario italiano Libero:


Renuncia Papal…

Por el momento, es solo un rumor (...) Sin embargo, como circula en los mas importantes pasillos vaticanos, amerita gran atención.

En una palabra: El Papa no excluye la posibilidad de renunciar al cumplir 85, esto es, en Abril de 2012.

Hay una razón por la que todo esto me parece evidentemente mentira: 85 años son exactamente 10 años más que la edad a la cual los demás obispos están obligados a presentar su renuncia. Con lo cual, una abdicación por parte de Benedicto XVI justamente a esta edad, podría ser tomada como una intención tácita de sentar precedente. Si en cambio, renunciase en una edad "no redonda" (por llamarla de alguna manera), habría menos posibilidades de especular con segundas intenciones.

Finalmente, no creo que Benedicto pierda la oportunidad de celebrar un nuevo consistorio a finales de 2012, en el que podría nombrar al menos a 20 nuevos cardenales (7 vacantes al día de hoy, mas 13 de prelados que cumplirán 80 años de acá hasta Septiembre de 2012) . Si ese es el caso, el actual Papa habrá nombrado a mas de la mitad de los cardenales electores (65 de los 120 según mis rápidos cálculos), lo cual es un dato significativo en lo que al rumbo de la Iglesia respecta (Aunque no todos los cardenales nombrados durante este pontificado pueden ser catalogados de "ratzinguereanos").

En fin, quiera Dios que tengamos Benedicto XVI "ad multos annos".

UPDATE: Como era de esperarse, el vocero de la Santa Sede ya desmintió los rumores. Mucha gente comentó que a Benedicto se lo vio cansado y avejentado en su visita a Alemania, pero como dije antes, las dudas con respecto a la veracidad de los rumores a mi me surgen por otro lado.

Dos cosas locas

Navengando por internet, descubro el blog Meridianos. Me llamaron mucho la atención dos entradas:

Primero, la Cruz del Mar:


En navegación marítima el termino "Cruz del Mar" (Cross sea), es un estado de la mar donde dos conjuntos de olas que viajan en ángulos oblicuos se cruzan formando una red o cuadricula de olas. Un extraño fenómeno natural que aunque conocido rara vez se puede observar.


Segundo, el Glaucus Atlanticus:


El Glaucus atlanticus es un molusco nudibranquio. Una extraña babosa que pasa toda su vida flotando cabeza abajo en la superficie de los océanos. (Ver galería de imágenes en flickr)






Uno de esos chobis raros... este por lo menos es lindo.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Comentario a la tercera vía de Santo Tomás

En mi entrada acerca de la existencia de Dios, mencioné que mi plan original era hacer comentarios a las "cinco vías" para demostrar la existencia de Dios que Santo Tomás menciona en su Suma Teológica. Bueno, resulta ser que hace poco descubrí el excelente blog tomista "No sin grave daño". Creo que es el mejor blog tomista en castellano de toda la web. En este blog, el autor (Néstor Martínez, filósofo uruguayo) ha hecho un excelente comentario a la tercera de las cinco vías, mejor conocida como el "argumentum ex contingentia mundi" (argumento a partir de la contingenica del mundo).

He aquí el link: http://infocatolica.com/blog/praeclara.php/1109230712-la-prueba-filosofica-de-la-ex

Lo recomiendo vivamente.

viernes, 23 de septiembre de 2011

La verdad y la búsqueda de la verdad, según (el gil de) Castillo.

Al teólogo Castillo se la tengo jurada y media, no porque su teología me parezca particularmente mala (puedo pensar en por lo menos cuatro o cinco teólogos tan malos como él) sino por la particular y negativa influencia de uno de sus libros (El Seguimiento de Jesús) en mi parroquia. Pero hoy no voy a ocuparme de dicho libro ni de ninguna de sus tesis, sino de un texto que el teólogo en cuestión colgó de su blog así sin mas. Este texto me parece bastante estúpido, y realmente hizo que perdiese cualquier tipo de respeto intelectual que pudiese tener por el susodicho. He aquí el texto en partes y con mis [comentarios]:

El pequeño debate de estos días en este blog, en torno al complicado tema de la verdad, nos puede llevar a una discusión interminable, que vendría a ser como "el cuento de nunca acabar". Por eso, me parece conveniente hacer algunas indicaciones que espero nos venga bien a todos tenerlas en cuenta.
Ante todo, para las personas a quienes les preocupa la ortodoxia doctrinal, por fidelidad al magisterio eclesiástico, supongo les podrá venir bien saber que la Jerarquía de la Iglesia nunca ha definido dogmáticamente en qué consiste la verdad, ni cómo los cristianos tenemos que entender la verdad. Y, menos aún, jamás se ha elaborado un concepto oficial de lo que es la verdad, es decir, una definición de la verdad a la que todos los católicos tengan que atenerse.


Es oficial: este tipo es un nabo. ¿Es acaso la esencia de la verdad (es decir, aquello que la verdad es) algo que deba enseñarnos la Fe? ¿Es el significado de la palabra verdad algo revelado por Dios? Cuando los señores de la Real Academia Española actualizan el diccionario ¿requieren de inspiración divina para definir la palabra verdad? Yo diría que no. Si vamos a ir un poco mas allá de lo semántico, lo que es la verdad es, en todo caso, una cuestión filosófica y no teológica. Y como bien debería saber el señor doctor don José María Castillo, la autoridad del magisterio "se extiende tanto cuanto abarca el depósito de la Revelación" (Lumen Gentium), el cual contiene verdades concernientes a la Fe y la Moral. Con lo cual, el Magisterio no tiene porque definir lo que es la verdad, de la misma forma que no tiene porque definir lo que es la alegría, una casa, el tiempo, etc. ¡Que digo! El Magisterio ni siquiera definió lo que se debe entender por "substancia" y eso que usa este concepto filosófico en varias definiciones dogmáticas: La Trinidad, la Presencia Real en la Eucaristía... ¡poca cosa!

Dijo Juan Pablo II en su encíclica "Fides et Ratio": La Iglesia no propone una filosofía propia ni canoniza una filosofía en particular con menoscabo de otras. El motivo profundo de esta cautela está en el hecho de que la filosofía, incluso cuando se relaciona con la teología, debe proceder según sus métodos y sus reglas.

Entonces, ¿cómo tienen que entender los cristianos la verdad? En principio, como cualquier hijo de vecino (Fuente RAE):
verdad.

(Del lat. verĭtas, -ātis).

1. f. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.

Bien, eso debería bastar, pero profudicemos un poco mas. A pesar de que como expresó Juan Pablo II, la Iglesia no "canoniza" una filosofía particular, es innegable el lugar de privilegio que posee en la teología católica la filosofía de Santo Tomás. Cito algunos hechos que ponen de manifiesto esta realidad: Su nombramiento como "Doctor Universal" o "Doctor Común"; la encíclica Aeterni Patris de León XIII, en donde llama a una "restauración de la filosofía cristiana conforme a la doctrina de Santo Tomás de Aquino"; el artículo del código de derecho canónico pío-benedictino, donde se pedía explícitamente que los sacerdotes sean formados en sus estudios filosóficos "de acuerdo a la conceptualización, doctrina y principios del Doctor Angélico" (Canon 1366); etc.

¿Que nos dice Santo Tomás acerca de la verdad? Veritas est adæquatio intellectus et rei" ("Verdad es la adecuación entre objeto y entendimiento", fuente: ST I c16 a1, Respuesta), que viene a ser... la misma definición que da la Real Academia Española. Entonces ya sea para la convención lingüística castellana, el sentido común, la filosofía aristotélico-tomista (o cualquier filosofía realista), Verdad son los conceptos/ideas/pensamientos/formulaciones/etc., que se corresponden con la realidad.

Sigamos con Castillo entonces:

Llevo más de medio siglo dedicado al estudio y enseñanza de la teología; y jamás he oído hablar de esa presunta "definición oficial" de lo que es la verdad [Blah blah blah. Gil.]

Si, del ámbito de lo dogmático, pasamos al terreno del análisis histórico, lingüístico, bíblico, religioso, filosófico, científico, etc. de lo que se puede, se suele o se debe entender como "verdad", entonces, nos encontramos con tal diversidad y hasta multitud de conceptos, que resulta casi imposible enumerarlos y, mucho más, analizarlos.

[Que exagerado... ciertamente que la cuestión de la verdad es un tema predilecto de los filósofos, acerca del cual se ha escrito muchísimo, pero tampoco es un asunto totalmente incomprensible... si uno va a la Wikipedia o a la enciclopedia filosófica de Standford, puede encontrar interesantes resúmenes acerca de las principales corrientes filosóficas acerca de la verdad, enumerados y analizados, para sorpresa de Castillo.].

