viernes, 16 de diciembre de 2011

Status Questionis de la libertad religiosa previo al Concilio Vaticano II

Encontré en el blog "Disputationes Theologicae" un documento súmamente interesante. Resulta ser que con respecto a la libertad religiosa, previamente al Concilio, había dos posiciones diametralmente opuestas: la del cardenal Ottaviani y la del cardenal Bea. A ambos les fue encargado redactar textos preliminares para el Concilio; Ottaviani para la Constitución Dogmática acerca de la Iglesia (lo que sería Lumen Gentium) y Bea para el proyecto sobre el ecumenismo (me imagino que es de donde surgieron Nostra Aetate, Unitatis Redintegratio, y Dignitatis Humanae). Estos textos poseían ambos sendas secciones referidas a la libertad religiosa, obviamente, con opiniones antagónicas.

Como bien se sabe, las posiciones del cardenal Bea prevalecieron. Lo que ha hecho la gente de Disputationes Theologicae es publicar el texto original de Ottaviani (en italiano), que representa el "Status Questionis" de la libertad religiosa, antes del Concilio, según el antes mencionado cardenal.

La mayor parte del documento postula cosas que la Iglesia post-conciliar sigue profesando: Los deberes del Estado para con la verdadera religión, etc. Pero copio aquí el único punto que me parece contrario a la enseñanza del Concilio:

(...) ningún motivo autoriza al poder civil a forzar a las conciencias a aceptar la Fe divinamente revelada. En efecto, la fe es libre por esencia, y ella no puede ser objeto de ninguna coerción, así como lo enseña la Iglesia diciendo: "Ninguno puede ser obligado, contra su propia voluntad, a abrazar la Fe católica". Pero esto no impide de ningún modo que el poder civil deba procurar las condiciones intelectuales, sociales y morales, gracias a las cuales fieles, incluso aquellos que no tienen grandes conocimientos, puedan fácilmente perseverar en la fe que han recibido. Por esta razón, así como el poder civil estima que es su deber el procurar el cuidado de la moralidad pública, del mismo modo, a fin de preservar a los ciudadanos de las seducciones del error y para que el Estado sea conservado en la unidad de Fe, que es el bien supremo y es la fuente de una multitud de beneficios, incluso en el orden temporal, el poder civil puede regular las manifestaciones públicas de los demás cultos, y defender a los propios ciudadanos de la difusión de las falsas doctrinas a causa de las cuales, a juicio de la Iglesia, su eterna salvación es puesta en peligro.

Aquí está el quid de la cuestión de la libertad religiosa. El Concilio Vaticano II enseñó que el límite que posee el Estado para restringir la práctica pública de las religiones falsas y la difusión de doctrinas erróneas es la ley natural. La enseñanza del Magisterio del siglo XIX hasta el Concilio desconoce dicho límite y pareciera ubicarlo en la obtención de bienes temporales como la unidad en la Fe del pueblo (esa pareciera ser la lectura mas coherente, dado que ya en Immortale Dei, León XIII descartó por completo cualquier atribución del estado en el orden sobrenatural... en este dominio solo posee obligaciones). Previamente a eso, tal y como demostró el profesor Thomas Pink en su importantisimo trabajo "What is the Catholic Doctrine regarding religious liberty?" (que no puedo cansarme de recomendar a cualquier persona interesada en el tema y que sepa inglés), desde la contra-reforma hasta principios del siglo XIX, se asumía que el límite de la autoridad coercitiva de la Iglesia era la jurisdicción sobre los bautizados (la Iglesia no se atribuía derecho a ejercer coerción sobre los no-cristianos).

En fin, desearía tener suficiente tiempo como para embarcarme en una traducción completa del artículo del profesor Pink, que aborda detalladamente todos estos temas... tal vez para las vacaciones.

martes, 13 de diciembre de 2011

La SSPX y la jurisdicción

Hace ya algunas semanas, rorate-caeli publicó un artículo de Côme de Prévigny acerca del estado actual de las "negociaciones" entre la SSPX y la Santa Sede. Hubo una frase de este texto que me indignó, lo cual motivo dos comentarios míos. Reproduzco el primero de ellos, que sintetiza perfectamente un error en el que incurre la SSPX al evaluar su situación eclesiológica.
De Prévigny dice: "Todos ellos (los sacerdotes de la SSPX) desean ardientemente una regularización de su sociedad. ¡Esto haría sus tareas diarias mas fáciles!"

Leer cosas como estas me hace pensar que dentro de la SSPX hay una comprensión incompleta de lo que es la jurisdicción, o al menos una idea que no está en linea con la tradición o la doctrina común antes del Concilio Vaticano II.

Es "sententia communis" (o al menos, lo era antes del concilio, de acuerdo a la Catholic Encyclopedia) que debido a la constitución monárquica de la Iglesia, todo poder ejercido sobre ella (o cualquier porción de ella) debe emanar inmediatamente del Soberano Pontífice (cf, Enciclopedia Católica, Obispo, Derechos y Poderes del Obispo). Nuestro Señor Jesucristo constituyó la Iglesia de tal forma que todo fiel estuviese bajo la jurisdicción de un Sucesor de los Apóstoles. La ordenación episcopal confiere la condición de ser un Sucesor de los Apóstoles, pero la jurisdicción, el derecho de enseñar, gobernar y santificar cualquier porción de la Iglesia, solo puede provenir del Papa (de nuevo, esto no es ex cathedra pero es la enseñanza común de los teólogos, especialmente antes del Concilio Vaticano II)

En cualquier caso, la jurisdicción es un elemento esencial de la Iglesia, establecido por el Derecho Divino. No es un punto menor del derecho canónico positivo, que puede simplemente ser ignorado si uno juzga privadamente que sería mejor hacerlo "pro salus animarum". Es verdad que la Iglesia "suple" la jurisdicción para actos particulares bajo ciertas condiciones, pero no existe algo como una jurisdicción suplida para todo un apostolado, misión o Iglesia Particular.

Entonces, si los sacerdotes de la SSPX "desean ardientemente una regularización de su sociedad", no debe ser simplemente para hacer "sus tareas diarias mas fáciles", sino para realmente tener el derecho de enseñar, santificar y gobernar a la gente a la que sirven... para que ellos estén bajo la jurisdicción de un Sucesor de los Apóstoles en plena comunión con el obispo de Roma, tal y como Nuestro Señor estableció. La SSPX puede aducir que reconocen la jurisdicción del ordinario local, ¡pero el problema es que las personas a las que sirven no!

El otro comentario hacía referencia a los problemas doctrinales, así que no lo copio ya que no tiene mucho que ver con la presente discusión. Agrego algunas notas como para cerrar este post:

En mi opinión personal, realmente hubo un "estado de necesidad" durante los años en los que se formó y creció la SSPX. Hubo un gran número de fieles que se escandalizaron por la destrucción de la liturgia, el cambio en el lenguaje teológico, ciertos abusos, etc. Es perfectamente lógico y comprensible que estos fieles acudiesen a sacerdotes de grupos tradicionalistas para seguir recibiendo los sacramentos y la catequesis. En esta situación, no cabe duda de que la Iglesia suplió la jurisdicción para Confesiones, Matrimonios y demás actos que la requiriesen para su validez y/o licitud.

La pregunta es hasta que punto puede este estado de necesidad persistir: La Misa tridentina ya ha sido liberada y de a poco va teniendo mas disponibilidad en todo el mundo. Todavía persisten problemas de orden doctrinal, es verdad... yo más bien diría teológicos. ¿Son suficientes estos problemas para seguir aduciendo un estado de necesidad? ¿Es necesario que sean resueltos antes de procurar una regularización? Son preguntas difíciles, pero creo que hay un criterio válido que puede usarse para responderlas:

La comunión en la Iglesia tiene como presupuesto necesario, el que se comparta una misma Fe. En la medida en que los fieles "tradicionalistas" no crean tener la misma Fe que sus respectivos obispos o que el resto de la Iglesia (es decir, si creen que el Papa y demás obispos en comunión con él, yerran en cuestiones "de fide"), el estado de necesidad persiste (en tanto y en cuanto estos fieles deseen la comunión, sino, estamos hablando de un cisma). Tampoco puede haber una "regularización" en esta situación; la jurisdicción solo puede ser conferida a un Sucesor de los Apóstoles "en comunión" (de fe) con el Papa, o delegada en presbíteros también en plena comunión de fe.

¿Son "de fe" los problemas doctrinales que plantea la SSPX? A priori me parece que no... ni la libertad religiosa, ni la colegialidad, ni las leyes litúrgicas, ni el ecumenismo han sido objeto de definiciones ex cathedra, al menos hasta donde llegan mis conocimientos. Muchos dirán que la "libertad religiosa" fue condenada ex cathedra en Quanta Cura... eso ameritaría una discusión teológica a parte, pero a priori me parece que no (alguien en el Concilio debió haberse dado cuenta de que estaban promulgando una herejía... y ni siquiera mons. Lefebvre catalogó de herética a Dignitatis Humanae, Ottaviani tampoco... en fin...). Pero bueno, si la SSPX dice que si, entonces es un tema que debe ser aclarado antes de proceder a una regularización (o declarar inexistente el estado de necesidad).

También está el tema de la Professio Fidei... esta "profesión" es el texto que manifiesta (al menos jurídicamente) la comunión de Fe que debe darse entre los creyentes... deben hacerla todos aquellos que son elegidos para desempeñar un oficio eclesiástico. Según se dice, el famoso "Preámbulo Doctrinal" requeriría la aceptación de este texto. Resulta ser que su último párrafo reza: "Me adhiero, además, con religioso obsequio de voluntad y entendimiento, a las doctrinas enunciadas por el Romano Pontífice o por el Colegio de los obispos cuando ejercen el Magisterio auténtico, aunque no tengan la intención de proclamarlas con un acto definitivo.". Aquí está el problema. Refiero a mi anterior entrada acerca de la SSPX y el Obsequio Religioso. Como dije en dicho post, opino que el otorgar el obsequio religioso no implica necesariamente la "adhesión" o "asentimiento" a la doctrina propuesta... pero bueno, eso es otro tema del que ya he hablado. Aquí se mezclan las cosas, porque si bien el problema no sería "de fe" sino relativo a doctrinas reformables, estas requerirían "algo" (obsequium religiosum) que la SSPX no estaría dispuesta a dar (en caso de que obsequium signifique asentimiento)... y harían bien, porque solo las verdades de Fe exigen asentimiento de Fe (si el intelecto o la conciencia me dicen que algo es erróneo, es imposible para la voluntad dar asentimiento). Tal vez si en lugar de decir "Me adhiero, además, con religioso obsequio..." dijese "Respeto, además, con religioso obsequio..." estaríamos mas cerca de un acuerdo. Como he dicho, el Magisterio le debe a la Iglesia una definición precisa y clara de lo que es el "obsequium religiosum".

