miércoles, 31 de agosto de 2011

El kirchnerismo y la redistribución de la riqueza

Estreno la sección político-económica del blog con un tema muy interesante: la gestión económica del kirchnerismo y la redistribución de la riqueza. En la presente entrada trataré de profundizar en este último concepto, de exponer los puntos en donde pienso que la presente gestión está pifiando si es que realmente quiere redistribuir la riqueza, y de introducir una filosofía económica que pienso serviría para tal fin. Pido al eventual lector que tenga en cuenta que jamás estudié economía de forma académica, con lo cual, todo lo que escribo lo hago desde el sentido común. Siendo que la misma etimología de la palabra economía nos habla del hogar, no debería ser demasiado complicado que una persona común comprenda los conceptos mas generales de esta ciencia, pero obviamente, cualquier aclaración o aporte por parte de gente mas versada en el asunto será bien recibida.

La riqueza a ser distribuida

Comencemos por el concepto de riqueza. Lo que entiendo por riqueza (aquello que se quiere distribuir) es el total de bienes de los que dispone el país. ¿Como se mide esta riqueza? Hay una medida interesante, que es el Producto Bruto Interno (PBI), que representa el total de los bienes generados por un país durante un año, expresado en una forma conveniente que es el valor monetario de dichos bienes. Según el Indec, actualmente el PBI anual de la Argentina es de 448 mil millones de pesos. Esa cifra representa autos, servicios, soja, ropa, etc. Esa es la "riqueza".

Ahora bien, ¿en manos de quien queda esa riqueza? De quien la produce; algo de su "utilidad" será distribuida en forma de salarios, y luego el estado se quedará con otra parte en concepto de impuestos. Y, ¿cómo está distribuida esta riqueza en la Argentina? Responder a esta pregunta no es tan sencillo. Hay distintos indicadores que dan un indicio, uno de ellos es el coeficiente de Gini, que sirve para medir cualquier distribución desigual, y que en el marco de la desigualdad se utiliza para medir la desigualdad de los ingresos de las personas de un país. Otra métrica es el porcentaje total de ingresos que percibe el 10% o el 20% mas pobre de la población, o cuantas veces mas dinero gana el 10% o 20% mas rico sobre el 10% o 20% mas pobre. Todos estos índices reflejan mas que nada la distribución del ingreso y no de la riqueza propiamente dicha, aunque en la economía actual no hay una diferencia significativa. ¿Que valores arrojan estos índices para la Argentina? Dependerá de la fuente que tomemos. Encontré este PDF del INDEC en el que informan diversas mediciones relacionadas a la distribución de la riqueza desde 2003 hasta fin de 2010. Parece un buen material para comenzar. Se informan 3 coeficientes Gini: (1) Salario (0,390), (2) Ingresos familiares totales (0.405), e (3) Ingresos familiares per capita (0,439). Para los tres se observa un significativo descenso durante el periodo reportado (entre 0,08 y 0,1 puntos, recordemos, desde 2003). Sin embargo, me interesa comparar el índice Gini con el de otros países, o con otros periodos de nuestro mismo país, por lo que debo buscar otra fuente (después de todo, el índice Gini dice poco por si mismo).

En la wikipedia inglesa hay una lista de paises ordenados por igualdad de ingreso. Es una lista bastante completa, ya que posee diversos índices: Cantidad de veces que gana el 10% o 20% mas rico lo que gana el 10% o 20% mas pobre, y el índice Gini, de acuerdo a la ONU y la CIA (se muestran ambas fuentes), y mostrando el año. Para Argentina, el índice Gini de acuerdo a la ONU es del 0.488 (bastante mas elevado que el del Indec), de acuerdo a la CIA es del 0.414 (mas cercano al oficial). Dado que a priori no puedo descartar los datos del Indec, voy a utilizarlo para la comparación. Si ordeno la tabla en base a ese dato (Gini según la CIA), Argentina queda en el puesto 84 de 134. Es de destacar que es el 2do en Latinoamérica después de Venezuela. ¿Que conclusión saco? Es un buen valor para lo que es Latinoamérica, pero pobre comparado con el resto del mundo (de hecho, mejor que Argentina hay países como Rumania, Mongolia, Laos, ¡India!, Senegal... es una distribución del ingreso similar a la de China). Bien, es un avance. Sin embargo, hay algo que me interesa mas que la mera comparación entre países, y es ver la evolución histórica de este valor. Esto me va a permitir determinar el nivel de incidencia del modelo kirchnerista en la distribución, y compararlo con lo que pasó en otros países.

Encontré una fuente sumamente interesante: la base de datos del banco mundial. Aquí voy a intentar ver como evolucionó el índice Gini en Argentina en un periodo mas amplio de tiempo, y ver como evoluciona el indice Gini en el mundo. Veamos primero los datos para argentina:

Data from World Bank

Como se puede ver, durante la época de la convertibilidad, la desigualdad fue en aumento hasta llegar a su pico en la crisis de 2002. Recién ahora estamos en un nivel de distribución del ingreso similar al del año 1992 (esto siempre según el banco mundial). Tomando datos de Presidencia, la distribución era incluso mejor durante la dictadura militar y épocas anteriores. ¿Seguirá esta tendencia? Es dificil saberlo, pero tengo una teoría.

La desigualdad es algo estructural

Observando la evolución del índice Gini de otros países, confirmo (ya lo presuponía) que la distribución del ingreso es algo estructural en la economía de los paises. Pongo acá otro gráfico con algunos de los paises que analicé (todos de la región):

Data from World Bank

Me falta la linea de Venezuela, que no solo no me entró, sino que además tiene varias particularidades, tal vez requiera un estudio aparte. Es muy interesante ver que desde el 2002 el índice de Gini tuvo una fuerte tendencia de descenso para toda la región, y no solo para la Argentina (única excepción: Uruguay entre 2005 y 2007). Esto pareciera indicar que el descenso en la desigualdad no es solo producto de la gestión económica local, sino que hay factores económicos regionales que evidentemente ayudan. Volviendo al punto central, estos datos me confirman que la distribución del ingreso es algo estructural: No se observan, salvo una o dos excepciones, descensos significativos que no sean "rebotes" de aumentos de la desigualdad (seguramente pos-crisis, como pasó aquí). Los descensos sostenidos no superan los 5 puntos. ¿A que se debe esto?