Y no digamos, si lo que se intenta es llegar a un consenso o enunciado comúnmente aceptado. Nunca ha existido eso. Y creo que nunca existirá [¿Es que acaso la filosofía se trata de buscar consensos? ¿Acaso puede verificarse mediante algún experimento tal o cual sistema filosófico? Daría la impresión de que el doctor Castillo no entiende ni qué es la filosofía ni para que sirve].

Estando así las cosas [¿Así cómo? No, las cosas no están como él plantea... esa supuesta perplejidad del ser humano ante el concepto de la verdad no es mas que una mentira de Castillo para tirar la pelota afuera de la cancha. Si a cualquier persona sobre la faz de este planeta se le dice "Decime la verdad", entiende perfectamente qué es lo que se le está pidiendo, y ante una eventual respuesta del tipo "Perooo... ¡Oh! ¿Que es? ¿Que es la verdad?" cualquiera reconocería a un boludo, a un loco, o a un garca. Casualmente, en el Evangelio esta pregunta está en la boca de Poncio Pilato, a la cual Jesús no contestó (Jn 18, 38)], me parece acertada la propuesta que, ya en 1778, hizo G. Lessing [Acá viene el derrape, que ni siquiera es de su autoría]:

"El verdadero valor de un ser humano no viene determinado por su grado de posesión, supuesto o real, de la verdad, sino más bien por la honestidad de su esfuerzo en pos de alcanzarla. No es la posesión de la verdad, sino más bien la búsqueda de la misma, lo que ensancha su capacidad y donde puede hallarse su siempre creciente perfectibilidad. La posesión nos convierte en sujetos pasivos, indolentes y orgullosos. Si Dios ocultara toda la verdad en su mano derecha y en su izquierda no escondiera más que el firme y diligente impulso para perseguirla, y se me brindara la oportunidad de escoger únicamente entre una de las dos, tomaría con toda humildad su mano izquierda, aun con la condición de errar siempre y eternamente en el proceso".

Acá es donde el tipo este muestra la hilacha: Castillo nos quiere decir que no importa estar o no en la verdad, sino estar "en búsqueda". Toda la cháchara previa acerca de la supuesta perplejidad humana frente al concepto de la verdad era una mera excusa para introducir este veneno: Importa mas la búsqueda de la verdad que la verdad buscada.

En boca de alguien que se dice cristiano, esto es particularmente grave, porque aquel que aspire a ser discípulo del Maestro, debería recordar Sus palabras en el Evangelio según San Juan: "Yo soy el camino, la verdad, y la vida" (Jn 14, 6). Esto transforma en secundaria la discusión previa: independientemente de lo que la filosofía diga o haya dicho acerca de la verdad, el cristiano debe necesariamente identificarla con Jesucristo.

¿Vamos a decir acaso que vale mas buscar a Jesús que Jesús mismo? Tal postura sería, lisa y llanamente, una imbecilidad. Seguramente Castillo podría decir: "Pero la institución eclesiástica propone dogmas que no se pueden identificar con Jesús". Y esto no sería mas que otro vil intento de suplantar al Magisterio de la Iglesia (instituído por Jesus mismo), por la dictadura de los teólogos (fomentada por Lutero). Pero claro, hoy por hoy, las palabras "autoridad", "dogma", etc., son "políticamente incorrectas", mientras que el agnosticismo, no como postura teológica sino como actitud filosófica, presentarse como aquel que "se cuestiona todo", el "hombre en constante búsqueda (de algo que ni sabe que es)", es "re cool".

Pero a un Cristiano todo esto tiene que importarle tres carajos: si confesamos que Jesucristo es el Señor, necesariamente tenemos que decir que sus enseñanzas son la Verdad. Y si tales enseñanzas han de poder ser aprendidas por cualquier persona, no puede enseñarlas otro maestro mas que aquellos a quienes Jesús mismo instituyó como tales: Los Apóstoles y sus sucesores. ¿Todo lo que enseña el Papa o los Obispos tiene esa autoridad? No, por eso la Iglesia distingue entre los distintos niveles de autoridad de cada doctrina, los niveles de certeza teológica, etc., pero al final del día, si no hay sobre la tierra personas con autoridad para transmitir las verdades de la Fe, entonces dichas verdades se perdieron para siempre al ascender Jesucristo a los cielos (o morir los apóstoles), y solo nos queda interpretar los textos evangélicos (Es mas, sin una autoridad humana no podríamos determinar siquiera cuales son auténticos o cuales no, ni que decir de cuales fueron divinamente inspirados).

Finalmente, Castillo ignora (u omite) algo fundamental para la Fe cristiana: Es Dios quien quiso darse a conocer al ser Humano, y es por ello (no por el mérito de nuestra búsqueda) que podemos conocerle, dentro de las limitaciones de nuestra naturaleza. En todo caso, la "búsqueda" es solo la debida respuesta al llamado, que en Jesucristo, Dios le ha hecho a toda la humanidad.

martes, 20 de septiembre de 2011

Refutación a Benjamín Forcano y sus mentiras pro-abortistas

De la mano de mi última entrada en contra de la legalización del aborto, me permito en este nuevo post replicar al señor Benjamín Forcano, sacerdote (o ex-sacerdote, no lo se) claretiano, que en su momento fue suspendido en sus tareas docentes por el entonces cardenal Ratzinger. Forcano escribió una pieza intitulada "El aborto: por un consenso ético-científico", la cual encontré en el blog "Católico libre", pero que también veo replicada en otros lugares; la transcribo íntegramente (por partes), junto con algunos [comentarios].

Llevamos años con la disputa del aborto, marcada por una tendencia a favor y otra en contra. Y, en la lid, con postura contundentemente conservadora, la Iglesia católica [Conservadora. Palabra interesante si las hay en la discursiva contemporánea... con esa suave connotación negativa...]. Una causa que a nadie deja indiferente.

La verdad no la posee nadie en exclusiva, pero como sinónimo de realidad "nos puede y se nos impone a todos" [Bien, por lo menos es un tipo que adhiere al realismo. Hay un marco común de discusión.]. La cuestión está en que, cuando de realidad se trata, nos acercamos a ella más para cubrirla con el manto de nuestra ideología que para verla tal cual es, objetivamente.

[Al final de esta entrada, el eventual lector objetivo podrá ver que es Forcano quien cubre la verdad bajo el manto de su ideología. Tal vez al usar la primera persona del plural, se refiera a él y sus secuaces... pero no, seguro se refiere a la "conservadora Iglesia Católica".]

¿Cuál es, pues, la verdad real del aborto?

Muchos estamos convencidos de que, en este punto, puede haber un acuerdo racional, científico y ético político, porque la base de que disponemos para entrar en esa "realidad" es común a todos. Se trata de un problema humano, del que no se ocupa la Biblia y al que hoy podemos acercamos por la puerta de la ciencia, de la filosofía y de la ética.

Todos apostamos por la vida, ¿pero cuándo esa vida comienza a ser un individuo?.

“Todo individuo tiene derecho a la vida”, proclama la Declaración universal de los Derechos Humanos [Art. 3]. Y todo individuo tiene el deber de respetar ese derecho. Y, sobre este derecho-deber, reposa la posibilidad, el hecho y el futuro de la convivencia humana.

Sin embargo, no goza al parecer de esta evidencia lo que constituye el proceso embrionario del pre-nacido [El autor dice "Al parecer", me pregunto al parecer de quien, ya que el autor aún no ha dado ningún argumento para fundar su postura]: ¿se puede afirmar con seguridad que ese proceso es desde el inicio un individuo humano?.

Nos movemos sobre una duda, que nadie puede atreverse a despejar a priori diciendo que el embrión es individuo o no lo es; el embrión anuncia la presencia de algo que desborda el contorno y naturaleza de la vida misma de la madre.

La cuestión se plantea simple y agudamente porque si no se paraliza el proceso, éste acabaría con un hijo que no se pensó o no se desea y puede representar ciertos inconvenientes o complicaciones ["Inconvenientes o Complicaciones", ¿no son dos palabras acaso demasiado "livianas" como para introducir el drama de la mujer que se debate entre abortar o no?]. Es entonces cuando, frente a ese límite, surge la pregunta: ¿puede la mujer impedir el proceso del embrión por determinados motivos o dentro de un plazo determinado?.

Es cierto que los motivos para impedirlo no van a convencer si se supone que el embrión es un individuo, y la solución de los plazos tampoco si se lo da como existente desde el principio [Bien, tenemos otro punto en común: Si demostramos que el embrión es "individuo", no hay ni motivo ni plazo que valga para justificar el aborto.].