Así que bueno, todavía está por ver en que termina todo esto.

domingo, 4 de diciembre de 2011

La SSPX y el obsequio religioso

Para el lector que no está adentrado en el asunto, hago una breve introducción: La Hermandad Sacerdotal San Pío X (SSPX) es un grupo de sacerdotes católicos (al que luego se fueron agregando religiosos, miembros terciarios, etc.) fundado por el difunto arzobispo francés Marcel Lefebvre en el año 1970.

En dudosas circunstancias, a este grupo le fue quitado el reconocimiento canónico (año 1978, si no me falla la memoria). ¿Por qué? Aparentemente, por criticar la Misa post-conciliar y diversas doctrinas del Concilio Vaticano II. Debido a esta quita de reconocimiento canónico, todos los presbíteros ordenados posteriormente a esa fecha están suspendidos a divinis. La situación se agravó aún más cuando, en el año 1988, mons. Lefebvre ordenó a cuatro de sus presbíteros como obispos, sin autorización de la Santa Sede. Hizo esto para asegurarse de que los jóvenes formados en su seminario pudiesen ser ordenados. Este acto le ameritó la pena de excomunión a él y a los cuatro obispos ordenados. En 2009, Benedicto XVI retiró las excomuniones a los obispos en cuestión.

En estos últimos tiempos, ha habido discusiones doctrinales con los teólogos de la SSPX, para revisar aquellos puntos del Concilio Vaticano II y el magisterio de los últimos cinco Papas, con los que ellos disienten. Estas discusiones han concluido con la formulación de un Preámbulo Doctrinal, el cual la hermandad debe aceptar como pre-condición para volver a tener reconocimiento canónico. Hasta aquí la introducción.

Hace unos días, monseñor Ocariz Braña, uno de los teólogos que participó de las discusiones doctrinales, publicó un artículo en L'Osservatore Romano (diario oficial de la Santa Sede), en el cual vierte algunos conceptos acerca del obsequio religioso, la hermenéutica de los documentos magisteriales, etc. Este artículo levantó una inmensa polvareda en la blogósfera, y si bien aún no ha habido respuesta oficial por parte de la SSPX (ni creo que la vaya a haber), en muchos blogs en los que abundan comentaristas miembros o "simpatizantes" de la hermandad, se ha dejado adivinar un nuevo disenso: el nivel de asentimiento debido a los actos del magisterio no infalibles ni irreformables, conocidos comúnmente como magisterio "auténtico" (aunque este termino no me parece apropiado... ¿acaso el Magisterio infalible no es también auténtico?).

Status Questionis


Hasta donde se, Lumen Gentium es el primer pronunciamiento magisterial referido al nivel de asentimiento debido a los distintos tipos de pronunciamientos magisteriales. Referido a las enseñanzas propuestas de manera no infalible, este documento dice:
Los Obispos, cuando enseñan en comunión con el Romano Pontífice, deben ser respetados por todos como testigos de la verdad divina y católica; los fieles, por su parte, en materia de fe y costumbres, deben aceptar el juicio de su Obispo, dado en nombre de Cristo, y deben adherirse a él con religioso respeto. Este obsequio religioso de la voluntad y del entendimiento de modo particular ha de ser prestado al magisterio auténtico del Romano Pontífice aun cuando no hable ex cathedra; de tal manera que se reconozca con reverencia su magisterio supremo y con sinceridad se preste adhesión al parecer expresado por él

Muchos años después, en la declaración Donum Veritatis, el entonces cardenal Ratzinger dio una enseñanza un tanto mas clara:
23. Cuando el Magisterio de la Iglesia se pronuncia de modo infalible declarando solemnemente que una doctrina está contenida en la Revelación, la adhesión que se pide es la de la fe teologal. Esta adhesión se extiende a la enseñanza del magisterio ordinario y universal cuando propone para creer una doctrina de fe como de revelación divina.

Cuando propone « de modo definitivo » unas verdades referentes a la fe y a las costumbres, que, aun no siendo de revelación divina, sin embargo están estrecha e íntimamente ligadas con la Revelación, deben ser firmemente aceptadas y mantenidas[22].

Cuando el Magisterio aunque sin la intención de establecer un acto « definitivo », enseña una doctrina para ayudar a una comprensión más profunda de la Revelación y de lo que explícita su contenido, o bien para llamar la atención sobre la conformidad de una doctrina con las verdades de fe, o en fin para prevenir contra concepciones incompatibles con esas verdades, se exige un religioso asentimiento de la voluntad y de la inteligencia[23]. Este último no puede ser puramente exterior y disciplinar, sino que debe colocarse en la lógica y bajo el impulso de la obediencia de la fe.

Hasta donde yo sabía, nadie objetaba estos puntos... pero me equivoqué. El tema se está discutiendo en blogs como rorate-caeli, el blog del padre John Zuhlsdorf y también en Info-caótica, blog en el cual han dedicado otras dos entradas a analizar el texto en detalle (parte 1 y parte 2). También se han referido al artículo el P. Morado de Infocatólica, la Cigüeña de la Torre, aunque con menos eco por parte de sus lectores.

¿Hay pronunciamientos previos al Concilio?


Pocos. El Syllabus de errores de Pío IX ya condena la postura de que "La obligación de los maestros y de los escritores católicos se refiere sólo a aquellas materias que por el juicio infalible de la Iglesia son propuestas a todos como dogma de fe para que todos los crean." (n. 22), con lo cual, es evidente que el magisterio no infalible supone ciertas obligaciones. Luego de eso, tenemos la opinión de los teólogos. El usuario "Br. Joseph" del foro Angelqueen.org, publicó un sumario muy interesante de las diversas posturas. En el vemos, por ejemplo, la opinión del padre Joaquim Salaverri que dice que "A los decretos doctrinales de la Santa Sede (...) se les debe un asentimiento de la mente (intelecto), interno y religioso.". El padre Joseph Fentom opinaba que a un pronunciamiento no-infalible, el fiel debe adherirse "Con un asentimiento mental (intelectual) firme pero condicional". El padre Nicolas Jung da una opinión un poco mas extensa:

Esta es la razón por la cual debemos al magisterio auténtico, no un asentimiento ciego e incondicional, sino uno prudencial y condicional: Dado que no todo lo enseñado por el Magisterio ordinario es infalible, debemos preguntarnos que tipo de asentimiento debemos darle a sus diversos pronunciamientos. El cristiano esta obligado a dar su asentimiento de Fe a todas las verdades morales y doctrinales definidas por el Magisterio de la Iglesia. No está obligado a dar el mismo asentimiento a la enseñanza impartida por el soberano pontífice cuando esta no es impuesta a todo el Cuerpo de Cristo como dogma de Fe. En este caso, basta dar ese asentimiento interno y religioso que damos a la autoridad eclesiástica legítima. Este no es un asentimiento absoluto, porque tales decretos no son infalibles, sino un asentimiento prudencial y condicional, dado que en cuestiones de Fe y Moral hay una presunción en favor del superior... Tal asentimiento prudencial no elimina la posibilidad de someter la doctrina a posterior examen, si eso parece necesario debido a la gravedad de la cuestión.
Nicolas Jung, Le Magistère de L’Èglise, 1935, pp.153,154

Cita por último el forero en cuestión a Paul Nou:

Si no hemos de ser arrastrados al error, debemos urgentemente recordar que el asentimiento debido al magisterio no-infalible... es aquel de asentimiento interno, no de fe, sino de prudencia, cuya negación no podría escapar la marca de la temeridad, a no ser que la doctrina rechazada sea una innovación o conlleve una manifiesta discordancia entre la afirmación pontificia y la doctrina que hasta entonces había sido enseñada.
Dom Paul Nau, Pope or Church?, p.29, 1956

Esta última cita parece echa a medida de la SSPX, de hecho, simplemente estoy repitiendo las citas dadas por el forero en cuestión, con lo cual no descarto una cierta parcialidad. Sin embargo, podemos trabajar con las citas tal y cómo están.

La opinión del obispo Christopher Butler


El bloguero y asiduo comentarista de info-caótica Miles Dei aportó a la discusión en dicho blog, un texto del obispo Christopher Butler acerca de la autoridad del Magisterio, en el cual habla también acerca del concepto de obsequio religioso en los textos del Concilio Vaticano II. Mas que nada toma algunos pensamientos de monseñor Philips, secretario de la comisión teológica del Concilio Vaticano II. Tomo y traduzco algunos párrafos relevantes:
'Obediencia' podría ser una traducción apropiada de 'voluntatis obsequium' (aunque pienso que es muy fuerte como para cubrir todos los casos), pero no puede ser el significado de 'intelectus obsequium'. El intelecto no puede "obedecer"; lo que puede hacer es comprender y dar asentimiento.

Solo puedo dar mi asentimiento a algo como verdadero si es evidente por si mismo o garantizado por condiciones externas. Puedo asentir a una definición ex cathedra porque, a pesar de que normalmente no es evidente por si misma, está garantizada como verdadera por la asistencia del Espíritu Santo. Pero no puedo asentir, por ejemplo, a la enseñanza de Humanae Vitae simplemente porque "Roma ha hablado", porque no tengo garantía de que el Espíritu Santo haya preservado al Papa del error, al no estar hablando ex cathedra. Es por eso que pienso que "obediencia" es demasiado fuerte como para traducir al "voluntatis obsequium" y totalmente incapaz de traducir el "intellectus obsequium". Preferiría traducir obsequium con otro término vago: "debido respeto".