Como decía antes, la riqueza, los bienes producidos, pertenecen en principio a aquel que los produce. De la utilidad total de los mismos, una parte se redistribuye en salarios. El sector asalariado podrá "luchar" para obtener un mayor porcentaje de la utilidad de los bienes en cuya producción participan, pero en una economía inflacionaria, es fácil trasladar los aumentos salariales a los precios y volver a la situación anterior. Además, no todos los gremios obtienen beneficios similares... esto tiende a generar una disparidad entre los trabajadores de gremios fuertes, gremios débiles y no agremiados. La apoteosis de este modelo es el famoso "reparto de ganancias" que se ha propuesto como proyecto de ley. Es una medida buena por muchas razones (si está bien implementada) pero en el contexto de la distribución macroeconómica de la riqueza, es insuficiente: en el mejor de los casos se redistribuirían 10.000 millones de pesos (un 0.6% del PBI), los cuales irían a parar en su mayoría a empleados en blanco del sector privado, que ya gozan de un buen nivel de ingreso (fuente, en la segunda nota, de Ariel Lieutier).

Otra parte de los bienes producidos se redistribuyen en ayuda social. ¿Que porcentaje del PBI representan? El plan mas importante, la Asignación Universal por Hijo, representa un 0.6% del PBI según entiendo. Que no se mal interprete: me parece una medida excelente, podría haberse implementado mejor, pero aún así es insustituible. Sin embargo, ni esta medida ni ninguna otra similar sirve a los fines de redistribuir de forma efectiva y significativa la riqueza. Son solo medidas paliativas; necesarias, justamente, porque hay un problema estructural. Según cifras del Indec, incluso con todas las políticas de ayuda social, el 20% de los hogares mas pobres participa solamente del 5% de los ingresos totales. Si comparamos el índice Gini con países mas igualitarios, incluso tomando las mejores cifras del Indec, y proyectando un descenso (muy optimista) de un punto por año durante los próximos 4 años de gestión (seguramente kirchnerista), seguiríamos estando "a mitad de tabla", bastante bien para lo que es América Latina, pero lejos de países que aún siendo "chicos" son mas igualitarios como Armenia, Bélgica, Egipto, Polonia, República Checa, que se yo... hay muchos ejemplos.

Hacia una verdadera distribución

La única forma, no solo de tener una sociedad mas igualitaria, sino también económicamente mas libre (es decir, en donde el individuo no dependa o dependa menos del estado y/o de grandes empresas, capitales concentrados, etc.), es que los medios de producción estén mas distribuidos. Esto sería atacar el problema de raíz: no se redistribuye la riqueza sino los medios para producirla. ¿De que forma? Ciertamente, no mediante expropiaciones o estatizaciones, ya que los medios de producción seguirían concentrados (en el estado). Ni siquiera expropiando para "repartir" entre las personas; no solo porque esto sería inviable, sino además porque el problema es mas profundo: la misma esencia del capitalismo hace que los capitales tiendan a concentrarse y volverían a hacerlo si se los reparte arbitrariamente. No, la forma que propongo es precisamente combatiendo esa tendencia de las economías capitalistas a la concentración del capital, procurando los medios para que la mayor cantidad de personas dentro de una sociedad sean poseedores de medios de producción. Lo que propongo es adoptar la filosofía económica del distributismo, sobre la cual espero realizar numerosas entradas (Update: He aquí mi primer entrada acerca del distributismo).

Volviendo al kirchnerismo y como para ir cerrando, debe decirse que en esencia, el actual "modelo" hace esfuerzos insuficientes para conseguir una verdadera distribución de la riqueza. En lo que a redistribución se refiere, el kirchnerismo se agota en los esfuerzos asistencialistas, o en apoyar los reclamos de los gremios (que no están exentos de un cierto sectarismo y cuyo impacto es casi nulo en los estratos mas bajos). No hay medidas que apunten a alterar la distribución de los medios de producción, solo tímidos esfuerzos como créditos mas blandos a las pymes, o ayudas a los pequeños productores agropecuarios; de nuevo, medidas buenas y necesarias, pero meramente correctivas y no de fondo. No hay medidas antimonopólicas serias; la que fue implementada contra los medios de comunicación estuvo dirigida a un medio concreto: no hubo (ni hay) una intención real de redistribución... otros grupos de medios siguen creciendo, pero al gobierno solo parece interesarle Clarín.

Bueno, suficiente por hoy. Espero poder pronto poner una o dos entradas detallando la filosofía económica del distributismo (update: done), especialmente para que aquellos que realmente estén interesados en una sociedad mas justa, vean que hay una opción superadora del capitalismo y el socialismo.

martes, 30 de agosto de 2011

Un flaco hace un manuscrito iluminado del Silmarillon

Bueno, técnicamente no es un manuscrito... deberíamos decir "tomo". (link)



"Este estudiante de arte alemán, Benjamin Harff, decidió hacer para su examen de la academia de arte algo ligeramente ambicioso — iluminar a mano y encuadernar una copia del Silmarillion de J.R.R. Tolkien. Le tomó seis meses de trabajo"





Esto es así como muy groso.

lunes, 29 de agosto de 2011

Castillo, con la sangre en el ojo por la JMJ

José María Castillo siempre me genera sentimientos encontrados... la mayoría de las veces, negativos. Tal vez deba hacer una oración por él antes de escribir esta entrada.... hecho. Resulta ser que terminada la JMJ, el teólogo en cuestión intentó buscar una explicación a porque los jóvenes quieren tanto al Papa (link). Copio algunos extractos para posterior discusión, junto con mis comentarios.

Una de las cosas que más me han impresionado [Léase: enfurecido], en la reciente JMJ celebrada en Madrid, ha sido lo mucho que tanta gente quiere al papa. No me refiero simplemente al entusiasmo masivo, al respeto, la admiración, al fervor de los fieles. De todo eso, por supuesto, ha habido mucho. Pero es que, además, lo que se ha palpado en las miradas y en los rostros, en los gritos y en los cantos de muchos de los asistentes ha sido algo más hondo, seguramente el sentimiento más íntimo y más profundo que un ser humano puede sentir hacia otro: el cariño, el amor sincero.

Y naturalmente me he preguntado, y me pregunto, ¿es esto el mero contagio de una especie de histeria colectiva tan característica en las concentraciones masivas de gente entusiasmada? Sin duda, algo de eso se ha producido. Pero creo que con echar mano del contagio de masas, que se puede producir en cualquier espectáculo o concentración masiva de gente, con eso nada más no explicamos lo que realmente ha ocurrido en Madrid con motivo de la venida del papa. ¿Por qué?

Porque los cientos de miles de personas, que ha concentrado el papa, no se han reunido para asistir a un espectáculo artístico, deportivo o de cualquier otro tipo que se parezca a eso. (...) Ha ido a oír mensajes, consignas, mandatos y prohibiciones que no siempre y en todo son precisamente agradables. El papa les ha dicho a sus oyentes, (...) que lo que tienen que hacer en la vida es aceptar y cumplir lo que les enseña y les manda la Iglesia. Y bien sabemos que lo que enseña la Iglesia es, a veces, difícil de entender. Y lo que manda la Iglesia no siempre es fácil de observar o de cumplirlo a rajatabla. Lo que ha dicho el papa, si se toma en serio, si se acepta de buen gusto, si se acoge con cariño y se aplaude con entusiasmo, supone un fenómeno de amor masivo y entusiasta que no resulta fácil de explicar, al menos a primera vista. (...)