Resulta, por tanto, crucial averiguar si el proceso del embrión, variante en su desarrollo, admite establecer dentro de él un antes en que no es individuo y un después en que lo es.

El estatuto epistemológico del embrión

[Estatuto Epistemologico. Me parece que el autor no tiene ni la más puta idea de lo que significa la palabra epistemología.]

Se trata simplemente de saber cuándo, en el desarrollo evolutivo del embrión, hay una vida humana [Entonces sería mejor hablar de "status biológico" en todo caso, ya que la biología basta para decirnos si el embrión está vivo y si es humano].

La puerta que nos lleva a descubrir ese cuándo está abierta para todos, también para los que se profesan creyentes. La fe, del tipo que sea, no sirve aquí para resolver el problema del aborto [Concuerdo plenamente. Aunque en lugar de decir "no sirve" yo diría "no hace falta".].

(...)

[En el fragmento omitido, el autor no hace mas que cuestionar la autoridad de la Iglesia. No voy a molestarme en refutar el grueso de estos puntos ya que no vienen al caso, tomo solamente uno o dos:]

La Iglesia católica ha defendido siempre -y es de loar- la vida del pre-nacido. Pero, antes de llegar a las valoraciones, hay que señalar el contorno preciso de esa realidad. El concilio Vaticano II tuvo, respecto a este tema, unas palabras acertadas:

"La vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado" [GS 51].

Texto fundamental para los católicos, pues fue puesto con toda deliberación para dejar bien claro que la Iglesia no tiene palabra o respuesta propia sobre el "cuándo" se da la concepción de una vida humana, por ser algo que pertenece a las ciencias humanas.

[Acá ya derrapó. Cuando el Concilio Vaticano II (y cualquier persona medianamente culta) habla de "concepción", se refiere a la concepción como término biológico, es decir: "la fusión de dos células sexuales o gametos en el curso de la reproducción sexual". Tergiversar las palabras del Concilio... debería sentir vergüenza]

(...)

Entonces, queda resuelta una primera dificultad: los católicos, al tratar del aborto, deben asumir como parte del anuncio evangélico las verdades científicamente avaladas, aun cuando luego puedan incrementar o reforzar la estima de la vida desde otras perspectivas o motivaciones.

La ciencia y la fe están "una y otra al servicio de la única verdad", "vuestros senderos son los nuestros" [Mensaje del concilio a los hombres del pensamiento y de la ciencia].[¿Novedades?]

Cuando no hay convergencia en ese servicio es porque la ciencia es falsa o es falsa la fe. Los católicos han defendido -y siguen haciéndolo- con especial énfasis el derecho a la vida del pre-nacido, pero el énfasis se ha convertido en exceso al haberlo hecho "desde el primer instante de la fecundación", lo cual no deja de ser una teoría discutida y discutible, no un dogma.

[Nuevamente el punto que estamos debatiendo, y el autor todavía no da ni un mísero argumento.]

De hecho, siempre existieron en la tradición cristiana teorías diferentes [teoría de la animación sucesiva defendida por Sto. Tomás y teoría de la animación simultánea, defendida por San Alberto Magno] sobre el momento de constitución de la vida humana. Aunque la teología pos-tridentina, a la hora de resolver los problemas de la moral práctica, ha partido siempre de la animación inmediata.

[Buah... La "animación" define el momento en el que Dios infunde el alma a la persona. ¿Puede la ciencia determinar si un ser tiene o no alma? No, porque el alma no es algo material que se pueda "medir" o "detectar". Con lo cual, este punto no viene al caso.]

¿Cuál es, pues, el estatuto epistemológico del aborto?

Podríamos resumir las posiciones respecto a esta cuestión en dos:

las teorías antiguas, las más clásicas, que afirman que el embrión es vida humana desde el principio, por la simple fusión de los gametos,
y las teorías más modernas que afirman que el embrión no es propiamente individuo humano hasta después de algunas semanas.

Las primeras se apoyan en el hecho de que un embrión lo es por la clave genética de sus 46 cromosomas, específica y originaria del individuo humano, que contendría y caracterizaría toda su posterior evolución.

[Digo, si dichas teorías ya hablaban de genes y cromosomas, no pueden ser muy "antiguas", ¿verdad?]

El desarrollo del embrión sería un proceso continuo, sin rupturas, pues estaría en él desde el comienzo toda la potencialidad de su desarrollo. El inicio, desarrollo y destino del embrión serían sus genes.

[Esto que el autor plantea como una teoría antigua, superada, es en efecto lo que la embriología moderna plantea. Todo lo que sigue es lisa y llanamente falso:]

Las teorías modernas reconocen como factor determinante del embrión los genes, pero no bastarían ellos para constituir un individuo humano, es decir, una estructura clausurada, suficiente, que se convertiría en realidad sustantiva. Los genes por sí solos no son suficientes ni acaban constituyendo un individuo humano.

Se necesitan otros factores extra-genéticos -las hormonas maternales, los externamente operativos- para que la realidad del embrión pueda activarse y completarse.


Acá me quiero detener con algo mas que un comentario: Todo esto que el autor escribe no son mas que mentiras. Las hormonas maternales no tienen ningún tipo de intervención ni en la segmentación, ni en la gastrulación, ni en la neurulación, ni en la organogénesis. Toda la embriogénesis se da por causas inherentes al embrión: la determinación celular se da por ejemplo, por la ubicación de cada célula con respecto a las demás, o por el punto por el que el esperma ingresó al óvulo. Las hormonas maternales lo único que hacen es mantener el endometrio, en el cual el embrión se aloja, y esto solo una vez que el embrión se ha implantado; antes de la implantación, el nuevo ser estuvo durante 6 días "aislado" del cuerpo materno (se nutre absorbiendo por difusión simple oxígeno y glucosa de las secreciones de las trompas de falopio primero y luego del líquido uterino) y ya posee células diferenciadas y hasta diferentes estructuras (macizo celular interno, trofoblasto y blastocele).

Lo mas interesante es que el embrión si afecta a la madre y mucho: Son las enzimas del cigoto las que alteran el endometrio materno para que este se implante, es a partir de las células del embrión que se forma la placenta (el cual técnicamente es un órgano compartido), es el sinciciotrofoblasto el que secreta la hormona que interrumpe el ciclo menstrual manteniendo la secreción de progesterona, etc.

Y por cierto, no se a que se refiere el autor con "externamente activos", pero hasta donde se, dicho término en embriología no significa nada. Chamuyo en otras palabras. Prosigamos:

Sólo en torno a las ocho semanas esa realidad pasa a ser sujeto humano, con una sustantividad propia, capaz de regir y asegurar todo el desarrollo posterior.

[Ya demostramos que las premisas son falsas, con lo cual es falsa también la conclusión del autor. El desarrollo del embrión es en efecto "un proceso continuo, sin rupturas", cosa que el autor pretendió sin éxito refutar.]

Los genes no son una miniatura de persona [Verdad, pero el cigoto tampoco es solo un conjunto de genes. Es un organismo viviente y biológicamente humano (y la teología nos dirá que espiritualmente también es humano: es un ser humano en el pleno sentido de la frase, pero podemos prescindir de eso para este debate)]. La biología molecular deja claro que, para el desarrollo y la ética del embrión, la información extra-genética es tan importante como la información genética [De ningún modo, el cigoto contiene en si toda la "información" necesaria para devenir en un ser humano. Solo necesita un medio propicio para desarrollarse, del cual pueda nutrirse y obtener oxígeno... como cualquier se humano en cualquier etapa de su vida], que ella es también constitutiva de la sustantividad humana y que la constitución de esa sustantividad no se da antes de la organización [organogénesis] primaria e incluso secundaria del embrión, es decir, hasta la octava semana.

[Creo que habiendo demostrado falsas todas las premisas, solo resta decir que este intento de determinar un momento diferente al de la concepción a partir del cual considerar "humano" al nuevo ser, es total y absolutamente arbitrario y sin ningún tipo de fundamento en la embriología moderna. ]

Quiere esto decir que, si la individualidad es nota irrenunciable de la sustantividad, el embrión antes de su constitución como sustantividad, pasa por una organización constituyente, pero no tiene sustantividad propia sino que es parte de la sustantividad de la madre y, por lo tanto, no es sujeto humano.

[Al contrario, desde los primeros seis días de vida, el nuevo ser humano es biológicamente independiente de la madre, solo toma alimento y oxígeno de ella tal y como nosotros tomamos oxígeno y alimento del ambiente en el cual vivimos. El embrión es desde el momento de la fecundación un nuevo individuo, genéticamente único y fisiológicamente autónomo.]