(...)

Mons. Philips aclara que 'nadie puede reclamar el poner sobre nosotros la obligación de asentimiento intelectual incondicional para con tales enseñanzas' (no infalibles) (...) (Sigue diciendo mons. Philips que) cuando el Papa enseñe de forma no infalible, 'los fieles estarán profundamente dispuestos a respetar/venerar su autoridad en lugar de tratarla con desprecio o incluso con burla'. La obligación de sumisión (u obsequio) es exactamente proporcional al grado con el cual el oficio de enseñar es ejercido.

(...)

Si el Papa o un obispo hace una declaración oficial que no llega a ser una definición (ex cathedra o irreformable), o si da solo consejo prudencial, estaremos obligados, proporcionadamente, a asentir, con docilidad, o con cordial atención.

El obsequio es entonces, variable, mientras que el asentimiento es, según el uso que doy a la palabra, incondicional. No doy mi asentimiento en mayor medida a la proposición "dos mas dos es cuatro", que a la proposición "cinco al cuadrado es veinticinco", que a la proposición "Yo existo". En cada caso, simplemente doy (o niego) mi asentimiento. Pero muestro mas "obsequium" por mi obispo diocesano cuando expone la Fe, que a pronunciamientos similares hechos por otros obispos... y menos que por el que doy a las enseñanzas no infalibles del Papa cuando se dirige a la Iglesia Universal, y no simplemente a su rebaño en Roma o a una conferencia de Obispos.

Pienso que "respeto teórico y práctico" es mas o menos el sentido de "obsequium".

Las soluciones posibles al problema


Bien, hemos revisado las diversas opiniones y textos que han traído a colación los internautas que están discutiendo este tema. Según mi humilde entender, podemos resumir las posturas existentes en las siguientes tres:

  • A los pronunciamientos magisteriales no-irreformables se les debe una sumisión religiosa del intelecto y la voluntad
  • A los pronunciamientos magisteriales no-irreformables se les debe un "respeto" proporcional/correspondiente a la forma (en sentido tomista) del pronunciamiento en cuestión.
  • A los pronunciamientos magisteriales no-irreformables se les debe un asentimiento intelectual condicional, o también "prudencial".

¿Que hacemos con esto? Primero que nada, debe decirse que la primer postura es una enseñanza magisterial, mientras que las otras dos son solo opiniones teológicas. Pero casualmente, ¡es una enseñanza no-infalible! Con lo cual, para no caer en un razonamiento circular, debemos proceder prescindiendo de este dato.

Creo que será conveniente mirar primero lo que estas posturas tienen en común: ninguna aduce que deba darse al magisterio no-infalible un asentimiento de Fe. Ninguna aduce que este tipo de pronunciamientos obliguen en conciencia. ¿Que quiere decir eso? Que sea cual sea la solución por la que optemos, es posible que, al final de un proceso intelectual que aún no podemos ver con claridad, una persona pueda lícitamente "no afirmar"/"no sostener" una doctrina enseñada como no-infalible, sin que esto disminuya su comunión con la Iglesia. La diferencia entre las distintas posturas radica exactamente en la naturaleza de este proceso por el cual un fiel puede negar una doctrina no-infalible.

Comenzando por la tercer postura, pareciera ser que la SSPX, siguiendo a Paul Nou, aduce que basta el juicio privado para "desestimar" una doctrina no-infalible. Nou parece afirmar que basta que uno juzgue la enseñanza en cuestión como "novedosa" o "discordante con lo que se enseñó previamente", como para que uno pueda lícitamente desestimarla. El problema que encuentro con esta postura, es que no plantea ningún tipo de obligación al fiel... no compromete a ninguna de las potencias de la persona, simplemente deja la decisión al juicio de cada individuo y da un simple criterio para efectuarlo (que bien podríamos llamar tradional-ismo). Esto me parece cercano a la opinión que Pío IX condenó en el Syllabus, a saber, que solo las enseñanzas ex cathedra suponen obligaciones al fiel. Pero, ¿a que estamos entonces obligados en estos casos?

Analicemos aquí la primer postura (como si fuera una opinión teológica más, y no como la enseñanza magisterial que es). Dice esta opinión que hay que dar una "religiosa sumisión del intelecto y la voluntad" a la enseñanza en cuestión. ¿Que puede significar esto? Hay que analizar la sumisión de estas dos potencias de forma independiente. En principio, enseña el tomismo que el entendimiento es una potencia pasiva, con lo cual, la única forma posible de "someterlo" es exponiéndolo a la doctrina en cuestión y sus fundamentos. A esto se suma la sumisión de la voluntad: Si sabemos que no estamos obligados a dar un asentimiento de Fe, ¿que implica este sometimiento de la voluntad? La opinión mas común es la de "no desear el disenso", "tener la voluntad de dar un asentimiento", "desear adherir". Se dice que esta doble sumisión es "religiosa" pues se efectúa en respuesta a la autoridad que propone la enseñanza, que fue instituida por Cristo para desempeñar esta función de enseñar y que está asistida por el Espíritu Santo, las gracias de estado, etc.. Entonces, podemos concluir que la sumisión del intelecto y la voluntad, implica disponer el uso de estas potencias de nuestra alma, en pos del asentimiento de la doctrina en cuestión, en virtud de la autoridad que la propone (instituida y asistida por Dios).

Finalmente, si bien la segunda postura no nos habla demasiado acerca de la naturaleza del acto con el cual debemos responder a la enseñanza no-infalible, creo que no yerra al hablar de una proporcionalidad entre el "obsequio" dado a una enseñanza y la "forma" del acto magisterial por el cual es propuesta. No es lo mismo un simple discurso papal que una encíclica, no es lo mismo un acto magisterial que está dirigido a mi (una carta del Obispo a todos los fieles de Quilmes) que uno que no lo está (discurso del Papa a los fabricantes de zapatos), no es lo mismo que el Papa hable a católicos, que a no-católicos (a no ser que los esté evangelizando).

Conclusión


Teniendo todo esto en cuenta, me parece que la postura mas razonable es afirmar que: Ante una enseñanza magisterial no definitiva, el fiel debe disponer sus potencias (intelecto y voluntad) a aceptarla (desear no disentir, estudiar profundamente el asunto, etc.), en virtud de la autoridad que la propone (instituida por Cristo y asistida por el Espíritu Santo). La obligación de tener esta disposición (y el grado de la misma) es mas o menos grave, dependiendo de la "forma" del acto mediante el cual la enseñanza fue propuesta: quien la propone (el Papa, un dicasterio, un obispo, etc.), cómo la propone (encíclica, declaración, discurso, etc.), a quiénes la propone (enseñanza dirigida a toda la Iglesia o una parte, a la que uno puede pertenecer o no), etc. Si a pesar de cumplir con esta obligación, el fiel sigue sin poder aceptar en conciencia la enseñanza propuesta, este no se hace reo de pecado alguno, ni se ve disminuida su comunión con la Iglesia (al menos no de forma culpable).

En cuanto al proceder en estos casos de disenso, se debe ser súmamente prudente: comunicar esta situación al superior o director espiritual, tener cuidado de no "compartir" el disenso sino solo en pos de un bien mayor (por ejemplo, con un experto en la materia en disputa), procurar no generar escándalo (un sacerdote no debería manifestar su disenso en una homilía), no inducir a quienes no han tenido problemas en aceptar la doctrina a que la rechacen, etc. En el caso de los teólogos, la instrucción Donum Veritatis proporciona, mutatis mutandis, lineamientos parecidos.

UPDATE: Miles Dei hizo un nuevo aporte a la discusión, mencionando que en los textos originales no se usa la palabra sumisión sino simplemente "obsequium". Menciona un texto de Ratzinger en el que él usa como traducción el termino "religiosa reverencia". Puede verse la totalidad del texto aportado en este thread de comentarios

A priori, así concediésemos que el término sumisión es de por sí inapropiado, creo que podríamos seguir sosteniendo la interpretación del término "obsequium" dada en este artículo, a saber, formar la intención de comprender y dar asentimiento a la doctrina propuesta, sin que esta obligue en conciencia.

Pero bueno, tal vez deba pensarlo por unos días. Y de paso ver como sigue el debate.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

El amor a Dios y el amor al prójimo - beato Columba Marmion

(Extracto del libro "De Vita Contemplativa", acerca de la doctrina ascética del beato Columba Marmion. Visto, tomado y traducido de rorate-caeli.)

El amor a Dios lleva dentro de sí el amor al prójimo. El primer mandamiento es amar a Dios con toda nuestra alma, con toda nuestra mente, con todo nuestro corazón y con todas nuestras fuerzas. El segundo es similar al primero: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Por ende, la vida de unión con Dios implica, como una consecuencia necesaria, el amor al prójimo.

En la correspondencia de don Marmion, hay pocas páginas relacionadas con la caridad fraternal, pero estas merecen ser tenidas en cuenta; mas de una de ellas caracterizada por esa fina psicología llena de verdad y de esa claridad luminosa que son parte de los encantos de su enseñanza:

"El Señor," le escribe a un alma bajo su dirección, "te está dando la gran gracia de un fuerte y sincero deseo de perfección. Con esta gracia debes ir lejos; lo que te retiene es que no te entregas suficientemente a Dios en sus miembros. Si fuese por ti, irías exclusivamente hacia Dios (al ocuparte solo de tu perfección individual), pero Él se presenta a si mismo unido a Su Hijo, y en Él, a toda su Iglesia. Si pudieses salir de este aislamiento, harías un gran progreso."