(...)

Realmente, ¿qué pasa con esto del cariño al papa? Se puede cuestionar lo que dijo Jesucristo en tal o cual pasaje de un evangelio. Te dirán que eso es asunto de teólogos o de exegetas. Pero como te atrevas a cuestionar lo que el papa ha dicho en un discurso cualquiera, prepárate para lo que se te viene encima. ¿Hasta tal extremo se han trastornado las cosas, las mentes y la misma religión?

Todo esto - dicen los entendidos [Léase: digo yo]- tiene una explicación tan simple como profunda al misma tiempo. El fondo del asunto está en el miedo que todos le tenemos a la libertad. Sí, es así, por más sorprendente que pueda parecer. (...) Por eso la gente ama apasionadamente al que les quita de encima el peso insoportable de tener que enfrentarse cada día y en cada situación al sobrecogedor problema de pensar por sí mismos, decidir desde ellos mismos, asumir ante cada ser humano la propia responsabilidad. (...)

Porque, en definitiva, es el problema insondable del ser humano que sólo en el encuentro con su propia humanidad es donde puede encontrar la trascendencia que todos (quizá sin saberlo) tanto anhelamos [Hmm... acá hay un concepto filosófico de fondo, en el cual me gustaría que se explayase más]. Benedicto XVI ha censurado a los que quieren “ser como dioses” decidiendo ellos lo que está bien y lo que está mal [¿Benedicto XVI? ¿No lo había hecho Dios en el Génesis?]. Según el mito bíblico del Paraíso, esa aspiración a “ser como Dios en el conocimiento del bien y del mal” (Gen 3, 5) es la tentación básica de todo ser humano. La tentación que se vence, no aspirando a una presunta “divinidad”, sino encontrando nuestra propia “humanidad” [Acá está de nuevo ese mismo concepto filosófico... sin embargo, ¡sigue sin explicarlo!]. Lo que conlleva, como es lógico, nuestra propia libertad [La verdad que de lógico no encuentro nada en este razonamiento... ¿Planteó siquiera alguna premisa?].

El catolicismo es la religión que ha cargado sobre los hombros de un solo hombre, el papa, la asombrosa responsabilidad de ir por el mundo liberando a la gente del peso insoportable de la libertad de pensar, de decidir y de actuar. Por eso hay tanta gente que cuando ve a ese hombre lo quiere apasionadamente con un amor sin fin.

Hay un concepto erróneo que subyace en los comentarios de Castillo, el cual está implícito en el párrafo final: dice él que ser católico es delegar en el Papa los juicios morales. Hay algo de malicia en este comentario; bien debería saber un doctor en teología que la Iglesia enseña que el agente primario en la determinación de los juicios morales es la propia conciencia. Enseña el catecismo de la Iglesia católica: "El hombre tiene el derecho de actuar en conciencia y en libertad a fin de tomar personalmente las decisiones morales. ‘No debe ser obligado a actuar contra su conciencia. Ni se le debe impedir que actúe según su conciencia, sobre todo en materia religiosa’" (CIC 1782). El mismo Santo Tomás de Aquino, dijo: "Cuando la razón errónea propone algo como precepto de Dios, entonces es lo mismo despreciar el dictamen de la razón que el precepto de Dios."(ST II 1, c19, art. 5, respuesta a la 2da objeción). Como se ve, un par de pinceladas de teología moral básica ofrecen bastante mas profundidad que la que ofrece el doctor Castillo. Siguiendo con el tema de la conciencia y parafraseando al cardenal Newman, debe decirse que la conciencia tiene tales derechos porque tiene similares deberes. El ser humano tiene la obligación de buscar la Verdad, y en esa Verdad hay verdades morales. Dice el Concilio Vaticano II, que espero sea terreno común entre Castillo y el resto de la Iglesia, que "Los cristianos, al formar su conciencia, deben atender con diligencia a la doctrina cierta y sagrada de la Iglesia. Pues, por voluntad de Cristo, la Iglesia católica es maestra de la verdad y su misión es anunciar y enseñar auténticamente la Verdad, que es Cristo, y, al mismo tiempo, declarar y confirmar con su autoridad los principios de orden moral que fluyen de la misma naturaleza humana" (Dignitatis Humanae, n. 14). Pero Castillo, contradiciendo al Concilio Vaticano II, lo que propone es que cada hombre forme su conciencia de acuerdo a lo que interprete privadamente de los textos evangélicos. Pero que digo ¿contradiciendo al concilio? ¡Contradiciendo a Cristo mismo! Jesús no dijo: "Id, pues, y escribid los evangelios, para que las gentes los interpreten y sean orientados en sus decisiones", no, dijo: "Id, pues, y haced discípulos de todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a poner en práctica todo lo que os he mandado" (Mt 28, 19-20a).

Aquí pasamos a otra objeción de Castillo: Se cuestiona al Evangelio pero no al Papa. Bien, acá hay también malicia. Dice textualmente: "Se puede cuestionar lo que dijo Jesucristo en tal o cual pasaje de un evangelio. Te dirán que eso es asunto de teólogos o de exegetas." Exacto. Y lo es. Como todo texto escrito, acerca del mismo pueden interpretarse muchas cosas. Sino, no habría miles de "denominaciones cristianas", ni teólogos disidentes. Pero no, Dios no quiso que el Evangelio fuese interpretado de un texto, sino enseñado por personas concretas: Los apóstoles y sus sucesores. ¿No leyó Castillo acaso el pasaje del Evangelio que cité antes, o aquel que dice: "El que a vosotros escucha, a mí me escucha, y el que a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y el que a mí me rechaza, rechaza al que me envió" (Lc 10, 16) ¿Como interpreta Castillo estos pasajes? Además, le sorprende que la gente quiera tanto a una figura que les impone difíciles preceptos. Me pregunto: ¿No fue acaso lo mismo que pasó en el tiempo de Jesús? Quienes iban a escuchar la prédica de Jesús ¿no iban acaso (entre otras cosas) "a oír mensajes, consignas, mandatos y prohibiciones que no siempre y en todo son precisamente agradables"? ¿Que pasó cuando Jesús prohibió el divorcio? Según Ariel Álvarez Valdés (juaz) "Los discípulos reaccionaron molestos". ¿Cuando dijo que había que comer Su Cuerpo y su Sangre para tener vida? Muchos se marcharon. Castillo nos acusa de tener pánico a la libertad, esa es la única forma en la que puede explicar que la gente siga al Papa. Es igual que los giles que piensan que los cristianos somos cristianos porque tenemos miedo de irnos al infierno. ¡Necios! Somos cristianos porque en Jesucristo y su Evangelio hemos encontrado el Camino, la Verdad y la Vida. Y para conocer el Evangelio no hacen falta teólogos: Jesucristo instituyó a los Apóstoles y a sus Sucesores para que a lo largo del mundo y la historia, esté a disposición de quien quiera recibirlo. No es el Papa sino el Evangelio, lo que nos obliga en conciencia, y no como algo extrínseco (lo hago porque el libro lo dice), sino como algo que ha in-formado nuestro ser mas íntimo.