Queda claro de esta manera que quien siga esta teoría puede sostener razonablemente que la interrupción del embrión antes de la octava semana no puede ser considerada como atentado contra la vida humana, ni pueden considerarse abortivos aquellos métodos anticonceptivos que impiden el desarrollo embrionario antes de esa fecha. Esto es lo que, por lo menos, defienden no pocos científicos de primer orden [Grobstein, Alonso Bedate, J.M. Genis-Gálvez, etc].


Acá tengo que detenerme nuevamente: En primer lugar, es una realidad innegable que desde el momento de la concepción, el cigoto es un ser vivo distinto a sus progenitores. Con lo cual, interrumpir su desarrollo es necesariamente la interrupción de una vida. A su vez, este ser pertenece a nuestra especie, es un ser humano en sentido pleno de la expresión, con lo cual, interrumpir su desarrollo implica necesariamente interrumpir una vida humana.

En segundo lugar, "lo que gratuitamente se afirma puede gratuitamente ser negado". Forcano menciona a "Grobstein, Alonso Bedate, J.M. Genis-Gálvez, etc" pero no cita ningún texto de dichos autores en donde se afirmen tales posiciones. Pero voy a ir un paso mas allá de lo que el debate me exige:

  • Clifford Grobstein (1916–1998) fue el embriólogo que introdujo el término "pre-embrión", es decir, el padre de una de estas "teorías modernas" que asigna una categoría distinta al embrión humano antes de que se implante (alrededor del 7mo día de desarrollo). Pero no solo Grobstein ha cambiado de posición a lo largo de su vida, sino que su término "pre-embrión" ya no se utiliza en la embriología moderna. Este artículo (en Inglés) de Ward Kischer es una refutación al uso de este término y a muchas de las postura de Grobstein
  • Carlos Alonso Bedate, luego de apoyar la ley del aborto en España, emitió un comunicado a modo de rectractación, donde dice que "Ya desde el comienzo de la vida embrionaria la vida del no nacido es una realidad humana independiente de la madre, que debe respetarse y protegerse. Así mismo, considero que el aborto no puede ser considerado desde ningún punto de vista como un derecho" (link).
  • De José María Genís Galvez no pude encontrar ningún texto en el que figurase opinión alguna con respecto al asunto.

Con lo cual, desde el punto de vista del debate, una de las autoridades que el autor cita no posee el nivel de reconocimiento aducida, la otra ni siquiera sostiene la postura que el autor le imputa, y de la tercera no provee ni se puede encontrar evidencia. Sigamos:

Esta hipótesis, suficientemente demostrada [Eh... no.] permite, a quien se apoya en ella, defender como no atentatorias contra la vida y como respetuosas de la vida aquellas acciones que se producen en el proceso constituyente del embrión antes de constituirse en feto, es decir, en estructura clausurada.

[De nuevo, es innegable, en cualquier marco teórico en el que se lo analice, que el cigoto es un ser vivo, que es un ser humano. Luego, interrumpir su desarrollo es necesariamente un atentado contra la vida humana.]

La teoría expuesta modifica notablemente muchos puntos de vista y establece un punto de partida común para entendemos, para orientar la conciencia de los ciudadanos, para fijar el momento del derecho a la vida del pre-nacido y para legislar con un mínimo de inteligencia, consenso y obligatoriedad para todos.


Demasiada basura junta. Mas aún en la boca de un supuesto teólogo y sacerdote o ex-sacerdote. Aquí no hay ni siquiera interés por la verdad: "Ya tengo la conclusión ¿de que forma puedo tergiversar los hechos para fundamentarla?". Y acá no estamos hablando de cuestiones doctrinales o canónicas. No, acá estamos hablando de vidas humanas.

Pensar que el autor inicia su texto diciendo "La cuestión está en que, cuando de realidad se trata, nos acercamos a ella más para cubrirla con el manto de nuestra ideología que para verla tal cual es, objetivamente", pero claro, los ideólogos siempre son los otros... Forcano, por vos no siento ni bronca. Me das ganas de llorar. A vos también te deseo (mucho mas que a Castillo) que Dios te agarre confesado.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Contra el aborto procurado

Leo con mucha tristeza que el congreso comenzó a tratar diversos proyectos de ley para ampliar la legalidad del aborto. Ante este hecho, no puedo menos que exponer en este blog, lo mejor que pueda, las razones por las cuales el aborto procurado es siempre inmoral (razón por la cual no se lo puede legalizar). Trataré de exponer los argumentos de la forma mas ordenada posible.

Humanidad del embrión y derecho a la vida


El primer punto que quiero tratar es el debate acerca de la humanidad del embrión. Con respecto a esto, debe sostenerse que el embrión es un ser humano, y por ende tiene derecho a la vida. La lógica detrás de esta postura es simple pero innegable: Es evidente que el embrión es un ser viviente. A su vez, este ser viviente pertenece a la especie humana. Con lo cual, debería admitirse sin problemas que el embrión es un ser humano. Ahora bien, ¿poseen todos los seres humanos derecho a la vida? Acá el debate se abre a la cuestión del iuspositivismo vs. iusnaturalismo, y si vamos mas allá, a la filosofía del derecho, al concepto mismo de justicia, a los distintos sistemas morales... en fin, materia mas para una tesis doctoral que para un humilde posteo en un blog de mala muerte. Es necesario encontrar algún terreno común que permita abstraer el debate de todas esas cuestiones. Me preparaba para copiar felizmente el artículo correspondiente de la declaración universal de los derechos humanos, pero me encontré con un lenguaje que (no se si adrede o no) introduce una ambigüedad:

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.


El término individuo, si se toma semánticamente como un sinónimo de persona o ser humano, no plantearía dificultades; sin embargo, también podría tomarse como término biológico. En tal caso, debe decirse que la biología también reconoce al embrión como individuo, ya que posee las características de homogeneidad y unicidad genética, y a pesar de que depende de que la madre le provea oxígeno, alimento y un ambiente propicio, es fisiológicamente autónomo; es mas, hay siameses que no son fisiológicamente autónomos (comparten órganos como el hígado) y poca gente diría que no son dos individuos, al menos desde el punto de vista de los derechos humanos.

Pero al fin y al cabo, poco deberían importar las cuestiones semánticas. Tampoco debería ser determinante lo que diga un texto legislativo por mas universal que sea: Nadie, ninguna sociedad, ninguna convención, puede determinar que un ser humano tiene derecho a vivir en tanto que otro no. Y como demostramos anteriormente, el embrión, desde el momento de su concepción, ya es un ser vivo distinto a sus progenitores, perteneciente a nuestra especie.

¿Es el embrión una persona?


Otra postura que sostienen algunos abortistas es que el embrión es en efecto un ser humano, pero dicen que no es "persona". Admiten lo que la biología nos dice acerca del embrión (que es un ser humano), pero introducen esta nueva categoría y cuestionan que el embrión pertenezca a ella. ¿Que implica "ser persona"? Esta palabra entendida fuera del lenguaje coloquial, siempre tuvo definiciones filosóficas y teológicas. Hoy por hoy, pareciera ser que una gran cantidad de abortistas la considera una categoría dependiente de la psicología: El embrión "no piensa", "no tiene sentimientos", eso es lo que nos hace personas. Y me pregunto ¿un recién nacido puede ser considerado "persona" en ese caso? Estas capacidades que según los abortistas "nos hacen personas" no se dan hasta mucho tiempo luego de nacido el bebé. Además, ¿como se determina el momento en que el bebé se hace persona y a partir del cual gana el derecho a la vida? ¿mediante un test psico-técnico?

Otros vuelven al terreno biológico y aducen: "Las estructuras neurológicas necesarias para pensar y sentir (el neocortex) no se terminan de desarrollar hasta el tercer mes". Esta postura se puede reducir a la siguiente: "Solo los seres humanos en cierto grado de desarrollo tienen derecho a vivir". Tal planteamiento sería nefasto. ¿Quien determina que grado de desarrollo debe tener un ser humano para tener derecho a vivir? ¿En base a que criterio? ¿Es que acaso no somos mas que una corteza cerebral? ¿O es que acaso esta se desarrolla y "enciende" de un día para el otro? Este es un argumento hipócrita si los hay. En primera instancia porque jamás escuche que alguien antes de realizarse un aborto, hiciese un análisis para ver si el neocortex ya se había desarrollado; segundo, porque como decía antes, ninguna parte del cuerpo se desarrolla de un día para otro, y es por eso que no puede haber ningún tipo de "switch on/off" aplicable a la condición personal de un ser humano: la cualidad de "persona" no se enciende para el embrión en un momento dado, definido y mesurable. El desarrollo es un proceso continuo. Cualquier intento de establecer un momento a partir del cual puede considerarse persona a un ser humano, no sería mas que una arbitrariedad. Y así como una sociedad determina que un ser humano comienza a ser persona en el tercer o sexto mes de gestación o en el momento del parto, otra podría establecerlo en uno o dos años luego del nacimiento, o podría definir que solo los seres humanos con ciertas características son personas, porque si de arbitrariedad se trata, cualquier sociedad puede serlo.