Vease como desarrolla de una forma hermosa estos majestuosos pensamientos:

"Mientras más se entrega uno a Jesucristo, mas se da Él mismo a nosotros, y cuando Él se da a nosotros de forma perfecta, ahí está la plenitud de Su vida en nosotros, la santidad y la perfecta unión con Él. Ahora, para entregarse uno a Jesucristo, es necesario, antes que nada, abandonarse a Él completamente, dejando a Su sabiduría y Su amor el cuidado de disponer de todas las cosas para Su gloria y nuestro bien. A medida que más perfecto y completo es este abandonarse, mas asume Jesucristo el gobierno de todos los detalles de nuestra vida. Mas aún, darse uno por completo a Jesucristo, es darse uno a Él, en la persona de nuestro prójimo. Él ha dicho: 'En verdad, en verdad os digo, que todo cuanto hayais hecho al mas pequeño de los que creen en mi, me lo habeis hecho a mi'."

"Hay muy poca gente que comprende esta verdad, que es por lo cual hay tan pocos santos. Nunca olvides esto, hija mía: Nuestro Señor nunca se da a si mismo excepto a aquellos que se dan a si mismos a Él en la persona de su prójimo. Como Dios encarnado en la Santa Humanidad de Jesucristo, Él está de alguna forma Encarnado en nuestro prójimo, y como solo podemos ir hacia Dios a través de su Sagrada Humanidad, entonces solo podemos estar unidos a Cristo aceptándole a Él unido a nuestro prójimo. Medita cuidadosamente sobre esta enseñanza, pues es muy fructífera."

Había un punto con respecto a la caridad fraterna sobre el cual don Marmion siempre insistía fuertemente, a saber, en lo concerniente a la forma en juzgar a otros. Encontramos ecos de esta firme y grave enseñanza en su correspondencia:

"Cuídate especialmente con respecto a la caridad, y estate convencido de que cada vez que eres duro con tu prójimo en pensamientos o palabras, tu corazón no está inspirado por el Sagrado Corazón de Jesús, Quien es un océano de compasión por nuestras miserias y ama particularmente a aquellos que nunca se permiten juzgar a su prójimo, incluso en lo concerniente a acciones que son abiertamente malignas. Se por mi propia experiencia cuan difícil es esta perfección, pero debemos siempre tratar de alcanzar aquello que es más perfecto para complacer a Jesucristo."

Encontramos esta misma doctrina treinta años después:

"Intenta, tanto como sea posible, el hacer caso omiso de las imperfecciones de los demás (en tanto y en cuanto no estén bajo tu responsabilidad). Lo contrario es una trampa del demonio que quiere hacer decrecer tu mérito y tu gracia. Cristo desea que no juzguemos a nuestro prójimo a menos que el deber nos obligue a hacerlo. 'Nolite iudicare' (No juzgueis). 'Sereis juzgados (nos dice Él) con el mismo rigor que hayais usado hacia otros'. Nada "desarma" mas la justicia de Dios para con nosotros que la misericordia que tenemos con los demás.

En estas ocasiones, don Marmion recomienda particularmente la oración, que frustra las tretas del demonio.

"A menudo lo que nos impide vivir en recogimiento es que nos "ocupamos" demasiado de los (defectos de los) demás. No juzgues a otros, y no pienses que debes decirle a los superiores lo que vez en tus hermanas que te parece mal, a menos que sea un deber con el que te hayan cargado. Es el demonio que esta buscando mediante esto, el prevenir que te unas a nuestro Señor. El buen Dios permite estas tentaciones porque proveen materia para una excelente purificación. Di una oración por la persona contra la que tienes un juicio, y si el demonio ve que cada pensamiento de este tipo que te presenta, es ocasión para una buena oración, se dará por vencido en estas tácticas."

viernes, 25 de noviembre de 2011

La oración de los paganos, pluralismo religioso, ejemplaridad de los Santos, etc.

Hace algunos días me vi envuelto en un debate en el blog Unam Sanctam Catholicam. El autor de este blog es "Boniface", historiador y católico tradicionalista, quien motivado por el reciente encuentro de Asís, el 18 de Noviembre posteó una entrada intitulada "Nadie que niega al Hijo tiene al Padre". En esta entrada, planteó el problema de la "relación" entre el Dios verdadero y quienes le rezan a deidades falsas. En el encuentro de Asis, el Papa pidió a gentes de diversos credos que recen por la paz, por lo que Boniface planteó esta pregunta en su post: "Si le decimos a un Hindu, 'reza por la paz del mundo' ¿A quien le estamos pidiendo que le rece?"

Según el bloguero en cuestión, solo hay tres posibilidades:

  1. Se le está pidiendo que le rece a algo que no existe
  2. Se le está pidiendo que le rece a demonios
  3. Se le está pidiendo que se le rece al Dios verdadero

Boniface descarta la tercera posibilidad, basándose en cuatro citas bíblicas. La primera es 1Jn 2, 22-23:
¿Quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre.


Tambien cita 2Jn 9:
Todo el que se excede y no permanece en la doctrina de Cristo, no posee a Dios. El que permanece en la doctrina, ése posee al Padre y al Hijo.


Finalmente, cita las palabras de Jesucristo en el Evangelio según San Lucas (Lc 10, 16) y de San Pablo en el capítulo 5 de la epístola a los Romanos (Rm 5, 1-2):
«Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.»

Habiendo, pues, recibido de la fe nuestra justificación, estamos en paz con Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido también, mediante la fe, el acceso a esta gracia en la cual nos hallamos, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Con esta evidencia bíblica, Boniface concluye que "El rechazo de Cristo como Señor y Mesías significa ipso facto el rechazo de Dios Padre. No puedes rehusarte a aceptar a Cristo y aún así aducir tener acceso al Padre. La única razón por la que podemos tener "el acceso a esta gracia en la cual nos hallamos" es por la paz que tenemos con Dios Padre a través de Jesucristo, nuestro Señor. Sin Cristo, no hay paz con Dios y ciertamente no hay comunión con Él, de forma tal que podamos pararnos hombro a hombro con no-cristianos y pedirle a estos que le recen a su dios para pedirle cosas."

Esto motivó una primer respuesta de mi parte. En dicha respuesta, le aclaré al autor del blog que si bien la evidencia teológica que presentaba en favor de su opinión era buena e interesante, uno no podía considerar "cerrado" el asunto: lo que importa es lo que el Magisterio haya enseñado, la evidencia teológica no basta para considerar una opinión como definitiva. Con lo cual, uno puede sostener legítimamente ambas posturas: Que Dios escucha las oraciones de los paganos o que no.

Boniface me contestó diciendo que el no decía que "Dios no puede escuchar a los paganos, sino que estos no tienen una relación significativa con Él, de tal forma que pudiesen pedirle a Dios favores y esperar ser oídos".

Hecha esta aclaración, di el debate por terminado, ya que opino lo mismo que el bloguero: Solo la religión verdadera puede traer una verdadera comunión con el Dios verdadero. Si Dios escucha las oraciones de los no-cristianos, es porque elige hacerlo libremente, a pesar de las creencias erróneas del orante en cuestión. Agregué que yo opinaba que si este supuesto "pagano" era realmente ignorante con respecto a Cristo de forma invencible, y si pedía algo que podía ser considerado un bien objetivo (como la paz del mundo), uno podía tener esperanzas considerables de que fuese escuchado. Otro comentarista agregó posteriormente que también podía un católico pedirle a Dios que escuche al no-cristiano, aumentando así la esperanza de que la oración fuese eficaz a pesar de los errores teológicos. En fin, diversas conclusiones y teorías intercambiadas con altura.

Sin embargo, la cosa no iba a terminar ahí. El posteo tenía la siguiente cita de la madre Teresa de Calcuta:
"Nunca tratamos de convertir al cristianismo a aquellos que reciben ayuda de las Misioneras de la Cardidad, pero en nuestro trabajo damos testimonio del amor de la presencia de Dios, y si católicos, protestantes, budistas o agnósticos se vuelven a causa de esto mejores hombres (simplemente mejores), estaremos satisfechas. Es cuestión del individuo a que iglesia pertenece. Si ese individuo piensa y cree que ese es el único camino hacia Dios para él o ella, ese es el camino por el que Dios entra a su vida. Si no conoce ninguna otra forma, y no tiene dudas de tal forma que no tiene necesided de buscar, entonces ese es su camino a la salvación".

Es a raiz de esta cita que, inmediatamente luego de la respuesta de Boniface a mi comentario, cae el siguiente comentario anónimo:
"¿Cómo puede ella ser considerada una Santa cuando niega a Cristo de esta forma? ¿De cuantas almas condenadas no es ella responsable? No lo entiendo. No entiendo como pueden dar vueltas en círculos hablando de "no acusarla" (de herejía)(...). Estoy tratando de convertirme a la Iglesia Católica, pero no veo otra forma mas que pensar que, o el proceso de beatificación es defectuoso, o la Iglesia Católica no es la verdadera Iglesia. Si Dios es lo suficientemente misericordioso como para perdonar a esta terrible y obstinada pecadora, eso es una cosa, pero que la Iglesia la beatifique es repugnante. Y es igual con Juan Pablo II.

¿Por qué debería luchar contra mis pecados cuando la Madre Teresa negó a Cristo y fue al cielo? ¿Por que debería ser odiado y expulsado de mi propia familia cuando un Papa como Juan Pablo II, que ha mandado mas gente al infierno que cualquier otro, es llamado "Magno"? No hay razón."

Es el primer caso que veo de alguien que ni siquiera es católico pero ya es lefebvrista (y de los malos). Pensé por mis adentros: "Si el dueño del blog se pasó de mambo, ahora que se arregle", y me suscribí al thread para ver que contestaba. Para mi sorpresa, la mejor respuesta con la que pudo salir Boniface (y su colaborador Anselm, que es teólogo con diploma y todo) fue: "Las beatificaciones no son infalibles".

Me puse verde. Escribí una larga respuesta aclarando los siguientes puntos:

  • Que el texto citado de la Madre Teresa es compatible con lo que la teología llama "ignorancia invencible". Es por eso que ella aclara que la acción de Dios en el no-católico se da si este "no tiene dudas", "no conoce otro camino", "no tiene necesidad de buscarlo", etc. Si bien no es apropiado llamarlo una "vía de salvación", al no ser el texto un tratado de dogmática, puede ser interpretado de forma ortodoxa.
  • Que la mala imagen que el comentarista tenía de Juan Pablo II y la Madre Teresa no solo se basaba en este error teológico, sino en un pecado de juicio temerario, es decir, juzgando ciertos actos como malos sin tener evidencia de ello.
  • Que la gente de la Congregación para las Causas de los Santos tienen no solo mas conocimientos teológicos que él, sino además más recursos como para investigar, y que, de nuevo, si quería evitar más juicios temerarios, tenía que considerar su investigación de la vida de estas dos personas como objetiva.