Aquí aplica la misma reflexión que hice con lo de Álvarez Valdés: Estos tipos pretenden desplazar al Magisterio instituido por Cristo, por un magisterio propio. Pretenden reducir el Evangelio a un mero texto que debe ser interpretado. ¿Por quien? por cada persona dicen ellos, pero claro, como el común de la gente no estudia teología, habría que ir a los teólogos para saber realmente que es lo que quiso Jesús. Pero como estos teólogos jamás se pondrán de acuerdo (y sino miremos a los teólogos protestantes), nunca podríamos saber con certeza que es lo que Jesús realmente quería, ni lo que quiere de nosotros hoy. ¡La pucha! Dios se hizo hombre, se humilló a si mismo tomando condición de esclavo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz... para que los teólogos discutan.

Finalmente, desobedeciendo al Papa pero siguiendo a mi conciencia, te deseo Castillo, que te vayas al mismísimo carajo. Que Dios te agarre confesado. Gil.

jueves, 25 de agosto de 2011

Propuestas de cambio en la disciplina sacramental del Matrimonio

Luego de la entrada anterior, me pareció apropiado escribir esta entrada acerca de ciertos cambios que pienso podrían ayudar a "orientar" a la Iglesia toda hacia una salida de la crisis del Sacramento del Matrimonio. En realidad, sería mejor hablar de dos crisis: una que es mas bien externa a la Iglesia y que está dada por el abandono de la concepción cristiana del Matrimonio por parte de la sociedad , y otra crisis "ad intra", hacia adentro de la Iglesia, que está dada por la situación en la que están muchas personas en segundas nupcias que no pueden comulgar.

Estas dos crisis son independientes, aunque se retroalimentan mutuamente. Muchas personas al salir "en defensa" de quienes deben abstenerse de la comunión, optan por soluciones que destruyen lo que la Iglesia siempre creyó con respecto al Matrimonio: atacan las enseñanzas que el mismo Cristo nos legó, disfrazando dicho ataque de una "nueva exégesis". Este no es el camino. No se puede recortar el Evangelio por una cuestión pragmática. Y digo pragmática porque me parece que esta crisis ad intra se origina por un problema en la praxis o disciplina sacramental de la Iglesia, en el contexto de la crisis extrínseca de la que hablaba antes.

Un intento de diagnosis

Siendo fiel al espíritu de este blog, voy a tratar de mantener las cosas simples, pero sin perder profundidad. Había dicho antes que pienso que hay dos crisis: una externa y otra interna. Bueno, según mi humilde parecer, buena parte de la crisis interna se da porque la Iglesia siguió confiriendo el Sacramento del Matrimonio como si la crisis externa no existiese, como si las personas "no practicantes" que desean casarse, tuviesen la misma intención que tenían los no practicantes de hace 50 años.

Cuando una persona cualquiera quiere siquiera ir a hacer el curso de catequista, necesita una carta de recomendación de su párroco. Para estudiar. Me imagino que para que un muchacho entre al seminario se exige muchísimo mas que una carta de recomendación... cualquier sacerdote coherente debería conocer mucho a cualquier precandidato al presbiterado, antes de siquiera sugerirle entrar al seminario. ¿Porque no pasa la mismo con el sacramento del Matrimonio? Sencillo, hasta hace algunas décadas, la sociedad tenía en su imaginario un concepto de Matrimonio idéntico (o muy parecido) al de la Iglesia. No hacía falta instruir a nadie acerca de lo que era el Matrimonio cristiano, porque ya se sabía, la sociedad toda lo sabía, nuestra sociedad era una sociedad cristiana. Sin embargo, a partir de la década del '60, con el surgimiento de los anticonceptivos, las legislaciones del divorcio, etc., ese concepto en el imaginario social cambió radicalmente. No solo cambió el concepto de Matrimonio, sino que las virtudes como la fidelidad y la perseverancia perdieron valor a los ojos de la sociedad. Y para coronar un ambiente que no puede ser peor, la cantidad de estímulos a la sensualidad que se experimentan a través de los medios de comunicación (incluso de forma involuntaria) nunca ha sido mayor.

Supongamos entonces, teniendo en este contexto en mente, que una parejita llega a la parroquia diciendo que quiere casarse por Iglesia. Con una tasa de divorcios que ronda el 50% sobre el total de matrimonios, cualquier cura mas o menos coherente debería saber que sin la ayuda de las gracias sacramentales, hay mas o menos un 50% de posibilidades de que estos noviecitos terminen engrosando las estadísticas. Se que muchos dirán que para casarse, las parroquias piden hacer un curso y que se yo. Mas allá de que me parece evidente que esto de las catequesis prematrimoniales no funciona, hay un punto fundamental que no se soluciona ni con la mejor catequesis, el cual detallo a continuación:

Los impedimentos de la Gracia

Acá esta el núcleo de la cuestión. Por mas que los novios hagan una excelente catequesis, para que haya gracia sacramental, es indispensable estar en estado de gracia. Y para estar en estado de gracia, es indispensable ir a Misa. Entonces, los párrocos y obispos podrán poner a sus mejores catequistas a preparar a los futuros esposos, pero si estos no tienen una vida sacramental plena, la gracia del sacramento del matrimonio no puede actuar en ellos.

¿Cual es la consecuencia? Los esposos no tienen mas que sus fuerzas naturales para vivir en un estado al cual la sociedad jamás le fue tan hostil. No se me ocurre un mejor paralelismo que regalarle a alguien un auto espectacular, pero sin combustible y en medio de un desierto en donde no hay ninguna estación de servicio.

La validez de los Matrimonios entre católicos no-practicantes

Debido a la crisis extrínseca de la que vengo hablando, estoy convencido de que un muy elevado porcentaje de la gente que se casa por Iglesia, ignora cuestiones esenciales acerca de que es lo que está haciendo. Entre otras cosas, desconoce la naturaleza del vínculo en el que pretende entrar, desconoce sus obligaciones para con Dios y el cónyuge, etc. El punto que mas se ignora hoy por hoy acerca del matrimonio, es su finalidad. La cual no es otra que (usando términos tradicionales católicos) engendrar y educar a la prole, en palabras menos crudas, formar una familia (con hijos). Hoy por hoy, los hijos pasaron a ser algo optativo en "la pareja". Mas aún, el "estar casado" pasó a ser un "atributo" de "la pareja", mientras que para la doctrina cristiana solo existe el matrimonio y el tiempo de preparación a él (que ha tomado diversas formas en distintos momentos y lugares; el cortejo, el noviazgo, el compromiso, etc.). Se ignora también la finalidad dual del "acto conyugal", siendo el fin primario la perpetuación de la especie humana, y el secundario, la unión de los esposos. La inmensa mayoría de la gente que se casa (católicos practicantes inclusive) piensa que la finalidad primaria del acto conyugal es la obtención de placer, y que además puede ser usado para tener hijos.

