viernes, 19 de agosto de 2011

Ariel Álvarez Valdés ataca la doctrina católica acerca del Matrimonio

Gracias al artillero Padilla (link), me entero de la existencia de un artículo acerca de la doctrina católica con respecto al divorcio escrito por el señor Ariel Álvarez Valdés, quien se hizo famoso hace algún tiempo por haber renunciado al sacerdocio luego de una disputa doctrinal. Copio algunos fragmentos del artículo para posterior discusión, junto con algunos comentarios:
Muchos se preguntan por qué Jesús adoptó una posición rígida con respecto al matrimonio y no comprendió que a veces las relaciones fracasan. Pablo y los evangelistas tradujeron su mensaje a un contexto cultural diferente. ¿Qué puede hacer la Iglesia hoy? Un día se le acercaron a Jesús los fariseos y le preguntaron en qué casos podía el hombre divorciarse de su mujer. Jesús les respondió que nunca, porque el hombre no puede separar lo que Dios ha unido. Los discípulos reaccionaron molestos, y replicaron que si ésa era la situación del casado respecto de su mujer, mejor era no casarse. Pero Jesús añadió que, aunque ellos no lo entendieran, ésa era una exigencia fundamental para entrar en el Reino de Dios (Mt 19,1-12).

Después de dos mil años, esta frase de Jesús sigue siendo la base en la que se asienta la doctrina matrimonial de muchas Iglesias cristianas, que prohíben a sus miembros divorciarse y volverse a casar bajo pena de negarles la comunión. Pero ¿por qué Jesús asumió una postura tan rígida frente al matrimonio? ¿Acaso el maestro bueno y comprensivo no se dio cuenta de que a veces las relaciones de las parejas fracasan, y que muchos tienen necesidad de rehacer sus vidas y volver a amar? ¿O es éste el único tropiezo del que un cristiano no puede levantarse y recomenzar? Para descifrar el enigma, debemos examinar cómo se practicaba el divorcio en los tiempos de Jesús.

(...)

[El matrimonio] no era un arreglo social ecuánime porque la mujer se hallaba en inferioridad de condiciones respecto del varón. Ella era considerada una “pertenencia”, una “propiedad” de su marido, al mismo nivel que su buey o su asno (Ex 20,17; Dt 5,21), y éste gozaba de diferentes derechos. Así, el marido podía acostarse con otra mujer y no cometía adulterio (Ex 21,10); pero si la mujer lo hacía, incurría en un grave delito; el marido podía divorciarse si quería, pero la mujer no tenía derecho a hacerlo (Dt 24,1). Él podía mandarla, dominarla y decidir por ella.

[Nótese bien esta parte que sigue, que termina siendo lo que demuestra el error de Valdés] En ese contexto jurídico y social, era evidente que si un hombre se divorciaba de su mujer y la despedía del hogar, la dejaba totalmente desprotegida. Difícilmente otro hombre querría desposar a una repudiada. Ella debía regresar a la casa de sus padres, los cuales muchas veces eran ancianos (si no habían muerto) y ya no podían mantenerla. Quedaba así forzada a vivir de la caridad pública, en una situación de total precariedad, indefensión económica y desamparo social. En algunos casos, la única salida era la prostitución. Resultaba tan degradante que el profeta Isaías menciona a la mujer repudiada como ejemplo del sufrimiento más grande en Israel (Is 54,6). Y el profeta Malaquías, para mitigarlo, llega a decir que Dios “odia al que se divorcia de su mujer” (Mal 2,16). Aún así, si un hombre ya no deseaba vivir con su esposa y quería divorciarse, podía hacerlo sin demasiadas contemplaciones. Por eso Jesús, al prohibir el divorcio, lo que hizo fue ponerse de parte del más débil, del más expuesto y amenazado socialmente: la mujer [¿Y que le hace pensar al autor que Jesús prohibió el divorcio únicamente por eso?].

Sin embargo, vemos con sorpresa cómo esta “orden terminante” de Jesús fue más tarde suavizada por los autores bíblicos y adaptada a las diversas circunstancias que les tocaron vivir...