Más argumentos erróneos


Otro argumento trillado (y erróneo): "Mi cuerpo, mi derecho a elegir". Si bien el embrión se encuentra dentro del cuerpo de la madre, no forma parte del cuerpo de ella. Cada célula del embrión posee un ADN distinto al de la madre y al del padre, es otro individuo, otro ser. Ciertamente el embrión está dentro del cuerpo de la madre y depende de este para desarrollarse, pero que un ser dependa necesariamente de otro para vivir o desarrollarse, no le da derecho a ese otro a acabar con la vida de dicho ser. Un bebé recién nacido depende de un adulto para subsistir... que digo ¿recién nacido?... hasta que un niño no puede procurarse sustento por sus propios medios, depende de un adulto para subsistir. ¿Vamos a decir que si una persona depende de otra, esta última tiene derecho sobre la vida del otro?

También se plantéa la legalización del aborto como necesaria para reducir las muertes maternas que se producen a causa de su práctica ilegal. El razonamiento puede ser reducido a las siguientes proposiciones: "Legal o no, seguirá habiendo abortos. Por eso es necesario que se legalice para que no haya muertes maternas a causa de abortos ilegales". Es verdad que legal o no, seguirá habiendo abortos... lo mismo sucede con los asesinatos y los robos: son ilegales, pero sigue y seguirá habiendo. Aplicando una lógica similar, podríamos legalizar el robo, dando a los ladrones armas no-letales, para que roben a la gente sin matarla. De esta forma, reduciríamos la cantidad de gente muerta en robos (ladrones, policías y civiles). Pero no, esto va a todas luces contra el sentido común, y aún mas allá: No se puede hacer legal algo inmoral, sea por la razón que sea (esto tendremos que discutirlo en otra entrada, ya que entramos en la filosofía del derecho).

El principio de potencialidad


Hay un principio filosófico que también es muy interesante en el marco de este debate: El principio de potencialidad. Aquí lo expongo no en su forma original, sino de acuerdo a una posición personal que me parece mas acertada.

Aún aquellos que niegan la humanidad o la personalidad del embrión, deben admitir que es un ente con la potencialidad de convertirse en un ser cuyo derecho a la vida es innegable. El principio de potencialidad enuncia que se debe extender dicho derecho al embrión, así no se lo considere aún con un derecho "actual" a la vida. ¿En base a que? El sentido común nos dice que los derechos aplican no solo a la "actualidad" sino a toda potencialidad sobre la cual se tenga una cierta certeza. Por ejemplo, si una persona está a metros de ganar una maratón por la cual recibirá un premio monetario, y otra persona irrumpe en la pista y lo tacléa, ¿debe el tacleador restituir al corredor por el monto del premio? Si bien el corredor nunca llegó a tener un derecho "actual" sobre el premio, se puede establecer mas allá de toda duda razonable que sin la intervención del tacleador, lo habría tenido. Con lo cual, se puede establecer una equivalencia moral entre impedir que el corredor gane el premio, y destruirlo después de que lo gane, ya que ciertamente hay una equivalencia material (el corredor tenía un premio, actual o potencialmente, y se lo quitaron).

¿Que objeción se plantea? La objeción mas coherente contra este argumento es que el embrión no solo no tiene derecho a la vida, sino que (dicen los objetores) tampoco tiene capacidad para tener derechos: un ser humano gana el derecho a la vida en el momento en que gana su condición de sujeto con posibilidad de adquirir derechos (esto es verdad, solo que nosotros decimos que dicho momento es en el momento de la concepción, mientras que otros dicen que es cuando el ser nace, otros cuando gana la capacidades cognoscitivas, o la capacidad de experimentar dolor, etc.). Y si una "cosa" no es susceptible de tener derechos, no puede tenerlos ni siquiera por el principio de potencialidad. Ahora bien, independiente del debate acerca de si el embrión puede tener derechos o no, esta objeción obvia el hecho de que el aspecto "legal" del principio de potencialidad es secundario: lo fundamental es que hay una equivalencia material y moral entre matar a una persona adulta y eliminar al embrión del cual esa persona surgió. El resultado final es el mismo: la privación de la vida a una persona concreta.

Y quienes objetan también esto muestran la hilacha: Dicen que la persona adulta ya "vivió" y "experimentó" cosas, y su pérdida es un perjuicio para quienes lo quieren. Esto conduce a las visiones mas relativistas, que nos dicen que un ser humano no vale por si mismo sino por su relación con el resto de la humanidad, que la humanidad es algo adquirido. Un ejemplo de una "pensadora" de esta calaña: "No se nace siendo humano, con los genes del genoma humano no alcanza para lograr ese estatuto; es necesario el alimento, el amor, el nido de significaciones transmitidas con el habla, los gestos y el lenguaje de los cuidadores inmediatos y los mensajes de los grupos sociales en los cuales los cuidadores inmediatos están inmersos. Algún día deberá entenderse que ser madre y padre es y debe ser más que un derecho, una responsabilidad; y que cada embrión, más que derecho a nacer, si nace, tiene la ardua responsabilidad de humanizarse" (fuente). Luego de leer cosas como esas, me pregunto si esta gente sabe lo que significó para la especie humana el que una persona hace solo algunas décadas, considerara que la "humanidad" no era algo inherente a cada miembro de nuestra especie. Porque de nuevo, si hay alguien que puede decir que "no se nace humano" y que para "humanizarse" hace falta "X" cosa, eventualmente va a aparecer (de nuevo) otro que diga que hace falta "Y" cosa, y si dicha persona llega al poder... bueno, ya conocemos la historia. De poco sirven los derechos humanos si podemos redefinir de acuerdo a nuestros criterios filosóficos lo que un ser humano es.

lunes, 12 de septiembre de 2011

El 42% de las exportaciones argentinas se concentran en 12 empresas

Hace unos días escribí acerca de la distribución de la riqueza en el modelo kirchnerista y acerca del distributismo. En la primer entrada aducía que el modelo actual no hace absolutamente nada (o muy poco) para procurar una distribución mas equitativa de los medios de producción, que como aducí en la segunda entrada, es la única forma de tener una sociedad mas justa, equitativa y económicamente libre, en la que la riqueza esté real, auténtica y legítimamente distribuida.

Bien, resulta ser que según el IERAL (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana), 12 empresas concentran el 42% de los u$s80.000 millones que exporta nuestro país. De este dato me entero a través de iEco, el suplemento económico de Clarín. Definitivamente, el dato es funcional a los fines editoriales del diario en cuestión, con lo cual no estaría de mas hacer una doble validación... sin embargo, el dato no me extraña para nada y se condice con el resto de la información que poseo acerca de la realidad económica nacional. Tal vez no sea el 42% y sea, no se, el 35%... igual sigue siendo una deformidad.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Música Litúrgica: Tres errores acerca de la Inculturación

Ofrezco a continuación un artículo posteado hace unos meses en La Buhardilla de Jerónimo, que es la traducción del italiano de un artículo publicado en Zenit acerca de la música litúrgica y la inculturación. El autor es el "profesor Aurelio Porfiri, docente de música litúrgica y dirección de coro, coordinador del programa musical en la Universidad de San José de Macao (China), y compositor de cantos litúrgicos en latín, italiano e inglés". Estoy totalmente de acuerdo con las opiniones vertidas por el autor; agrego solamente algún que otro comentario.



Examinando desde hace años la cuestión, yo creo que se tiende a caer en tres errores u obstáculos cuando se habla de cómo la música [litúrgica] se debe inculturar en el mundo de hoy. Son errores probablemente hechos de buena fe y estoy obviamente abierto a la discusión. Pero después de años de observación y lecturas me parece precisamente que, al menos en estos tres puntos, sería necesario reflexionar más atentamente.