La pregunta entonce es: ¿Es válido un matrimonio en estas situaciones?

Aquí planteo la cuestión doctrinal (lo hago como pseudo-teólogo, esto representa una opinión personal y no la doctrina de la Iglesia). La Iglesia enseña que el sacramento del matrimonio no lo confiere el sacerdote que lo preside, sino los esposos, mutuamente. También enseña la Iglesia que para conferir válidamente un sacramento, es necesaria la recta intención. Muchos teólogos dicen que, desde el punto de vista del objeto, basta con "querer hacer lo que hace la Iglesia" para conferir válidamente un sacramento. Otros ponen la vara un poco mas arriba y dicen que es necesario "querer hacer lo que Cristo estableció que el sacramento efectuase". Como dije antes, en la sociedad occidental, hasta hace unos 40 o 50 años, "lo que hace la Iglesia" con respecto al matrimonio estaba implícito en el imaginario social, que no es otra cosa que establecer un vínculo perpetuo ordenado a la formación de una familia. ¿Que queda de ese concepto en el imaginario social hoy? Poco y nada pienso yo. ¿Puede alguien tener la intención de originar un vínculo de este tipo, si ignora la esencia del vínculo en cuestión? A mi me parece (he aquí mi opinión teológica) que no. Ni que hablar de quienes se casan sin tener la intención de ser fieles (aquí se sabe que no hay sacramento) o estar abiertos a la vida (aquí estoy casi seguro de que no hay sacramento), las que se casan "por el vestido" (idem), etc.

En resumen: No puedo tener una intención real de hacer X cosa, si desconozco lo que dicha cosa X es. Lo que importa no es el nombre, la denominación de la cosa que tengo intención de hacer, sino lo que realmente la cosa es, que está dado por su esencia. Tendrán el mismo nombre, pero el matrimonio para la sociedad y el matrimonio para la Iglesia son (lamentablemente) cosas distintas.

Seguramente me dirán: Bueno, es que para eso están las catequesis. Dos cosas: Primero, que si hay algo que aprendí en mi década y pico como catequista de jóvenes, es que no basta con que alguien exponga la doctrina para que el intelecto sea "informado" por la misma; aprehender la doctrina cristiana lleva años. Y aún así, supongamos que el catequista es excelente, y los novios están dispuestos a escuchar. Al cabo de los encuentros, se dicen: "Entiendo perfectamente la naturaleza del vínculo matrimonial y las obligaciones que este impone". El sacramento es celebrado (aquí si, sin duda acerca de su validez). Sin embargo, si los ahora esposos no comienzan la vida sacramental, volvemos al ejemplo del auto: estamos perfectamente seguros de que el auto lo tienen, y ellos de cómo tienen que usarlo... pero falta la nafta y la intención de ir hasta la estación de servicio.

Cambios propuestos en la disciplina sacramental

¿Cuales son los cambios concretos que propongo para re-orientar esta situación? Varios. En principio, que los pastores de almas comiencen a ocuparse de los novios de una forma similar a la que se ocupan de los candidatos al presbiterado. Asegurándose de que ese noviazgo sea vivido cristianamente, que sirva realmente para un mutuo conocimiento de modo de evitar "sorpresas" luego (me refiero a sorpresas serias, como una propensión a la infidelidad, al alcoholismo, a la violencia... es decir, pecados "viciados". Un confesor no debería tener ningún problema en advertirlos y si este sabe que el penitente se encuentra en un noviazgo, puede obligar so pena de negar la absolución a que esclarezca la situación con su pareja). Así, los pastores de almas solo deberían aceptar celebrar matrimonios de parejas a quienes conozca personalmente, que sepa que "se conocen", y que tenga cierta certeza de que van a contar con los medios sobrenaturales para llevar adelante la vida matrimonial.

Presiento que alguno pensará: "Pero si la Iglesia no los casa, entonces los está forzando al adulterio". Es parcialmente cierto (si comienzan a venir a Misa y demuestran la intención de continuar una vida cristiana, no habría impedimento alguno), pero de la otra forma, los está alentando a asumir un compromiso mucho mas grave, sabiendo que no tienen la plenitud de los medios para cumplirlo. El día de mañana, si ese matrimonio "fracasa" y alguno de los dos contrae nuevas nupcias, habría un impedimento serio para que pudiesen comenzar una vida sacramental plena.

Con respecto a las personas que ya se encuentran en "situación irregular" la Iglesia debería revisar las causas de nulidad, incluso la que expuse arriba: defecto en la intención por ignorancia acerca de la esencia del vínculo que se pretendía formar. También, la jerarquía de la Iglesia debería procurar que sea mas accesible iniciar un proceso de nulidad. Después de todo, creo que la Iglesia tiene parte de la culpa de que muchas personas asumiesen una obligación que no tenían los medios para cumplir. Las disparidades entre las diferentes jurisdicciones a la hora de definir si un matrimonio es o no nulo, también deben ser sanada, pues es escandalosa. Es necesario que los teólogos profundicen el asunto y establezcan criterios mas claros.

Cierro con un extracto del Código de Derecho Canónico, que pienso debería ser tratado y meditado ampliamente en los cursos pre-matrimoniales:
1152 § 1. Aunque se recomienda encarecidamente que el cónyuge, movido por la caridad cristiana y teniendo presente el bien de la familia, no niegue el perdón a la comparte adúltera ni interrumpa la vida matrimonial, si a pesar de todo no perdonase expresa o tácitamente esa culpa, tiene derecho a romper la convivencia conyugal, a no ser que hubiera consentido en el adulterio, o hubiera sido causa del mismo, o él también hubiera cometido adulterio.