Habiendo neutralizado casi todos sus argumentos, el "lefebvrista anónimo (aún-)no-católico" me contestó simplemente que él no juzgaba a la Madre Teresa y a JPII, sino la decisión de la Iglesia de haberlos propuestos como ejemplo.

A eso contesté:
"Hasta donde se, la certeza teológica de las canonizaciones y beatificaciones (según el común de los teólogos, infalibles las primeras, irreformables las segundas) aplica solo a decir que la persona en cuestión está en el cielo. Si debe hacerse un ejemplo o no de dicha persona, es una decisión pastoral que, hasta donde se, no es infalible. De todos modos, es competencia exclusiva del obispo de Roma, e incluso si este pronunciamiento no es infalible, si él pone a alguien como ejemplo, no soy nadie para juzgar su decisión.

Como recomienda San Pablo, voy a "juzgar todo" y "aferrarme a lo bueno" (de lo cual hay muchísimo tanto en la vida de la Madre Teresa como en la de Juan Pablo II). Y si encuentro algo en su vida que es cuestionable o incluso escandaloso (por ejemplo, Juan Pablo II besando el koran), simplemente voy a ignorarlo, ya que ellos no tuvieron el don de la impecabilidad (el don sobrenatural de no poder cometer pecados, ni siquiera veniales)"

Para que... me saltó este pibe con que yo era un débil en la Fe, un cobarde, que no sabía distinguir la humildad de la cobardía, que conmigo no se iba a convertir nadie, que los ateos se iban a reír de mi... en fin... pobre pibe. Estaba buscando que yo pise el palito para empezar a acusarme de todo lo que acusan los "rad trads" a aquellos a quienes caracterizan como "neo con".

Y pisé el palito: debería haber basado mi defensa de las beatificaciones en cuestión, basándome en el número 78 de Auctorem Fidei, el cual dice que es imposible que la Iglesia mande a hacer algo dañino a la Fe (en este caso, la devoción a Juan Pablo II y la Madre Teresa). Es más, ahora caigo en cuenta de que por medio de este argumento podría llegar a proponerse la infalibilidad de las canonizaciones y beatificaciones en cuanto decisiones pastorales (o mas bien, devocionales/litúrgicas).

Pero bueno, no es mas que otro caso del esprit de l'escalier que me caracteriza. No me resta mas que rezar por mi interlocutor.

lunes, 14 de noviembre de 2011

La Misa neocatecumenal - Una crítica

Digamos que conozco bastante al movimiento/carisma conocido como "Camino Neocatecumenal". Este grupo suscita amores y odio por doquier, y uno de los temas que mas controversia provoca es su forma de celebrar la Misa. La presente entrada es una lista de aquellos puntos que encuentro cuestionables acerca ella:

Fidelidad a las rúbricas


En primer lugar, destaco aquellos puntos en los que la Misa neocatecumenal no respeta los libros litúrgicos debidamente aprobados. Dejo fuera las prácticas para las cuales han recibido permiso de la Santa Sede (comunión bajo las dos especies permaneciendo en el lugar, rito de la paz antes del ofertorio, "ecos" de la palabra antes de la homilía; cf. Estatutos del Camino Neocatecumenal, nota 49).

  • Consagración de pie: Dice el número 43 de la Instrucción General del Misal Romano que durante la Consagración, los fieles "estarán de rodillas, a no ser por causa de salud, por la estrechez del lugar, por el gran número de asistentes o que otras causas razonables lo impidan". Sin embargo, en las Misas neocatecumenales se permanece de pie, simplemente porque Kiko Argüello lo dice (en su condición de pseudo-liturgista). No se ha recibido ningún permiso para esta práctica. Es más, Kiko es famoso por no poner reclinatorios en las iglesias que construye. Pensar que el entonces cardinal Ratzinger dijo en su libro "El Espítitu de la Liturgia" que "una Fe y una liturgia que ya no se identificara con esta postura (arrodillarse), estaría enferma por dentro." (p.161, ediciones San Pablo)

  • Comunión en la Mano: Es verdad que la Santa Sede ha aprobado la forma de distribuir la comunión que usa actualmente el Camino Neocatecumenal. Sin embargo, dice la instrucción Redemptionis Sacramentum que "todo fiel tiene siempre derecho a elegir si desea recibir la sagrada Comunión en la boca" (RS, 92), por lo que debería instruirse a todas las comunidades neocatecumenales para que permitan recibir la Comunión en la boca y de rodillas a quien quiera hacerlo. Ya lo dijo la Madre Teresa: "El peor mal de nuestro tiempo es la Comunión en la mano." (fuente)

  • Plegaria Eucarística: A pesar de que el entonces cardenal Arinze le había solicitado a Argüello que en las misas neocatecumenales se comenzaran a usar las demás Plegarias Eucarísticas, estas siguen brillando por su ausencia: sigue usandose solamente la Plegaria Eucarística 2 (la más breve).

  • Plegaria Eucarística (bis): Dice la intruccion Redemptionis Sacramentum: "Mientras el Sacerdote celebrante pronuncia la Plegaria Eucarística, «no se realizarán otras oraciones o cantos, y estarán en silencio el órgano y los otros instrumentos musicales»" (Redemptionis Sacramentum, 53). Como es sabido, en las misas neocatecumenales, el Celebrante canta la Plegaria Eucarística acompañado de la guitarra.

  • Oración universal: Tema menor. A pesar de que no se aprobó en los estatutos del Camino Neocatecumenal el que la asamblea agregue intenciones luego de las "oficiales", esto se sigue haciendo.

  • Comunión del Celebrante: Dice el número 97 de Redemptionis Sacramentum: "el sacerdote debe comulgar en el altar, cuando lo determina el Misal, pero antes de que proceda a la distribución de la Comunión, lo hacen los concelebrantes. Nunca espere para comulgar, el sacerdote celebrante o los concelebrantes, hasta que termine la comunión del pueblo". Según el misal, el Sacerdote debe comulgar el Cuerpo y la Sangre inmediatamente después de rezar el "Señor, no soy digno...", antes de que comulguen los concelebrantes y el pueblo. La congregación para el Culto Divino también descartó en el año 2009 la posibilidad de que el celebrante reciba la Comunión al mismo tiempo que la asamblea (link).

  • Uso de los altares: Según me consta, es práctica común en el camino neocatecumenal utilizar mesas comunes para "armar" el altar para la Misa. Esto es aún más común en las convivencias, donde tiende a no usarse la capilla a pesar de que haya una disponible, empleándose en su lugar un salón que permita acomodar la asamblea de acuerdo a la estética del movimiento, formando el altar con mesas que haya por ahí. Esto está en contra de los cánones 1237 y 1239 del código de derecho canónico, que dicen que un altar móvil (aquel que no forma una sola pieza con el suelo) se debe "dedicar o bendecir", y que "se ha de reservar solamente al culto divino, excluido absolutamente cualquier uso profano" (Nadie sabe para que se han usado esas mesas, ni para que vayan a ser usadas luego).

lunes, 7 de noviembre de 2011

Explicación de la parábola del trabajo práctico

(Este post es la explicación del cuentito que intitulé como "La parábola del trabajo práctico". A quien no lo haya leído le sugiero que lo haga antes de leer esta entrada... o tampoco leer esta entrada.)

Bien, como dije en la entrada anterior, este cuento se me ocurrió mientras pensaba en la Redención y en cómo esta se aplica a nosotros hoy día. No se porque se me cruzó por la cabeza el concepto de comunión: la "κοινωνία" (transliterado "koinónia"). Esta palabra griega puede significar "participación", "comunión", "comunidad"; aparece en el nuevo testamento varias veces.

A veces define simplemente la vida en común:
Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones. (Hch 2, 42)

Ἦσαν δὲ προσκαρτεροῦντες τῇ διδαχῇ τῶν ἀποστόλων καὶ τῇ κοινωνίᾳ τῇ κλάσει τοῦ ἄρτου καὶ ταῖς προσευχαῖς.

La parábola del trabajo práctico

La otra noche, mientras intentaba dormirme, estaba pensando en el misterio de la Redención y de como esta debe "aplicarse" a cada persona. En el umbral entre el sueño y la vigilia, se me ocurrió que... El Reino de los Cielos se parece a un curso de secundaria, al cual un Profesor les encargó la redacción de un trabajo práctico muy difícil. Los alumnos se dividieron en grupos para realizar el trabajo, pero uno de ellos quedó solo: era el peor alumno del curso, y nadie quería realizar el trabajo práctico con él (pobrecito).

Desde principios de año, este alumno había dejado de estudiar el material de estudio y realizar las asignaciones (una compañera de esas venenosas lo convenció de que no era necesario), con lo cual sus notas fueron de mal en peor. Cuando se quiso acordar, ya era muy tarde para estudiar todo el material y realizar las tareas pendientes... estaba en una situación crítica: Si quería aprobar la materia, debería sacarse un 10. Parecía una tarea imposible pero aún así, decidió dar su mejor esfuerzo y ponerse a trabajar con toda dedicación.

Luego de muchas semanas de trabajo y cerca ya la fecha de entrega de los TPs, el Profesor dedicó una clase a revisarlos, para poder hacer correcciones y sugerencias a los alumnos. Cuando fue el turno del peor alumno, el Profesor tuvo que reprenderle con dureza, ya que su trabajo era espantoso: A pesar de que el Profesor lo había explicado numerosas veces, el peor alumno seguía sin comprender el tema en cuestión, dado que al no haber estudiado durante el año estaba muy atrasado en la lectura; había dejado de realizar muchas de las consignas, ya que le resultaban muy difíciles; y para colmo de males, el trabajo estaba muy desprolijo. Para tener al menos la oportunidad de sacar un 6 debería rehacerlo de forma íntegra, para lo cual ya no tenía tiempo.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Pequeña encuesta

Solo para hacer una sencilla valoración de mis primeros 3 meses de blogging, estoy haciendo una insulsa encuesta (también disponible en el sidebar):

¿Que opina usted de este blog?