[Acá hace un dudoso análisis exegético de los versículos relevantes del nuevo testamento. Salto directamete a la conclusión que es la siguiente:]

Vemos pues que, si bien Jesús prohibió el divorcio, su norma fue más tarde adaptada por los autores bíblicos según las necesidades de cada comunidad [Eso es lo que él interpreta], de manera que hoy tenemos diferentes versiones de ella: a) según Pablo, Jesús permitió el divorcio si un cónyuge se convertía al cristianismo y el otro no; b) según Mateo, Jesús permitió el divorcio en caso de inmoralidad; c) según Marcos, lo que prohibió fue que un divorciado se volviera a casar; d) y según Lucas, prohibió incluso que un soltero se casara con una divorciada.

Entre Papas y Concilios

[En toda esta sección el autor intenta explicar muy pobremente, con citas irrelevantes y omitiendo casi todo el contexto, la evolución de la doctrina.]

Acompañar otra vez al débil

Jesús prohibió el divorcio. Y tenía una buena razón. En su tiempo el matrimonio era un acuerdo social, establecido por los padres, cuyo móvil era la conveniencia mutua y no el amor; y en caso de romperse el pacto, la mujer quedaba socialmente indefensa y expuesta a una vida inhumana. Por eso asumió la defensa del más débil y condenó la separación [Sigue asumiendo gratuitamente que la única razón por la cual Jesús prohibió el divorcio es por proteger al cónyuge abandonado].

Hoy la Iglesia debe preguntarse: ¿aquella prohibición sigue teniendo vigencia? ¿Es aplicable al matrimonio moderno? Ciertamente no [Donde dice "hoy la Iglesia debe preguntarse", lease "hoy la Iglesia debe preguntarMe". Además Valdés no parece estar preguntadose demasiado... ya tenía la respuesta de antemano y luego solo buscó justificarla]. Primero, porque en la sociedad actual la mujer puede ganarse la vida sola, sin necesidad del varón[Como demostraré luego, esto es irrelevante]. Segundo, porque el “móvil” que hoy lleva a dos personas a casarse es el amor; y si éste fracasa, no se les puede prohibir volver a buscarlo [Sin embargo, todo parece indicar que Jesucristo efectivamente lo prohibió].

(...)

Cuando un hombre se divorcia suele quedar lastimado, inseguro, con problemas económicos, añorando a sus hijos, con los que no volverá a tener una relación natural. Por su parte, la mujer muchas veces se siente abandonada, triste, sola y con dificultades para volver a creer en el amor. ¿Qué tiene de bueno el divorcio? Nada. Todo divorcio es una masacre emocional, el fin de una ilusión, la brutal ruptura de un proyecto que se creía para siempre. Por eso sólo la persona que llega a una situación insostenible lo concreta [Con una tasa de divorcio del 50% sobre el total de matrimonios, me parece que la aseveración del autor es gratuíta. De todas formas no es el punto...].

(...)

¿Hoy Jesús le negaría un encuentro de comunión a un divorciado vuelto a casar? Si Pablo, Marcos, Mateo y Lucas supieron traducir su mensaje sobre el divorcio a un contexto cultural diferente, sería bueno que la Iglesia hoy también lo hiciera [Hay una ligera diferencia entre explicar una misma enseñanza de distintas formas, y cambiar dicha enseñanza]. Que vuelva al Evangelio [Lease: que interprete los textos bíblicos de la forma en la que yo los interpreto] y no separe lo que Dios ha unido: el hombre con Jesús.[Conmovedor, pero demos paso a una teología un poco mas seria]

Hay varios problemas con todo este texto. En primer lugar, es obvio que este hombre está haciendo teología "al revés": No está buscando la verdad a partir de la Escritura y la Tradición, sino que ya tiene a priori la conclusión a la que quiere llegar (que el vínculo matrimonial no es perpetuo) e interpreta ciertos textos bíblicos y patrísticos de tal forma que se condigan con la conclusión a la que quiere llegar. Eso ya es un error garrafal, pero bueno, sigamos adelante. Creo que podemos sintetizar su postura de la siguiente manera:

  • Jesús prohibió el divorcio únicamente para proteger al cónyuge que quedaba en una posición desfavorecida
  • Los apóstoles adaptaron la enseñanza cristiana del matrimonio a las necesidades de la comunidad a la que predicaron
  • La tradición de la Iglesia no es unánime con respecto a esta doctrina
  • Conclusión: la Iglesia puede y debe cambiar su doctrina, adaptándola a las necesidades del mundo de hoy, permitiendo el divorcio en ciertos casos.