Ese artículo del CDC (link al artículo entero) me parece impresionante, y encierra en si una nota distintiva del matrimonio cristiano (en realidad, de toda la vida cristiana): la voluntad de reconciliación. Es una opinión totalmente infundada, pero creo que una elevada parte de los matrimonios que "fracasan" lo hacen porque falta la voluntad de reconciliarse cristianamente: que el que erró se arrepienta, pida perdón de corazón y tenga una sincera disposición de cambio; que el que fue ofendido no niegue el perdón. Y lo digo no solo con respecto al adulterio, sino con respecto a todas las ofensas que pueden tener lugar en el matrimonio. Obvio, la fuerza para cambiar, la entereza para perdonar, casi siempre requieren la caridad sobrenatural para ser obtenidas. Para eso está el sacramento; con él, uno obtiene un derecho ante Dios de recibir las gracias necesarias. Si este extracto del CDC fuese tratado y meditado en los cursos matrimoniales, distinta sería la historia. ¿Perdonarías una infidelidad? Se recomienda encarecidamente que el cónyuge, movido por la caridad cristiana y teniendo presente el bien de la familia, no niegue el perdón a la comparte adúltera. No niegue el perdón. Parece mentira que un extracto de un código de derecho pueda ser tan elocuente en plasmar una situación tan extrema y tan humana. ¡No niegues el perdón! dice el Codex Iuris Canonici, con una fuerza que no le viene del legislador, sino del mismo Cristo, que nos llamó a perdonar setenta veces siete.

viernes, 19 de agosto de 2011

Ariel Álvarez Valdés ataca la doctrina católica acerca del Matrimonio

Gracias al artillero Padilla (link), me entero de la existencia de un artículo acerca de la doctrina católica con respecto al divorcio escrito por el señor Ariel Álvarez Valdés, quien se hizo famoso hace algún tiempo por haber renunciado al sacerdocio luego de una disputa doctrinal. Copio algunos fragmentos del artículo para posterior discusión, junto con algunos comentarios:
Muchos se preguntan por qué Jesús adoptó una posición rígida con respecto al matrimonio y no comprendió que a veces las relaciones fracasan. Pablo y los evangelistas tradujeron su mensaje a un contexto cultural diferente. ¿Qué puede hacer la Iglesia hoy? Un día se le acercaron a Jesús los fariseos y le preguntaron en qué casos podía el hombre divorciarse de su mujer. Jesús les respondió que nunca, porque el hombre no puede separar lo que Dios ha unido. Los discípulos reaccionaron molestos, y replicaron que si ésa era la situación del casado respecto de su mujer, mejor era no casarse. Pero Jesús añadió que, aunque ellos no lo entendieran, ésa era una exigencia fundamental para entrar en el Reino de Dios (Mt 19,1-12).

Después de dos mil años, esta frase de Jesús sigue siendo la base en la que se asienta la doctrina matrimonial de muchas Iglesias cristianas, que prohíben a sus miembros divorciarse y volverse a casar bajo pena de negarles la comunión. Pero ¿por qué Jesús asumió una postura tan rígida frente al matrimonio? ¿Acaso el maestro bueno y comprensivo no se dio cuenta de que a veces las relaciones de las parejas fracasan, y que muchos tienen necesidad de rehacer sus vidas y volver a amar? ¿O es éste el único tropiezo del que un cristiano no puede levantarse y recomenzar? Para descifrar el enigma, debemos examinar cómo se practicaba el divorcio en los tiempos de Jesús.

(...)

[El matrimonio] no era un arreglo social ecuánime porque la mujer se hallaba en inferioridad de condiciones respecto del varón. Ella era considerada una “pertenencia”, una “propiedad” de su marido, al mismo nivel que su buey o su asno (Ex 20,17; Dt 5,21), y éste gozaba de diferentes derechos. Así, el marido podía acostarse con otra mujer y no cometía adulterio (Ex 21,10); pero si la mujer lo hacía, incurría en un grave delito; el marido podía divorciarse si quería, pero la mujer no tenía derecho a hacerlo (Dt 24,1). Él podía mandarla, dominarla y decidir por ella.

[Nótese bien esta parte que sigue, que termina siendo lo que demuestra el error de Valdés] En ese contexto jurídico y social, era evidente que si un hombre se divorciaba de su mujer y la despedía del hogar, la dejaba totalmente desprotegida. Difícilmente otro hombre querría desposar a una repudiada. Ella debía regresar a la casa de sus padres, los cuales muchas veces eran ancianos (si no habían muerto) y ya no podían mantenerla. Quedaba así forzada a vivir de la caridad pública, en una situación de total precariedad, indefensión económica y desamparo social. En algunos casos, la única salida era la prostitución. Resultaba tan degradante que el profeta Isaías menciona a la mujer repudiada como ejemplo del sufrimiento más grande en Israel (Is 54,6). Y el profeta Malaquías, para mitigarlo, llega a decir que Dios “odia al que se divorcia de su mujer” (Mal 2,16). Aún así, si un hombre ya no deseaba vivir con su esposa y quería divorciarse, podía hacerlo sin demasiadas contemplaciones. Por eso Jesús, al prohibir el divorcio, lo que hizo fue ponerse de parte del más débil, del más expuesto y amenazado socialmente: la mujer [¿Y que le hace pensar al autor que Jesús prohibió el divorcio únicamente por eso?].

Sin embargo, vemos con sorpresa cómo esta “orden terminante” de Jesús fue más tarde suavizada por los autores bíblicos y adaptada a las diversas circunstancias que les tocaron vivir...

[Acá hace un dudoso análisis exegético de los versículos relevantes del nuevo testamento. Salto directamete a la conclusión que es la siguiente:]

Vemos pues que, si bien Jesús prohibió el divorcio, su norma fue más tarde adaptada por los autores bíblicos según las necesidades de cada comunidad [Eso es lo que él interpreta], de manera que hoy tenemos diferentes versiones de ella: a) según Pablo, Jesús permitió el divorcio si un cónyuge se convertía al cristianismo y el otro no; b) según Mateo, Jesús permitió el divorcio en caso de inmoralidad; c) según Marcos, lo que prohibió fue que un divorciado se volviera a casar; d) y según Lucas, prohibió incluso que un soltero se casara con una divorciada.

Entre Papas y Concilios

[En toda esta sección el autor intenta explicar muy pobremente, con citas irrelevantes y omitiendo casi todo el contexto, la evolución de la doctrina.]

Acompañar otra vez al débil

Jesús prohibió el divorcio. Y tenía una buena razón. En su tiempo el matrimonio era un acuerdo social, establecido por los padres, cuyo móvil era la conveniencia mutua y no el amor; y en caso de romperse el pacto, la mujer quedaba socialmente indefensa y expuesta a una vida inhumana. Por eso asumió la defensa del más débil y condenó la separación [Sigue asumiendo gratuitamente que la única razón por la cual Jesús prohibió el divorcio es por proteger al cónyuge abandonado].