Desde ya, muchas gracias por participar.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Legalización del aborto - Más argumentos en contra

El día de ayer se aprobó en comisión el proyecto de ley que pretende despenalizar el aborto en la Argentina (Update: aparentemente se cayó el dictamen). Dadas las circunstancias, creo conveniente volver a abordar el tema. En vista de que ya he dado anteriormente argumentos en favor de la humanidad del embrión y su consecuente derecho a la vida que aún no han sido refutados (no digo aquí en este blog pues nadie lo lee, sino en general), en esta entrada me centraré en la perspectiva legal del asunto.

Status biológico y status legal del embrión


¿En razón de qué alguien tiene derechos? Diferentes escuelas de pensamiento intentaron responder a esta pregunta. Hasta el acontecimiento del nazismo, no pocos intelectuales sostenían posturas iuspositivistas puras: decían que el ser humano tenía derechos simplemente porque la ley lo decía, porque alguien había legislado de tal forma que así fuese. Luego de que Adolf Hitler llevara adelante su "solución final" (respetando plenamente el derecho positivo de la Alemania nazi), dichas posturas fueron abandonas por cualquiera que fuese medianamente coherente. Como respuesta a este acontecimiento es que surge la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Independientemente de su formulación, el trasfondo filosófico de esta declaración es que todo ser humano tiene ciertos derechos, simplemente por ser humano, por ser un individuo perteneciente a nuestra especie.

Es importante recalcar que el fundamento por el cual se sostiene que las personas tienen derechos, es biológico: la pertenencia a la especie humana. No cabe en esta concepción un fundamento filosófico (ya que cada estado, gobierno, grupo, etc., podría redefinir filosóficamente el concepto de persona y entonces los derechos humanos servirían de nada) ni un fundamento biológico-subjetivo (ya que cada estado, gobierno, grupo, etc., podría redefinir las cualidades biológicas que debería poseer un organismo humano para ser considerado persona). La única postura aceptable, si es que queremos conservar los derechos humanos como algo inapelable, es que la biología nos diga qué es lo que un ser humano es, prescindiendo de todo criterio filosófico o subjetivo.

Y, como ya he demostrado en mi entrada previa contra el aborto procurado (y también en mi refutación a las posturas abortistas de Benjamín Forcano), ya desde el momento de la concepción, el embrión es un nuevo ser viviente perteneciente a la especie humana. De esta forma, si sostenemos que el status legal de una persona deviene de su condición biológica de ser humano, debemos sostener que a un embrión debe imputársele el mismo status legal. Cualquier otra distinción estaría introduciendo un principio subjetivo o filosófico que podría extenderse a cualquier tipo de arbitrariedad. Cabe destacar que, actualmente, la ley considera al embrión persona: La ley 23.054 incorporó el Pacto de San José de Costa Rica a nuestra legislación, el cual reconoce a la persona como tal desde el momento de su concepción.

La problemática de los abortos ilegales y las muertes maternas


Como bien se sabe, independientemente de la actual ilegalidad del aborto, se realizan en nuestro país decenas de miles de abortos. Las cifras mas difundidas promedian los 500.000 abortos por año, aunque tal número es poco creíble. A priori, esta situación no supone algo novedoso para una ley: están prohibidos los robos, asesinatos, estafas, etc., pero aún así acontecen; la ley no basta para impedirlos. Sin embargo, está el drama de las muertes maternas: La tasa de mortalidad materna en nuestro país es de 55 muertes cada 100.000 nacimientos, de las cuales un 26,7% corresponden a abortos clandestinos. Según datos del Indec (de los años 2006 a 2008), la cantidad total de muertes maternas por abortos clandestinos no superaría las 100 por año, aunque aparentemente, en estos últimos años experimentó un aumento. También hay fuentes que dicen que el porcentaje de muertes imputables a abortos trepa hasta al 50%, así que en el peor de los casos, estamos hablando de entre 100 y 200 muertes anuales debidas a abortos ilegales.

Si bien cuando hablamos de vidas humanas las cantidades no son importantes, es fundamental tener en cuenta la magnitud del problema para buscar soluciones adecuadas. Como bien se dice, con o sin ley, abortos seguirá habiendo. Reducirlos significativamente requeriría medidas estructurales, tales como políticas de apoyo a las mujeres que no pueden dar manutención adecuada a sus hijos, re-estructuración del sistema de adopción, persecución activa de abortistas, etc. Ahora bien, muchos se dicen contrarios al aborto pero en favor de la despenalización para evitar estas muertes maternas. Yo me pregunto: ¿Es necesario legalizar un asesinato para evitar a lo sumo 200 muertes al año? ¿No bastaría con una mejora en las condiciones sanitarias u otro tipo de políticas menos drásticas e ideologizadas? Al fin y al cabo, legalizar el aborto para evitar muertes inocentes sería como legalizar el robo para evitar las muertes que acaecen en dichas situación. Podríamos repartir armas no letales entre los ladrones para que puedan quitarnos nuestros bienes sin matarnos. Pero no, como ya he dicho...

...no se puede legalizar lo inmoral


Ya había mencionado este principio y ahora voy a explayarlo un poco más. Como hemos demostrado en entradas anteriores y reiterado en la primera sección de la presente, desde el momento de la concepción, el embrión es un ser humano con derecho a la vida, por lo que interrumpir su desarrollo es, material y moralmente, un asesinato. ¿Que implica sostener que algo así puede legalizarse? Que cualquier cosa puede legalizarse independientemente de su naturaleza moral; podríamos volver a legalizar la tortura o la esclavitud, o legalizar el robo y el asesinato, si hay razones suficientes para hacerlo, o simplemente si una mayoría democrática lo exige. Este es el iuspositivismo puro al que nos referíamos al comienzo de esta entrada. Esta postura debe rechazarse como errónea, aberrante, inhumana. Hacer legal algo injusto o malo, sea cual sea la motivación detrás de dicha ley, es siempre un error.

Además, hay otra cuestión a menudo ignorada por la progresía: las leyes son una fuerza formadora de la moralidad de una sociedad. Es muy difícil que, luego de algunas décadas, algo que la ley permite sea considerado "malo". De la misma forma que tiende a verse a aquello que la ley permite como "bueno", o al menos moralmente neutral. Ciertamente que aquí estamos generalizando, pero si lo vemos desde el punto de vista estadístico, la legalización del aborto tenderá inevitablemente a que aumente su número, tal y como sucedió en España. Otro ejemplo es el de Inglaterra, en donde el mismo legislador que propuso legalizar esta práctica en 1967, ahora dice que hay "demasiados abortos", ya que las mujeres inglesas usan el aborto como si fuera un método más de contracepción. Otro artículo aduce que en este país no son raros los casos de adolescentes que ya se han practicado cuatro o más abortos antes de cumplir 18 años.

El mal llamado "aborto terapéutico"


No quiero terminar esta entrada sin exponer algunos principios con respecto al mal llamado aborto terapéutico. Digo mal llamado, pues dícese terapéutico de aquello relacionado con el tratamiento y curación de enfermedades, y un aborto no puede tener nunca nada que ver con eso. En principio, porque siempre implica la supresión de una vida humana; y segundo, porque una acción semejante no "cura" nada... a lo sumo puede reducir (o eliminar) el riesgo que supone la conjunción del embarazo con una condición médica subyacente (la enfermedad en cuestión), pero esta nunca se verá "curada" por el aborto; si no cambia esta condición subyacente, un nuevo embarazo producirá la misma situación. Teniendo esto en cuenta, no se puede considerar al aborto terapéutico como algo aceptable sin aceptar la nefasta doctrina del bien superior, a saber, que el fin justifica los medios (siendo el fin la salud de la madre y el medio el asesinato de un ser humano).

Personas con mucho menos conciencia moral (no lo digo despectivamente, sino que realmente no son conscientes de las implicancias morales de las posturas que sostienen), justifican también el aborto en caso de violación. Aquí hay múltiples cegueras: En el "mejor" de los casos, no se considera humano al embrión (esto es una ceguera ante la evidencia científica). Si se lo considera humano, no se lo considera con derechos (una ceguera moral). Si se lo considera humano y con derechos, se considera que el fin justifica los medios y que el derecho al supuesto bienestar psicológico de la madre es un derecho superior al derecho a la vida del embrión (una doble ceguera moral todavía peor). Y digo supuesto bienestar psicológico, porque es una locura pensar que abortar a un ser humano surgido de una violación puede servir como paliativo del dolor inflingido por esta. Me gustaría ver algun estudio serio que demuestre que abortar reporta algún tipo de beneficio a las víctimas de violación. De todas formas, no es la cuestión de fondo: así reportase algún beneficio (hipótesis, a mi juicio, demencial), el derecho a la vida de una persona prima por sobre el derecho al bienestar de otra. Y finalmente, prescindiendo de toda reflexión legal, nunca se puede justificar la realización de un mal objetivo, por más elevado que sea el fin que mediante él pueda obtenerse.

Conclusión


Sinceramente no se muy bien como concluir esta entrada. Aún me quedan por refutar esas aberrantes teorías que postulan que el embrión se vuelve humano desde el momento en que la madre decide aceptarlo como hijo. Ante algo semejante uno duda de las capacidades intelectuales de su interlocutor. ¿Acaso un acto volitivo de una persona puede cambiar la condición humana de otra? ¿Se puede "decidir" que alguien es o no es humano? De esto me ocuparé en otra entrada. De momento, solo puedo rezar para que la racionalidad y la justicia venzan en el debate legislativo que se llevará a cabo, y participar de cuanta marcha se haga para evitar esta locura. Invito al eventual lector a hacer lo mismo.

viernes, 28 de octubre de 2011

infoCaótica: Ratzinger le responde a Iraburu

Uno de los propósitos por los cuales había iniciado este blog era para reducir el tiempo que invierto comentando en otros blogs... sin embargo, en ese punto vengo fracasando miserablemente. Tal vez esto se deba a que aún no he escrito nada acerca de los temas "controversiales" que se tratan en dichos blogs... y con razón: refutar a los liberales protestólicos me parece una tarea mucho mas urgente.