Con respecto a la primer premisa, sin pensarlo demasiado encuentro dos objeciones obvias:

  • Si bien no es ilógico pensar que Jesús prohibió el divorcio para defender al más débil, no hay ninguna razón para creer que esta fue la única razón por la cual lo prohibió. De hecho, tal teoría no es menciona ni una sola vez en todo el NT... no es mas que una suposición.
  • Cuando Jesucristo introduce su enseñanza, dice: "¿No han leído —replicó Jesús— que en el principio el Creador "los hizo hombre y mujer", y dijo: "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo" ? Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." Aquí Jesús remite directamente al Génesis (capítulo 2), mientras el ser humano aún estaba en el Paraíso, estado en el cual no tiene sentido pensar en un "sexo débil". Queda en claro que la perpetuidad del vínculo matrimonial forma parte del plan de Dios desde el principio, y no es meramente una "toma de partido" por parte de Jesús en favor del cónyuge abandonado.
  • Hoy por hoy, ante un divorcio, hay seres mucho mas indefensos y desprotegidos que los cónyuges: los hijos. Si el mayor interés de Jesús al prohibir el divorcio es proteger al debil, ¿porque ni siquiera menciona a los hijos?

Con respecto a la segunda premisa, también se encuentran fácilmente problemas obvios. Valdés pretende hacernos creer que cada hagiógrafo "modificó" la enseñanza de Jesús, cuando en realidad, haciendo una lectura imparcial de los Evangelios, la doctrina es clara: Jesús prohibió divorciarse y formar segundas nupcias. Las ligeras diferencias entre los textos evangélicos son fácilmente explicables:

  1. Marcos aclara que también es ilícito que la mujer se divorcie y Mateo lo omite, precisamente porque el primero escribe para los romanos y el segundo para los hebreos (donde la mujer no podía divorciarse). Los unos necesitan la aclaración, los otros no. Una única doctrina que se enseña a destinatarios distintos.
  2. Lucas aclara que un soltero no puede casarse con una mujer repudiada porque precisamente, Jesús enseña que el repudio no disuelve el vínculo. Y acá es donde todo el razonamiento de Valdes se viene abajo: Si realmente Jesús prohibió el divorcio solo para que la mujer no quedara desprotegida, ¿Por qué entonces prohíbe explícitamente que un hombre soltero la tome por esposa, siendo que esto implicaría una mejora en su situación?
  3. Pablo incorpora una doctrina "suya" (el mismo lo admite). Y la Iglesia adoptó esta doctrina, es lo que se conoce como "privilegio paulino". Esta doctrina se fundamenta sólidamente en el hecho teológico de que solo el Matrimonio Sacramental es indisoluble, mientras que el matrimonio natural (aquel que celebran los no-bautizados) puede disolverse en favor de la Fe.

El tercer punto es también muy flojo. La forma en la que el autor documenta su postura es paupérrima: No cita textualmente a ninguna fuente importante, solo a concilios locales de trascendencia menor; y tampoco aclara si las autoridades que cita se oponen a la separación, el divorcio o las segundas nupcias. Además, no tiene nada de extraño que una doctrina tarde tiempo en definirse... es precisamente porque se hace teología no "al revés" como Valdés, sino teología en serio: Partiendo de las fuentes (Escritura y Tradición) se busca la verdad. Dudo que la cuestión (si es que la hubo) se haya resuelto de forma tan tardía... leo citas de San Ambrosio, San Agustín y San Jerónimo (tres Doctores de la Iglesia), los tres en el siglo IV, escribiendo en contra de las segundas nupcias (link). No tengo tiempo ni ganas de refutar desde el punto de vista patrístico la postura de Valdés, creo que con lo que dije ya es suficiente, y en todo caso, quod gratis asseritur, gratis negatur: Lo que sin razón se asevera puede ser sin razón negado.