Hoy la Iglesia debe preguntarse: ¿aquella prohibición sigue teniendo vigencia? ¿Es aplicable al matrimonio moderno? Ciertamente no [Donde dice "hoy la Iglesia debe preguntarse", lease "hoy la Iglesia debe preguntarMe". Además Valdés no parece estar preguntadose demasiado... ya tenía la respuesta de antemano y luego solo buscó justificarla]. Primero, porque en la sociedad actual la mujer puede ganarse la vida sola, sin necesidad del varón[Como demostraré luego, esto es irrelevante]. Segundo, porque el “móvil” que hoy lleva a dos personas a casarse es el amor; y si éste fracasa, no se les puede prohibir volver a buscarlo [Sin embargo, todo parece indicar que Jesucristo efectivamente lo prohibió].

(...)

Cuando un hombre se divorcia suele quedar lastimado, inseguro, con problemas económicos, añorando a sus hijos, con los que no volverá a tener una relación natural. Por su parte, la mujer muchas veces se siente abandonada, triste, sola y con dificultades para volver a creer en el amor. ¿Qué tiene de bueno el divorcio? Nada. Todo divorcio es una masacre emocional, el fin de una ilusión, la brutal ruptura de un proyecto que se creía para siempre. Por eso sólo la persona que llega a una situación insostenible lo concreta [Con una tasa de divorcio del 50% sobre el total de matrimonios, me parece que la aseveración del autor es gratuíta. De todas formas no es el punto...].

(...)

¿Hoy Jesús le negaría un encuentro de comunión a un divorciado vuelto a casar? Si Pablo, Marcos, Mateo y Lucas supieron traducir su mensaje sobre el divorcio a un contexto cultural diferente, sería bueno que la Iglesia hoy también lo hiciera [Hay una ligera diferencia entre explicar una misma enseñanza de distintas formas, y cambiar dicha enseñanza]. Que vuelva al Evangelio [Lease: que interprete los textos bíblicos de la forma en la que yo los interpreto] y no separe lo que Dios ha unido: el hombre con Jesús.[Conmovedor, pero demos paso a una teología un poco mas seria]

Hay varios problemas con todo este texto. En primer lugar, es obvio que este hombre está haciendo teología "al revés": No está buscando la verdad a partir de la Escritura y la Tradición, sino que ya tiene a priori la conclusión a la que quiere llegar (que el vínculo matrimonial no es perpetuo) e interpreta ciertos textos bíblicos y patrísticos de tal forma que se condigan con la conclusión a la que quiere llegar. Eso ya es un error garrafal, pero bueno, sigamos adelante. Creo que podemos sintetizar su postura de la siguiente manera:

  • Jesús prohibió el divorcio únicamente para proteger al cónyuge que quedaba en una posición desfavorecida
  • Los apóstoles adaptaron la enseñanza cristiana del matrimonio a las necesidades de la comunidad a la que predicaron
  • La tradición de la Iglesia no es unánime con respecto a esta doctrina
  • Conclusión: la Iglesia puede y debe cambiar su doctrina, adaptándola a las necesidades del mundo de hoy, permitiendo el divorcio en ciertos casos.

Con respecto a la primer premisa, sin pensarlo demasiado encuentro dos objeciones obvias:

  • Si bien no es ilógico pensar que Jesús prohibió el divorcio para defender al más débil, no hay ninguna razón para creer que esta fue la única razón por la cual lo prohibió. De hecho, tal teoría no es menciona ni una sola vez en todo el NT... no es mas que una suposición.
  • Cuando Jesucristo introduce su enseñanza, dice: "¿No han leído —replicó Jesús— que en el principio el Creador "los hizo hombre y mujer", y dijo: "Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo" ? Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." Aquí Jesús remite directamente al Génesis (capítulo 2), mientras el ser humano aún estaba en el Paraíso, estado en el cual no tiene sentido pensar en un "sexo débil". Queda en claro que la perpetuidad del vínculo matrimonial forma parte del plan de Dios desde el principio, y no es meramente una "toma de partido" por parte de Jesús en favor del cónyuge abandonado.
  • Hoy por hoy, ante un divorcio, hay seres mucho mas indefensos y desprotegidos que los cónyuges: los hijos. Si el mayor interés de Jesús al prohibir el divorcio es proteger al debil, ¿porque ni siquiera menciona a los hijos?

Con respecto a la segunda premisa, también se encuentran fácilmente problemas obvios. Valdés pretende hacernos creer que cada hagiógrafo "modificó" la enseñanza de Jesús, cuando en realidad, haciendo una lectura imparcial de los Evangelios, la doctrina es clara: Jesús prohibió divorciarse y formar segundas nupcias. Las ligeras diferencias entre los textos evangélicos son fácilmente explicables:

  1. Marcos aclara que también es ilícito que la mujer se divorcie y Mateo lo omite, precisamente porque el primero escribe para los romanos y el segundo para los hebreos (donde la mujer no podía divorciarse). Los unos necesitan la aclaración, los otros no. Una única doctrina que se enseña a destinatarios distintos.
  2. Lucas aclara que un soltero no puede casarse con una mujer repudiada porque precisamente, Jesús enseña que el repudio no disuelve el vínculo. Y acá es donde todo el razonamiento de Valdes se viene abajo: Si realmente Jesús prohibió el divorcio solo para que la mujer no quedara desprotegida, ¿Por qué entonces prohíbe explícitamente que un hombre soltero la tome por esposa, siendo que esto implicaría una mejora en su situación?
  3. Pablo incorpora una doctrina "suya" (el mismo lo admite). Y la Iglesia adoptó esta doctrina, es lo que se conoce como "privilegio paulino". Esta doctrina se fundamenta sólidamente en el hecho teológico de que solo el Matrimonio Sacramental es indisoluble, mientras que el matrimonio natural (aquel que celebran los no-bautizados) puede disolverse en favor de la Fe.

El tercer punto es también muy flojo. La forma en la que el autor documenta su postura es paupérrima: No cita textualmente a ninguna fuente importante, solo a concilios locales de trascendencia menor; y tampoco aclara si las autoridades que cita se oponen a la separación, el divorcio o las segundas nupcias. Además, no tiene nada de extraño que una doctrina tarde tiempo en definirse... es precisamente porque se hace teología no "al revés" como Valdés, sino teología en serio: Partiendo de las fuentes (Escritura y Tradición) se busca la verdad. Dudo que la cuestión (si es que la hubo) se haya resuelto de forma tan tardía... leo citas de San Ambrosio, San Agustín y San Jerónimo (tres Doctores de la Iglesia), los tres en el siglo IV, escribiendo en contra de las segundas nupcias (link). No tengo tiempo ni ganas de refutar desde el punto de vista patrístico la postura de Valdés, creo que con lo que dije ya es suficiente, y en todo caso, quod gratis asseritur, gratis negatur: Lo que sin razón se asevera puede ser sin razón negado.