Actualmente estoy participando en una intensa discusión en el blog infoCaótica, motivada por una refutación al padre Iraburu a partir de un texto de Ratzinger . La discusión versa en torno a la comparación entre la controversia arriana y la crisis actual, las condiciones bajo las cuales el Magisterio es infalible, la actitud que debe tener un fiel cuando no puede en conciencia aceptar un pronunciamiento magisterial no infalible, y, por supuesto, la fraternidad sacerdotal San Pío X.

Dejo el link para quien quiera leerla y tal vez participar:

http://info-caotica.blogspot.com/2011/10/ratzinger-le-responde-iraburu.html

La tentación del pan (por Joseph Ratzinger)

La prueba de la existencia de Dios que el tentador propone en la primera tentación consiste en convertir las piedras del desierto en pan. En principio se trata del hambre de Jesús mismo; así lo ve Lucas: «Dile a esta piedra que se convierta en pan» (Lc 4, 3). Pero Mateo interpreta la tentación de un modo más amplio, tal como se le presentó ya en la vida terrena de Jesús y, después, se le proponía y propone constantemente a lo largo de toda la historia. ¿Qué es más trágico, qué se opone más a la fe en un Dios bueno y a la fe en un redentor de los hombres que el hambre de la humanidad? El primer criterio para identificar al redentor ante el mundo y por el mundo, ¿no debe ser que le dé pan y acabe con el hambre de todos? Cuando el pueblo de Israel vagaba por el desierto, Dios lo alimentó con el pan del cielo, el maná.

Se creía poder reconocer en eso una imagen del tiempo mesiánico: ¿no debería y debe el salvador del mundo demostrar su identidad dando de comer a todos? ¿No es el problema de la alimentación del mundo y, más general, los problemas sociales, el primero y más auténtico criterio con el cual debe confrontarse la redención? ¿Puede llamarse redentor alguien que no responde a este criterio? El marxismo ha hecho precisamente de este ideal —muy comprensiblemente— el centro de su promesa de salvación: habría hecho que toda hambre fuera saciada y que «el desierto se convirtiera en pan».

«Si eres Hijo de Dios...»: ¡qué desafío! ¿No se deberá decir lo mismo a la Iglesia? Si quieres ser la Iglesia de Dios, preocúpate ante todo del pan para el mundo, lo demás viene después. Resulta difícil responder a este reto, precisamente porque el grito de los hambrientos nos interpela y nos debe calar muy hondo en los oídos y en el alma. La respuesta de Jesús no se puede entender sólo a la luz del relato de las tentaciones. El tema del pan aparece en todo el Evangelio y hay que verlo en toda su amplitud. Hay otros dos grandes relatos relacionados con el pan en la vida de Jesús. Uno es la multiplicación de los panes para los miles de personas que habían seguido al Señor en un lugar desértico. ¿Por qué se hace en ese momento lo que antes se había rechazado como tentación? La gente había llegado para escuchar la palabra de Dios y, para ello, habían dejado todo lo demás. Y así, como personas que han abierto su corazón a Dios y a los demás en reciprocidad, pueden recibir el pan del modo adecuado. Este milagro de los panes supone tres elementos: le precede la búsqueda de Dios, de su palabra, de una recta orientación de toda la vida. Además, el pan se pide a Dios. Y, por último, un elemento fundamental del milagro es la mutua disposición a compartir. Escuchar a Dios se convierte en vivir con Dios, y lleva de la fe al amor, al descubrimiento del otro. Jesús no es indiferente al hambre de los hombres, a sus necesidades materiales, pero las sitúa en el contexto adecuado y les concede la prioridad debida. Este segundo relato sobre el pan remite anticipadamente a un tercer relato y es su preparación: la Última Cena, que se convierte en la Eucaristía de la Iglesia y el milagro permanente de Jesús sobre el pan. Jesús mismo se ha convertido en grano de trigo que, muriendo, da mucho fruto (cf. Jn 12, 24). Él mismo se ha hecho pan para nosotros, y esta multiplicación del pan durará inagotablemente hasta el fin de los tiempos. De este modo entendemos ahora las palabras de Jesús, que toma del Antiguo Testamento (cf. Dt 8, 3), para rechazar al tentador: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4, 4). Hay una frase al respecto del jesuita alemán Alfred Delp, ejecutado por los nacionalsocialistas: «El pan es importante, la libertad es más importante, pero lo más importante de todo es la fidelidad constante y la adoración jamás traicionada». Cuando no se respeta esta jerarquía de los bienes, sino que se invierte, ya no hay justicia, ya no hay preocupación por el hombre que sufre, sino que se crea desajuste y destrucción también en el ámbito de los bienes materiales. Cuando a Dios se le da una importancia secundaria, que se puede dejar de lado temporal o permanentemente en nombre de asuntos más importantes, entonces fracasan precisamente estas cosas presuntamente más importantes. No sólo lo demuestra el fracaso de la experiencia marxista.

Las ayudas de Occidente a los países en vías de desarrollo, basadas en principios puramente técnico-materiales, que no sólo han dejado de lado a Dios, sino que, además, han apartado a los hombres de Él con su orgullo del sabelotodo, han hecho del Tercer Mundo el Tercer Mundo en sentido actual. Estas ayudas han dejado de lado las estructuras religiosas, morales y sociales existentes y han introducido su mentalidad tecnicista en el vacío. Creían poder transformar las piedras en pan, pero han dado piedras en vez de pan. Está en juego la primacía de Dios. Se trata de reconocerlo como realidad, una realidad sin la cual ninguna otra cosa puede ser buena. No se puede gobernar la historia con meras estructuras materiales, prescindiendo de Dios. Si el corazón del hombre no es bueno, ninguna otra cosa puede llegar a ser buena. Y la bondad de corazón sólo puede venir de Aquel que es la Bondad misma, el Bien.

Naturalmente, se puede preguntar por qué Dios no ha creado un mundo en el que su presencia fuera más evidente; por qué Cristo no ha dejado un rastro más brillante de su presencia, que impresionara a cualquiera de manera irresistible. Éste es el misterio de Dios y del hombre que no podemos penetrar. Vivimos en este mundo, en el que Dios no tiene la evidencia de lo palpable, y sólo se le puede buscar y encontrar con el impulso del corazón, a través del «éxodo» de «Egipto». En este mundo hemos de oponernos a las ilusiones de falsas filosofías y reconocer que no sólo vivimos de pan, sino ante todo de la obediencia a la palabra de Dios. Y sólo donde se vive esta obediencia nacen y crecen esos sentimientos que permiten proporcionar también pan para todos.

Joseph Ratzinger, Jesús de Nazaret vol. 1, pág. 55-59. [El énfasis en negrita es mío].

jueves, 27 de octubre de 2011

Sombra de un volcán proyectada en el cielo

Visto en el blog Bad Astronomy via RSS.



(Click para ver la imagen en tamaño completo)
Mt. Rainier es un volcán de alrededor de 4300 metros de altura. No hay en los alrededores otra montañas tan altas, así que es realmente prominente en el paisaje (...). El sol saliente "agarra" el pico, y la sombra se proyecta en la parte baja de la capa de nubes.

Un informe mas detallado se puede ver en la página Komo News. Tomo algunas fotos de ahí:









La naturaleza tiene esas cosas simples pero espectaculares que te dejan "culo p'arriba".

sábado, 22 de octubre de 2011

Divague acerca de la hipocresía

Tomado y traducido del blog Just Thomism, con algunos brevísimos comentarios:

Las condenaciones de Cristo a la hipocresía son el "estribillo" constante de su enseñanza moral. La familiaridad con los Evangelios hace que esto parezca algo obvio o poco llamativo, a pesar de que no es esta la primera cosa que uno esperaría que fuese condenada. De hecho, si tuviésemos que adivinar cual sería la condena principal de un maestro religioso cualquiera, dudo que la hipocresía estuviese en la lista.

Se dice que hipócritas son aquellos que [dicen] una cosa y hacen otra. Digo "se dice" porque esta definición está "en el aire" y se repite cual leyenda urbana. Es falsa: un espía no es un hipócrita incluso si dice una cosa y hace otra, y por caso, romper una promesa o un contrato no es un tipo de hipocresía. Estas acciones son meros engaños o mentiras. Aún así, esta definición nos da alguna pista acerca de la verdad: tanto la hipocresía como la mentira implican un conflicto o disimilaridad entre lo que es visible y exterior, y lo que es interior y "de corazón". Cristo explícitamente condenó, por ejemplo, el alargar los flecos de las túnicas o realizar exhibiciones públicas de [falsa] humildad que no fuesen signo de la ley escrita en el corazón o de un verdadero reconocimiento de la propia miseria, pero quienes hacen estas cosas no están estrictamente mintiendo. ¿Por qué no?

Mentir "a secas" implica engañar a otro. El mentiroso sabe muy bien que lo que está diciendo es una mentira y no hay confusión acerca de este hecho. Podrá el mentiroso justificar su mentira, pero es consciente de que la está diciendo. En mi propia experiencia con la hipocresía, la mentira se ha desvanecido o perdido de vista; ha entrado en la personalidad de uno. Las acciones que uno hace y las opiniones que uno sostiene acerca de las cosas, están "hechas a medida" para establecer la propia posición en el mundo. El hipócrita ya no se pregunta "¿que debería hacer?" de acuerdo con su propio ser o a la luz de lo que le da a su vida un sentido o de lo que hay de verdadero en el mundo que lo rodea: todas estas cosas son reemplazadas por una postura o una necesidad práctica, y el hipócrita "realmente cree" que estas cosas son las mas importantes, aquellas que mas ameritan vivir por ellas... a pesar de que sería más adecuado decir que simplemente, el hipócrita ya no se hace este tipo de preguntas. La hipocresía es una mentira que ha hecho metástasis. El hipócrita ya no solo engaña a otros, sino que exitosamente se engaña a si mismo.