Un primer error común es: inculturación significa recomenzar desde cero, significa destruir la cultura litúrgica (y musical) de proveniencia. Ahora bien, no podemos callar, sin ser injustos, que el cristianismo se ha desarrollado en determinados contextos culturales que han aportado también muchas cosas buenas y todavía en parte válidas para la función del mensaje mismo, también en la liturgia y en la música. ¿Por qué destruir todo? En efecto, algunos ejemplos verdaderamente buenos de inculturación de la música litúrgica son precisamente la prueba de que la destrucción no sirve de nada; lo que sirve es la nueva creación generada por aquello que viene de antes y que se convierte en parte, me animaría a decir genética, de esta nueva creación. Este pasado no es un estorbo, es una oportunidad. Canto gregoriano y polifonía han sido por siglos el repertorio litúrgico de la Iglesia católica. Podemos intentar ir más allá pero no por esto es necesario despreciarlos o considerarlos como enemigos de la “nueva música litúrgica” [Dice el Concilio Vaticano II: "La Iglesia reconoce el canto gregoriano como el propio de la liturgia romana; en igualdad de circunstancias, por tanto, hay que darle el primer lugar en las acciones litúrgicas.]". Deberían ser los padres a los cuales respetar y amar, no tiene sentido avergonzarse de ellos. Por parte de algunos hay una furia, casi revolucionaria me atrevería a decir, que busca comenzar siempre todo desde cero, lo que me parece, al menos, imprudente. Lo que se necesita no es una revolución sino una evolución. Siempre buscar hacerlo mejor pero con la conciencia de poder ver más lejos porque nos queremos sentar sobre las espaldas de los gigantes que nos han precedido. Recordemos que la instrucción de 1994 sobre la inculturación en la Liturgia Romana se llamaba Varietates Legitimae, legítimas diferencias, variaciones, no destrucciones.

[Este "primer error" se ve constantemente en la Iglesia Argentina: No hay ni hubo la menor intención de "inculturar" en sentido estricto, sino que se reemplazó la música propia de la liturgia por otra que nada que ver... rock, folklore, etc.]

Un segundo error común es de tipo más cultural: se identifica como cultura de ciertas naciones un determinado repertorio que, en realidad, es más la cultura creada por los mass media. Cuántas veces he oído cantar a los jóvenes las habituales canciones resonantes, modelos musicales provenientes de la música de consumo (que no tiene nada de malo en sí misma, es el contexto el que está equivocado). Ahora bien, como ya advertía el Cardenal Ratzinger en su libro Introducción al espíritu de la liturgia, no se puede decir propiamente que esta música sea música popular (en el sentido expresado por la Sacrosanctum Concilium en el punto 119, expresión del genio de un pueblo), dado que es claramente el producto de algunas determinadas estrategias de mercado. Tampoco se puede negar que la gran música del pasado no era popular en sentido estricto, siendo el fruto de estrategias eclesiásticas y políticas. Pero creo que la diferencia relevante es que la música litúrgica del pasado nunca ha pretendido ser “popular” sino que, sin duda, era para el pueblo. Nacía como gran arte para estar luego a disposición de todos. Es necesario hacer también una observación que proviene de la historia: sabemos cómo la causa del movimiento ceciliano para la reforma de la música litúrgica, que influenciará también el famoso Motu Proprio de San Pío X, será el tipo de música que se escuchaba en las iglesias del siglo XIX, fuertemente influenciada por la música operística. Pero, y esto a menudo no se dice, aquello era realmente un ejemplo logrado de inculturación. La música operística en el siglo XIX era la música de todos, pobres y ricos, impregnaba el tejido social y cultural. Por lo tanto, tomando la manera en que algunos entienden hoy la inculturación, debería ser aceptada con todos los honores. Pero, aunque era a veces de producción técnica apreciada y amada por amplios estratos del pueblo y del clero, no fue luego aceptada porque no se conformaba a algunos cánones que la música litúrgica debería poseer y sobre los que se podrá volver luego. Por lo tanto, este repertorio fue sustituido poco a poco por otro que se consideraba más conforme a la acción litúrgica. Siempre en Varietates Legitimae, en el punto 19, se dice que las culturas deben ser purificadas y santificadas en el momento de encuentro con la liturgia. No se toma todo lo que hay. San Pablo hablaba de examinar todo y quedarse con lo que es bueno, no arrojarse en los brazos de las mutabilidades humanas.

[Este "segundo error" también se aprecia en nuestra Iglesia. Si bien hay bastantes piezas musicales que toman formas folklóricas auténticas, hay otras que están cláramente inspiradas en la música radial. Y por otro lado, aunque se tome como fuente el folklore, hay una enorme cantidad de ritmos folklóricos que no son apropiados para la liturgia ¿Porque? Porque se alejan de su "espíritu", es decir, no llevan a la psiquis de quien la escucha a estar en un estado coherente con lo que está aconteciendo en la liturgia.]

Un tercer error común, consecuente al segundo, es que se hace entender que todo debe partir siempre de una supuesta base. Pero no es así en el mundo real. Si se piensa en la revolución informática, nos damos cuenta de que hay siempre una elite que, en cierto sentido, orienta e inspira la base. Esta elite comprende los genes que han revolucionado el modo en que nos comunicamos. Ellos orientan la revolución informática incluso esperándose posibles fallos y fracasos. Pero su creatividad y experiencia permite el avance enorme que estamos viviendo. Lo mismo sucede con la música litúrgica: la “elite”, formado por los profesionales, trabajaba por el bien de todos, al servicio de todos. En cambio, se pensó que era necesario eliminar este elemento intermedio, que una sana inculturación significaba des-profesionalizar al músico de iglesia. Todo debía ser fruto de la espontaneidad. Pero recordemos que esta elite, como las informáticas, eran extremadamente democráticas. Cualquiera podía formar parte de ella, también desde los estratos más humildes del pueblo, si poseía la voluntad de aplicarse en el estudio y en la práctica musical. También hoy, cuando se habla de inculturación en el campo de la liturgia y de la música, se tiende a pensar que música del pueblo significa música que el pueblo escucha. Pero los dos conceptos pueden ser muy diversos. Mis estudiantes chinos están muy familiarizados con el pop y el rap americano pero lo están muy poco con su cultura musical de origen. ¿Qué es lo que se inculturará?

[También acertadísimo el tercer error: ¿Porque siempre se "nivela para abajo"? Los Jesuítas, entre las tantas cosas que le enseñaron a los guaraníes, les enseñaron a interpretar la música litúrgica del rito romano. Si ellos pudieron aprender, que no sabían latín ni tenían un sistema educativo tan desarrollado como el nuestro, ¿no podrá acaso aprender cualquiera? Por otro lado, la gente no es tonta: en el siglo XIX, el "vulgo" escuchaba a Beethoven... los valses de los Strauss eran "la cumbia" del pueblo. Hoy por hoy, hay todo un movimiento de orquestas juveniles, muchas veces con chicos de bajos recursos. Si uno va a un conservatorio como el de Quilmes, puede encontrar gente de todos los "niveles de ingreso". Pero hay gente que piensa que la música buena no puede ser entendida ni disfrutada por la gente común. Huevadas. Elitismo no-intencional (en el mejor de los casos). Se van todos al cuerno: ¡Que vuelvan el gregoriano y la polifonía a las Misas!]

Yo creo firmemente que los tres puntos anteriormente expuestos han sido una burda distorsión de las instancias del movimiento litúrgico. La inculturación se entendía como momento naciente, no como apocalipsis de aquello de lo que proveníamos. La inculturación era impregnarse nuevamente de la tradición para nuevas primaveras de fe, no salir a la gélida noche de lo desconocido a cualquier precio. Aquello que los padres nos han dejado no debería ser vivido como un peso sino como una oportunidad. El pasado es como el grano de trigo que momentáneamente desaparece para reaparecer en nuevas creaciones, modificado pero permaneciendo siempre el mismo.



Acá de nuevo el eremita. Bueno no hay mucho que agregar. Voy a volver sobre este tema numerosas veces: el status actual de la música litúrgica no tiene nada que ver con lo que quiso el Concilio Vaticano II, de hecho, no tiene nada que ver con el espíritu de la liturgia. Un caso concretísimo: El Agnus Dei (Cordero de Dios). Esta oración es una oración mas bien penitencial: Se le pide a Jesucristo crucificado, muerto y resucitado, el que quita el pecado del mundo, que tenga piedad de nosotros y nos conceda la paz. Si dicha oración se canta (y hoy por hoy hay que tener suerte para que en una Misa se cante la oración según su texto original) no se puede entonar al ritmo de un takirari, una cumbia o un chamamé. Esos ritmos llevan los sentimientos de las personas a un estado festivo. Y este momento concreto de la liturgia no es para nada festivo: es un momento de súplica. Eventualmente voy a profundizar mas en el asunto. Por lo pronto, creo que el artículo del profesor Porfiri es incuestionable y que sus planteamientos deberían ser discutidos en todos los estratos de la Iglesia.