Esto es un ejemplo más de porqué es necesario el Magisterio de la Iglesia. De no haberlo instituido Jesucristo, viviríamos en una "dictadura de los teólogos", en la que cada cual interpretaría de la Biblia lo que quisiese o pudiese. Quien quisiese conocer a Jesús debería antes estudiar exegética, crítica textual, y ni que hablar de griego koine. Y aún sí uno fuese la mayor eminencia en Biblia, siempre habría otros tantos expertos que dirían que uno está equivocado. El Evangelio serviría de muy poco, ya que estaría esclavizado por la interpretación personal. Cada uno tomaría por maestro al teólogo que mas le guste. Y lo que realmente enseño Jesús, se habría perdido para siempre, en medio de disputas exegéticas.

Hasta acá la crítica a Valdés. A pesar de esto que acabo de decir en defensa de la doctrina católica acerca de la perpetuidad del vínculo matrimonial, no creo que la Iglesia esté obrando de forma óptima con respecto a la disciplina del sacramento; y es mas, tengo alguna teoría interesante acerca del nivel de conocimiento que debe uno tener acerca del mismo para que este sea válido. Pero bueno, eso será es material de otra entrada.

martes, 16 de agosto de 2011

La existencia de Dios

Como primer post de este blog se me ocurrió escribir esta entrada, que creo puede interesar a católicos y no católicos por igual. Mi confesor me sugirió que si decidía arrancar el blog, lo mantuviese simple, sencillo. Es por ello que en lugar de hacer un extenso comentario a algunas de las famosas "cinco vías" de Santo Tomás y algún otro argumento acerca de la existencia de Dios, voy a tratar de explicar lo mas sencillamente posible el porqué yo creo que existe (aunque los términos "creer" y "existe" no son los mas apropiados, luego explicaré porqué).

La primer pregunta en el camino es la existencia del universo. Caben dos posibilidades: el universo pudo haber existido siempre, o no. Si no siempre existió, comenzó en algún momento. Todo lo que comienza, comienza por una causa externa a si. Luego, el universo y con él toda la existencia material, requiere una causa extra-universal, extra-material. Es esta entidad inmaterial, causa de la existencia, la que identifico con Dios. Ahora bien, ¿porque el universo no pudo haber existido siempre? Cuando la teoría del Big Bang comenzó a ganar peso, surgió el problema de la "singularidad" (el comienzo del universo propiamente dicho): el Universo "comenzó" siendo un punto de volumen nulo y energía infinita, en el cual hallan su límite todas las leyes de la naturaleza y con ellas la ciencia. Por eso muchos modelos nuevos tratan de evitar esta singularidad. La idea de un universo que "siempre estuvo ahí" se abandonó por la de un universo cíclico. Ahora bien ¿es posible una regresión infinita de ciclos universales? A mi no solo me parece lógicamente inconsistente, sino que la ciencia todavía no ha podido validar un marco teórico en el cual pueda darse un "Big Bounce", un "rebote"... si ni la luz escapa de un agujero negro, infinitamente menos de las fuerzas gravitatorias de un punto infinitamente denso como un eventual "Big Crunch". Además, también hay teorías que hablan acerca de un "Big Freeze" (muerte térmica del universo, muy consistente con la segunda ley de la termodinámica) o un "Big Rip", teorizado a partir del descubrimiento de la energía oscura... en tales casos no habría "rebote" ni "ciclo" posible. Es mas, si tales escenarios fuesen posibles tendríamos que admitir que en una cantidad de ciclos infinita, en alguno de esos ciclos debiese haberse producido un escenario semejante. Pero sabemos que no se dio, pues el universo aún existe. Entonces, o bien tales escenarios son imposibles, o el universo no es cíclico, o hubo una cantidad de ciclos finita.

Todo esto que acabo de decir es un "argumento cosmológico" según las variantes que comparto, explicado a los apurones. Ha habido muchos cuestionamientos a cada una de sus premisas, pero no voy a entrar en esos detalles.

Hay otra pregunta aún mas inquietante que la existencia del universo, y es la existencia en si misma. Porque así el universo fuese cíclico y se demostrase que la causalidad es solo aparente, sigue siendo cierto que hay "existencia" y que esta podría ser distinta o no ser. Pero ¿por qué existe esta existencia y no otras posibles o ninguna? O bien es esta es la única existencia posible y no puede no existir nada, o la existencia tiene una causa "por afuera de si misma", una causa que bien podría denominarse "supra-existente", o "realísima" como creo que la llamó Leibniz. Es por eso que al principio había dicho que el término "existir" no era del todo apropiado: de Dios no digo "que existe", sino que es el fundamento y causa de la existencia, y que está mas allá de ella.

Finalmente, también había dicho que el término "creer" era inapropiado. Esto es porque creer es un acto de la voluntad por el cual se acepta por cierto algo de lo cual no se puede tener certeza. Sin embargo, los razonamientos que me llevan a decir que Dios existe (o "super-existe"), me presentan esto no como una posibilidad que elijo tomar por cierta, sino como la explicación lógica mas probable para dar respuesta a la existencia y la experiencia que tengo de ella. Todas las otras posibles respuestas a estas dos cuestiones me resultan lógicamente inconsistentes (existencia de regresiones infinitas, existencia de todas las existencias posibles, necesidad lógica y metafísica de la existencia material, etc.).

Bueno, hasta ahí esta entrada... se puede profundizar mucho mas en el asunto: los modelos universales que se basan en cuerdas, branas, y demás elucubraciones (pseudo)científicas (que en realidad no hacen mas que reafirmar mi punto), la crítica de Hume al principio de la causalidad, la posibilidad de que alguien demuestre que esta existencia es "necesaria" o la posibilidad de existan todas las existencias posibles... pero esto es solo el comienzo, un esbozo general e inacabado de un tema por culpa del cual he perdido muchas horas de sueño (que espero convertir un algunas horas de blogueo).

lunes, 15 de agosto de 2011

El último intento

Emprendo el último intento de tener mi lugarcito en la web. Mas allá de la decoración religiosa, este blog surge por la necesidad que tengo de volcar en un único lugar las impresiones que me causan mis horas de navegación en la web (y algunos que otros eventos de la vida cotidiana). Pero si, el "theme" es religioso porque soy una persona religiosa, y el 75% de mis minutos de navegación transcurren en blogs y páginas católicas.

Cansado ya de las largas diatribas en los comentarios de dichos lugares, de lidiar con trolls y otras yerbas, erigí esta "eremita" alejada del bullicio, seguramente con insignificantes visitas y cantidad de comentarios tendientes a cero. Espero aquí poder escribir tranquilo, y poder sacar de mi sistema algunos de los pensamientos que me sacan el sueño por la noche.
 
Copyright © La Ermita de Tinchín | Theme by BloggerThemes & frostpress | Sponsored by BB Blogging | Additional artwork by Artin Shahbazian (Ascension of Christ chapel photo) and Nerijus Antnanavicius (Hermit Crab drawing), the latter used without permission (yet)