Esto es un ejemplo más de porqué es necesario el Magisterio de la Iglesia. De no haberlo instituido Jesucristo, viviríamos en una "dictadura de los teólogos", en la que cada cual interpretaría de la Biblia lo que quisiese o pudiese. Quien quisiese conocer a Jesús debería antes estudiar exegética, crítica textual, y ni que hablar de griego koine. Y aún sí uno fuese la mayor eminencia en Biblia, siempre habría otros tantos expertos que dirían que uno está equivocado. El Evangelio serviría de muy poco, ya que estaría esclavizado por la interpretación personal. Cada uno tomaría por maestro al teólogo que mas le guste. Y lo que realmente enseño Jesús, se habría perdido para siempre, en medio de disputas exegéticas.

Hasta acá la crítica a Valdés. A pesar de esto que acabo de decir en defensa de la doctrina católica acerca de la perpetuidad del vínculo matrimonial, no creo que la Iglesia esté obrando de forma óptima con respecto a la disciplina del sacramento; y es mas, tengo alguna teoría interesante acerca del nivel de conocimiento que debe uno tener acerca del mismo para que este sea válido. Pero bueno, eso será es material de otra entrada.

6 comentarios:

  1. Qué gran conclusión: por qué el Señor creó la institución católica del Magisterio, que define lo esencial y fundamental. A diferencia de nuestros hermanos cristianos no católicos, que interpretan con demasiadas libertades. Pero si somos católicos debemos hacerle caso al Papa. Si no, caeríamos en la herejía del relativismo de las ideas y opiniones, o como dice Tinchín, en la "dictadura de los teólogos". Este es un problema típico de Ariel Álvarez.
    Prof. Andrés González Schain.

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  2. Si la Iglesia se adaptara a los tiempos que corren, todavía estaríamos en la Edad Media.

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  3. ARIEL ALVAREZ VALDES ES LICENCIADO EN TEOLOGÍA BÍBLICA POR LA FACULTAD BÍBLICA FRANCISCANA DE JERUSALÉN (ISRAEL) CON LA DISTINCIÓN SUMMA CUM LAUDE, Y DOCTOR EN TEOLOGÍA BÍBLICA POR LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE SALAMANCA
    Es hora que la iglesia madure y deje de transitar el jardín de infantes
    GRACIAS A ARIEL Y A LOS CIENTOS DE TEÓLOGOS QUE FORMADOS EN NUESTRA IGLESIA NOS ALIMENTAN PARA CRECER EN LA FE
    jose bacigalup vertiz

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    Respuestas
    1. Sabes que por eso las solteras como yo no nos casamos porque los hombres solteros se meten con mujeres con hijosu de otro hombre . No es injusto que las solteras perdemos un sometió porespuesta esas mujeres separadas con hijos y después esos solteros me miran mal

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  4. Yo estoy muy de acuerdo con Ariel Álvarez Valdés. Primero: en estos tiempos donde hay tanta violencia e incluso asesinatos, mayormente del hombre hacia la mujer, creo que la Iglesia debería proteger y apoyar a las víctimas de violencia, no es justo que la mujer esté presa, obligada a recibir malos tratos, ni de palabras ni de golpizas, y encima condenada a la soledad hasta la muerte si abandona a ese mal hombre por el bien de sus hijos y de ella misma. Eso no puede querer el Señor. Segundo: "no es bueno que el hombre esté solo", pues tampoco la mujer, por lo que tendría derecho de buscarse un buen compañero que la ame, la respete y viceversa. Tercero: a causa de la fornicación conviene que se vuelva a casar. No todos tiene poder de abstinencia y más si son jóvenes.
    Por otro lado, si supieran cuántos hombres casados le ruegan a Dios que se lleve a la esposa para quedar libre... ¡Le desea la muerte! ¿Vale de algo ese matrimonio? Y si eleva una carta al Papa para que absuevla esa unión, ¿es justo que la respuesta afirmativa le venga a los 8 años o no le venga nunca? Ariel tiene razón.
    Cielo Vázquez

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