Misa en tiempos de guerra

Vía New Liturgical Movement:



Simplemente impresionante.

martes, 6 de septiembre de 2011

Letanías de la Humildad

Se de muchas personas, hermanos en la Fe, que están en constante lucha contra el pecado capital de la Soberbia. Para todos ellos, hoy posteo una oración impresionante: las letanías de la humildad. Compuestas por el venerable Siervo de Dios, cardenal Rafael Merry del Val, Secretario de Estado del Vaticano durante el pontíficado de San Pío X (porque los grosos se juntan con otros grosos, es la ley de la vida). Es una oración tan... no se que adjetivo usar... que la primera vez que la leí pensé: "hmm... no se si estoy tan seguro de pedirle esto a Dios".

Letanías de la Humildad

-Jesús manso y humilde de Corazón, óyeme.
-Del deseo de ser estimado, líbrame Jesús (se repite)
-Del deseo de ser alabado,
-Del deseo de ser honrado,
-Del deseo de ser aplaudido,
-Del deseo de ser preferido a otros,
-Del deseo de ser consultado,
-Del deseo de ser aceptado,
-Del temor de ser humillado,
-Del temor de ser despreciado,
-Del temor de ser reprendido,
-Del temor de ser calumniado,
-Del temor de ser olvidado,
-Del temor de ser puesto en ridículo,
-Del temor de ser injuriado,
-Del temor de ser juzgado con malicia,

-Que otros sean más estimados que yo, Jesús dame la gracia de desearlo (se repite)
-Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
-Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
-Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
-Que otros sean preferidos a mí en todo,
-Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,

Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio, concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo.

Amén.

Distributismo

De la mano de la entrada acerca de la distribución de la riqueza y el modelo kirchnerista, escribo esta primer entrega acerca del distributismo propiamente dicho. No pretendo hacer una descripción exhaustiva de esta filosofía económica, sino compartir simplemente algunos pensamientos que pienso servirán de introducción a la misma. Voy a tratar de poner una buena cantidad de referencias como para que algún lector interesado pueda profundizar en el asunto.

Algunas pinceladas teóricas

Como dice la entrada de la wiki, el distributismo es una filosofía económica cuya principal propuesta es que los medios de producción estén distribuidos entre la mayor cantidad de personas posibles. En principio, plantea una oposición radical al socialismo, que propone que los medios de producción estén en posesión del Estado; pero también supone una oposición radical (aunque menos explícita) al capitalismo. ¿Porque es menos explícita? Porque ningún teórico del capitalismo en ninguna de sus formas dirá explícitamente que los medios de producción deben estar concentrados en pocas personas, sin embargo, lo que sucede en la práctica es precisamente eso: el capital tiende a concentrase, ya que es una forma típica de maximizar la utilidad que de él se obtiene.

¿De que forma se propone contrarestar la tendencia a la concentración de capital? Principalmente, gravándola. La única forma de evitar que el capital se concentre es establecer gravámenes que penalicen las grandes acumulaciones del mismo. No se aplica una tasa de impuesto fija, sino que la cantidad a tributar aumenta geométricamente mientras mas capital se posee. A esto se lo concoce como Principio de Progresividad o simplemente como "impuestos progresivos". Este postulado tiene muchos detractores, especialmente entre los economistas mas liberales. Eventualmente trataré de refutar estas críticas, pero por el momento basta con esto.

El principio filosófico mas elemental detrás del distributismo, es la libertad económica. Por libertad económica se entiende una condición en la que un hombre, una familia, tiene bajo su control la totalidad (o la mayor cantidad posible) de las cosas que necesita para subsistir, no debiendo recibirlas del Estado ni de terceros. Para la filosofía distributista, lo que se conoce en Argentina como "relación de dependencia" también se opone al estado deseado de libertad económica, y en medida cada vez mayor mientras mayor sea el capital del cual se depende: No es lo mismo ser el único empleado de un negocio pequeño, que ser empleado de una corporación multinacional. Este último podrá tener más beneficios, pero inicialmente está a merced de la corporación, para la cual no es mas que un número. A raíz del desmesurado poder de negociación del capital frente al empleado individual, es que surgen los gremios y sindicatos. Sin embargo, aquí radica uno de los problemas del capitalismo: la oposición entre el capital y el trabajo. El capital procura maximizar su utilidad, los trabajadores procurarán obtener la tajada mas grande posible de dicha utilidad. Se plantea una pugna entre el capitalista y el trabajador, en la cual entran en juego los sindicatos, los gobiernos, la justicia, etc. Pero lo que propone el distributismo es que no exista oposición entre trabajo y capital o minimizarla: el capitalista debería ser también trabajador, y el trabajador, capitalista. Debe haber un amplio predominio de empresas pequeñas o medianas, y los trabajadores deberían percibir una parte de sus ingresos en concepto de utilidad del capital que poseen. El ejemplo mas egregio de esta forma de no-oposición es la Corporación Mondragón, la cooperativa mas grande del mundo.

Siguiendo con el tema de la libertad económica, el distributismo también que los individuos dependan del estado (ni de nadie) para satisfacer sus necesidades básicas, por lo que se apunta a la minimización de los subsidios. Esto no se opone a las medidas de asistencia a los mas desfavorecidos (al contrario), sino mas bien a las formas de estado paternalista (como el sueco, por ejemplo). En sintonía con esto, se propugna el principio de subsidiariedad, es decir, asegurarse de que aquellas cosas que deban ser administradas por el estado, lo sean en el nivel del mismo mas cercano a la cosa que se administra. Por ejemplo, un hospital de una localidad, debería ser administrado (en la medida de lo posible) por el "gobierno" de dicha localidad (el municipio), y no por niveles mas elevados como el provincial o el nacional. Para poder lograr esto, la recaudación impositiva debería ser tender a destinarse mayormente al nivel local, en lugar de estamentos estatales centralizados como el provincial o el nacional como sucede en nuestro país, y que da lugar a las eternas disputas por la coparticipación, y otras yerbas. Está claro que microeconómicamente, se orienta a fomentar las economías locales y regionales, tratando de que las mismas sean mas bien autónomas.

Orígenes, textos y autores fundamentales

Habiendo esbozado algunas lineas teóricas (de forma muy desordenada, pero bueno... es lo que hay), paso a describir un poco la historia de esta filosofía económica. Espero eventualmente poder copiar algunos textos originales, que seguramente darán una descripción ella mucho mejor de la que di yo.

El distributismo comienza a ser planteado como sistema económico por dos escritores católicos ingleses: Gilbert Keith Chesterton e Hilaire Belloc. Estos produjeron diversos ensayos y algunos libros, entre los que se destaca "La Restauración de la Propiedad", de Hilaire Belloc, que es considerado por muchos como el manifesto distributista. En este libro, Belloc describe cómo podría implementarse el distributismo en Inglaterra. A este libro se suman otros como: "El Perfil de la Cordura" de Chesterton, "El Estado Servil" de Belloc y algunos otros. Otros autores y partidarios de este "distributismo clásico" son el sacerdote dominico Vincent McNabb, la periodista y activista Dorothy Day, y algunos otros.

Otro autor muy importante para el distributismo fue el alemán Ernst Friedrich Schumacher, que aún siendo un reconocido economista académico, sostuvo muchas de las posturas del distributismo "primitivo", que no había sido concebido por economistas. Su libro "Lo pequeño es hermoso" es considerado uno de los libros de economía mas influyentes de la última mitad del siglo XX (influyente al menos de forma intelectual, no parece que los estados hayan querido implementar la totalidad de sus ideas). En este libro, Schumacher predice con certeza muchos de los males que nos aquejan hoy: dependencia del petróleo, superpoblación en las ciudades con grandes cinturones de pobreza, deshumanización del trabajo, concentración excesiva de capitales, etc. Una de las propuestas mas interesantes del autor, es el llamamiento al desarrollo de lo que el llama Tecnología Intermedia, la cual tiene por principal objetivo, no la maximización de la ganancia sino la "atención a los aspectos medioambientales, éticos, culturales, sociales y económicos de la comunidad a la que se dirigen". Uno de estos aspectos, es la capacidad de implementar este tipo de tecnología con un capital reducido, permitiendo que accedan a ella emprendimientos con capitales reducidos (microemprendimientos), fomentando de esta forma una distribución mas equitativa de la propiedad productiva.

Finalmente, una de las principales fuerzas detrás del distributismo son las encíclicas papales que conforman la "Doctrina Social de la Iglesia". La principal inspiración de la mayoría de los autores hasta aquí mencionados, no es otra que documentos como Rerum Novarum de León XIII, Quadragesimo Anno de Pío XI, y similares. Copio algunos fragmentos de esta última encíclcia, aquellos que me parece fueron mas influyentes para el desarrollo del distributismo:

Ahora bien, no toda distribución de bienes y riquezas entre los hombres es idónea para conseguir, o en absoluto o con la perfección requerida, el fin establecido por Dios. Es necesario, por ello, que las riquezas, que se van aumentando constantemente merced al desarrollo económico-social, se distribuyan entre cada una de las personas y clases de hombres, de modo que quede a salvo esa común utilidad de todos, tan alabada por León XIII, o, con otras palabras, que se conserve inmune el bien común de toda la sociedad.

Por consiguiente, no viola menos está ley la clase rica cuando, libre de preocupación por la abundancia de sus bienes, considera como justo orden de cosas aquel en que todo va a parar a ella y nada al trabajador; que la viola la clase proletaria cuando, enardecida por la conculcación de la justicia y dada en exceso a reivindicar inadecuadamente el único derecho que a ella le parece defendible, el suyo, lo reclama todo para sí en cuanto fruto de sus manos e impugna y trata de abolir, por ello, sin más razón que por se tales, el dominio y réditos o beneficios que no se deben al trabajo, cualquiera que sea el género de éstos y la función que desempeñen en la convivencia humana.

A cada cual, por consiguiente, debe dársele lo suyo en la distribución de los bienes, siendo necesario que la partición de los bienes creados se revoque y se ajuste a las normas del bien común o de la justicia social, pues cualquier persona sensata ve cuán gravísimo trastorno acarrea consigo esta enorme diferencia actual entre unos pocos cargados de fabulosas riquezas y la incontable multitud de los necesitados.

Hay que luchar, por consiguiente, con todo vigor y empeño para que, al menos en el futuro, se modere equitativamente la acumulación de riquezas en manos de los ricos, a fin de que se repartan también con la suficiente profusión entre los trabajadores

Quienes sostienen que el contrato de arriendo y alquiler de trabajo es de por sí injusto y que, por tanto, debe ser sustituido por el contrato de sociedad, afirman indudablemente una inexactitud (...) De todos modos, estimamos que estaría más conforme con las actuales condiciones de la convivencia humana que, en la medida de lo posible, el contrato de trabajo se suavizara algo mediante el contrato de sociedad, como ha comenzado a efectuarse ya de diferentes manera, con no poco provecho de patronos y obreros. De este modo, los obreros y empleados se hacen socios en el dominio o en la administración o participan, en cierta medida, de los beneficios percibidos.

Pues aun siendo verdad, y la historia lo demuestra claramente, que, por el cambio operado en las condiciones sociales, muchas cosas que en otros tiempos podían realizar incluso las asociaciones pequeñas, hoy son posibles sólo a las grandes corporaciones, sigue, no obstante, en pie y firme en la filosofía social aquel gravísimo principio inamovible e inmutable: como no se puede quitar a los individuos y dar a la comunidad lo que ellos pueden realizar con su propio esfuerzo e industria, así tampoco es justo, constituyendo un grave perjuicio y perturbación del recto orden, quitar a las comunidades menores e inferiores lo que ellas pueden hacer y proporcionar y dárselo a una sociedad mayor y más elevada, ya que toda acción de la sociedad, por su propia fuerza y naturaleza, debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social, pero no destruirlos y absorberlos.

Igual que la unidad del cuerpo social no puede basarse en la lucha de "clases", tampoco el recto orden económico puede dejarse a la libre concurrencia de las fuerzas. Pues de este principio, como de una fuente envenenada, han manado todos los errores de la economía "individualista", que, suprimiendo, por olvido o por ignorancia, el carácter social y moral de la economía, estimó que ésta debía ser considerada y tratada como totalmente independiente de la autoridad del Estado, ya que tenía su principio regulador en el mercado o libre concurrencia de los competidores, y por el cual podría regirse mucho mejor que por la intervención de cualquier entendimiento creado. Mas la libre concurrencia, aun cuando dentro de ciertos límites es justa e indudablemente beneficiosa, no puede en modo alguno regir la economía, como quedó demostrado hasta la saciedad por la experiencia, una vez que entraron en juego los principios del funesto individualismo. Es de todo punto necesario, por consiguiente, que la economía se atenga y someta de nuevo a un verdadero y eficaz principio rector. Y mucho menos aún pueda desempeñar esta función la dictadura económica, que hace poco ha sustituido a la libre concurrencia, pues tratándose de una fuerza impetuosa y de una enorme potencia, para ser provechosa a los hombres tiene que ser frenada poderosamente y regirse con gran sabiduría, y no puede ni frenarse ni regirse por sí misma. Por tanto, han de buscarse principios más elevados y más nobles, que regulen severa e íntegramente a dicha dictadura, es decir, la justicia social y la caridad social. Por ello conviene que las instituciones públicas y toda la vida social estén imbuidas de esa justicia, y sobre todo es necesario que sea suficiente, esto es, que constituya un orden social y jurídico, con que quede como informada toda la economía. Y la caridad social debe ser como el alma de dicho orden, a cuya eficaz tutela y defensa deberá atender solícitamente la autoridad pública, a lo que podrá dedicarse con mucha mayor facilidad si se descarga de esos cometidos que, como antes dijimos, no son de su incumbencia.

Salta a los ojos de todos, en primer lugar, que en nuestros tiempos no sólo se acumulan riquezas, sino que también se acumula una descomunal y tiránica potencia económica en manos de unos pocos, que la mayor parte de las veces no son dueños, sino sólo custodios y administradores de una riqueza en depósito, que ellos manejan a su voluntad y arbitrio. Dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él, se apoderan también de las finanzas y señorean sobre el crédito, y por esta razón administran, diríase, la sangre de que vive toda la economía y tienen en sus manos así como el alma de la misma, de tal modo que nadie puede ni aun respirar contra su voluntad.

Esta acumulación de poder y de recursos, nota casi característica de la economía contemporánea, es el fruto natural de la limitada libertad de los competidores, de la que han sobrevivido sólo los más poderosos, lo que con frecuencia es tanto como decir los más violentos y los más desprovistos de conciencia. Tal acumulación de riquezas y de poder origina, a su vez, tres tipos de lucha: se lucha en primer lugar por la hegemonía económica; es entable luego el rudo combate para adueñarse del poder público, para poder abusar de su influencia y autoridad en los conflictos económicos; finalmente, pugnan entre sí los diferentes Estados, ya porque las naciones emplean su fuerza y su política para promover cada cual los intereses económicos de sus súbditos, ya porque tratan de dirimir las controversias políticas surgidas entre las naciones, recurriendo a su poderío y recursos económicos.

Ultimas consecuencias del espíritu individualista en economía, venerables hermanos y amados hijos, son esas que vosotros mismos no sólo estáis viendo, sino también padeciendo: la libre competencia se ha destruido a sí misma; la dictadura económica se ha adueñado del mercado libre; por consiguiente, al deseo de lucro ha sucedido la desenfrenada ambición de poderío; la economía toda se ha hecho horrendamente dura, cruel, atroz. A esto se añaden los daños gravísimos que han surgido de la deplorable mezcla y confusión entre las atribuciones y cargas del Estado y las de la economía, entre los cuales daños, uno de los más graves, se halla una cierta caída del prestigio del Estado, que, libre de todo interés de partes y atento exclusivamente al bien común a la justicia debería ocupar el elevado puesto de rector y supremo árbitro de las cosas; se hace, por el contrario, esclavo, entregado y vendido a la pasión y a las ambiciones humanas.

Quisiera aclarar que todo esto fue escrito, no ayer, sino en... 1931. Impresionante, especialmente por el último párrafo citado.

Bueno, creo que esto bastará como introducción. Como dije antes, espero poder copiar algunos fragmentos de algunas de las obras citadas que tengo en mi poder. Tomará un tiempo pero valdrá la pena. Mientras tanto, el lector interesado puede tomar las pinceladas aquí esbozadas como punto de partida para profundizar en esta maravillosa filosofía. No puedo dejar de recomendar un sitio imprescindible para todo aquel que desee conocer mas acerca del distributismo y conozca la lengua de Shakespeare: The Distributist Review. Aquí se congregan los principales distributistas contemporaneos para revisar y ampliar las teorías del distributismo, así como también aplicarlas a las problemáticas actuales. Es mas, algún que otro artículo en español tienen.

 
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