Esta "auto-mentira" hace que toda conversión sea imposible, dado que el hipócrita ya no puede ver la división entre lo que él es, lo que él podría ser, y lo que él debería ser. A pesar de que ser hipócrita es un vicio, su opuesto no es exactamente ser una persona virtuosa: la prostituta y el recaudador de impuestos que odian lo que son y desean poder ser otra cosa, ya tienen la "luz" que se opone a la hipocresía. En la doctrina de Cristo, esta luz ciertamente permanece en el virtuoso, dado que nadie podría ser virtuoso sin primero reconocer que carece de los medios de poder serlo por si mismo... tomado de esta forma, el opuesto de la hipocresía es la humildad.
Por sobre todas las cosas, no te mientas a ti mismo. El hombre que se miente a si mismo y escucha su propia mentira, llega a tal punto que no puede distinguir la verdad dentro de él, o alrededor de él, y así pierde todo respeto por si mismo y por los demás. Y al no tener respeto, deja de amar, y para distraerse y ocuparse en algo sin amor, da lugar a sus pasiones y placeres perversos, y se hunde en la bestialidad de sus vicios, todo por mentir continuamente a otros hombres y a si mismo.

Los hermanos Karamazov C VII

jueves, 20 de octubre de 2011

Propiedad privada - La doctrina católica

Uno de mis blogs favoritos es The New Theological Movement donde el padre Ryan Erlenbush postea sus homilías y otras breves disertaciones teológicas. Revisando su archivo, descubrí sendos comentarios acerca de los Evangelios de los domingos 18 y 25 del tiempo ordinario en el ciclo C: La parábola del rico necio (Lc 12, 13-21) y La parábola del administrador sagaz (Lc 16, 1-13) respectivamente. De ambos comentarios he decidido extraer y traducir interesantísimas notas acerca de la doctrina católica acerca de la propiedad privada, el recto uso de las riquezas, etc.

Todo lo que sigue es una traducción (lo mejor que he podido hacerla) de algunas secciones de los antedichos posts, con algunos énfasis míos y breves comentarios:

La finalidad común de todos los bienes y el derecho a la propiedad privada


Debemos afirmar que el hombre tiene derecho a poseer propiedad privada. Todos los hombres tienen un derecho natural a hacer uso de bienes materiales. De acuerdo con el derecho positivo, los hombres también tienen derecho a la propiedad privada; esto es necesario para el correcto orden de la sociedad y el cuidado adecuado de los bienes en si mismos, también sirve como medio para refrenar la avaricia e incitar a la generosidad (un hombre solo puede dar limosna si tiene algo de propiedad [Ver mas abajo mi nota sobre la limosna]).

Sin embargo, es igualmente claro en la tradición de la Iglesia, como es expresado por los Padres de la Iglesia y las enseñanzas magisteriales, que el derecho a la propiedad privada está subordinado a la finalidad universal de todos los bienes; esto significa que el derecho a la propiedad privada no puede extenderse al punto de privar a otros de las necesidades materiales básicas de la vida. Todo hombre tiene derecho a las necesidades básicas de la vida; cuando se les priva de ellas, mientras otro tiene riquezas en exceso, una grave injusticia ha ocurrido.

viernes, 14 de octubre de 2011

Inapropiado

Uno de mis filósofos contemporáneos favoritos es William Vallicela. Soy habitual lector de su blog Maverick Philosopher. Hoy postea una frase excelente:
Calling something 'inappropriate' is the ne plus ultra of liberal disapprobation. They just can't bring themselves to use such words as 'wrong' or 'immoral' or evil.'

Traducido sería algo así como:

"Llamar a algo 'inapropiado' es el punto máximo de desaprobación para los liberales. Simplemente no son capaces de usar palabras tales como 'erróneo', 'inmoral', o 'maligno'"

Gran verdad.

jueves, 6 de octubre de 2011

Angelelli y Benedicto XVI - La falsa dicotomía

Leo en el sitio web Sin Tapujos un texto del sacerdote Nicolás Alessio, denominado "La misma otra Iglesia. La Iglesia de Angelelli no es la de Benedicto XVI.". Este cura se hizo conocido cuando fue suspendido en sus funciones ministeriales por oponerse a la doctrina de la Iglesia acerca del matrimonio, sin embargo, en este texto, el cura suspendido no habla del asunto que motivó su suspensión, sino que va mas allá: plantea una dicotomía entre "La Iglesia de Angelelli" y "la de Benedicto XVI". Copio algunos fragmentos del texto con mis comentarios para posterior discusión:

No siempre encontramos las palabras adecuadas para nuevas realidades que se configuran de manera compleja. Recuerdo aquella expresión “las dos Iglesias”, rechazada por los obsecuentes a Roma y también por algunos pensadores cristianos críticos que también entendían que “Iglesia hay una sola” y que, básicamente, si algo debe cambiar, deberá cambiar “desde adentro”, el adentro de la única Iglesia.

(...) En tiempos conflictivos, graves, era necesario hablar de “dos” porque de esa manera se marcaban las diferencias, que por otro lado eran y siguen siendo notables: ¿qué tiene que ver la Iglesia que amaba Angelelli con la Iglesia que defiende a Von Wernich? [Me gustaría saber a quién se refiere por "la Iglesia que defiende a Von Wernich", qué implica concretamente "defender" a Von Wernich, y por qué Alessio piensa que Benedicto XVI tiene algo que ver con Von Wernich ... a todas luces es un intento barato de sembrar división: "nosotros y ellos", los "buenos y los malos".] La diferencia es tanta que vale la pena hablar de “dos”, aunque mas no sea como un recurso literario.

lunes, 3 de octubre de 2011

En defensa del Magisterio de la Iglesia

En mi corto tiempo como bloguero, me he ocupado de refutar a distintos personajes del ambiente eclesiástico que de una u otra forma atacan al Magisterio de la Iglesia. Tal fue el caso de Ariel Álvarez Valdés atacando la doctrina de la indisolubilidad del Matrimonio, de Benjamín Forcano intentando justificar el aborto en las primeras ocho semanas de gestación, de José María Castillo intentando socavar el concepto de la Verdad... prontamente me encargaré de un texto de Nicolás Alessio, y seguramente en algún momento tendré que vérmelas con Eduardo De La Serna... en fin, siempre habrá disidentes en la Iglesia. Todos estos intentos de defender la ortodoxia, los tengo agrupados bajo la etiqueta "Adversus Haereses" (del latin "Contra herejes") que es el nombre de una obra de San Ireneo de Lyon (escrita hacia el año 180) contra los herejes gnósticos; pero me estoy yendo por las ramas...

En casi todos los casos en los que salta uno de estos disidentes, veo que hay un error común subyacente, que es el creer que se puede prescindir del Magisterio de la Iglesia para ser un verdadero cristiano. A fin de ahorrarme el repetir los mismos argumentos una y otra vez, y para darle a la refutación de este error el espacio, tiempo y dedicación que se merece, voy a hacer mi mejor esfuerzo para vertir en esta entrada todos los argumentos por los cuales ha de tenerse a dicha tesis como errónea y nociva para la Fe. Cuento con la intercesión de los Santos Patronos de este blog.

La impotencia de la razón humana ante Dios


Para el hombre es imposible conocer a Dios por sus propias capacidades. A lo sumo, dependiendo de la corriente filosófica a la que uno adhiera, se podrá conocer que existe un Dios, especular con ciertas características como la omnipotencia, la simplicidad, la inmaterialidad... pero no mucho más que eso. A pesar de los esfuerzos de mentes brillantes como Santo Tomás, San Anselmo, Pascal, Descartes, Gödel, Leibniz, etc., sigue habiendo gente que con honestidad intelectual profesa el agnosticismo e incluso lo que se denomina "ateísmo débil". En definitiva, el intelecto humano, frente al problema de la existencia y la esencia de Dios, está en un estado insuperable de limitación.

Sin embargo, un acontecimiento histórico cambió por completo esta situación: Jesús de Nazareth. Hace 2000 años, apareció un Rabbí en medio oriente, que llamaba a Dios "Padre" y que decía cosas tales como "el Padre está en mí, y yo en el Padre" (Jn 10, 38), "si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais" (Jn 8,19), "El Padre y Yo somos uno" (Jn 10, 30), "Nadie va al Padre sino por mí" (Jn 14,6). Quienes hemos creído en Él sabemos que ha venido para que los hombres "tengan vida y la tengan en abundancia" (Jn 10, 10), que Él es "el camino, la verdad y la vida" (Jn 14,6), que es "Señor y Maestro" (Jn 13, 13).

La foto de la ermita

Como verán, el header de este blog es una foto de una pequeña Iglesia. Bueno, resulta ser que es la Capilla de la Ascención del Señor en Bulgaria:


La foto fue tomada por el genial fotógrafo búlgaro Artin Shahbazian, quien cedió muy amablemente expreso permiso para que yo usase su foto como header de este humilde blog, y que tiene otras fotos de la antedicha capilla, y otras geniales como estas:










Recomiendo vívamente que visiten el perfil de Panoramio del señor Shahbazian y se deleiten con sus excelentes fotos. Este humilde bloguero le estará por siempre agradecido por ceder su trabajo para estos fines con vuelo artístico infinitamente menor.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Orthanc hecha en Lego (mas de dos metros)

Vía "The Brother Brick" (RSS):


Los constructores de OneLUG se han unido para construir "La última marcha de los Ents" de "El Señor de los Anillos" en proporciones épicas. Mas precisamente, construyeron la batalla en escala minifig, resultando en una muestra de casi dos metros y medio de diámetro y mas de dos metros de alto.

El grupo comenzó a diseñarla y construirla en febrero de 2011, y la terminaron a tiempo para mostrarla en la Brickcon [Primer fin de semana de Octubre, ocho meses de construcción]. Estiman que hay mas de 22,000 ladrillos en el modelo, que pesa mas de 60 kilos.


Muy groso.

No me estás entendiendo...

Vía "The Ironic Catholic":


Jesús: "No, no estoy hablando acerca de Twitter, literalmente quiero que me sigas."

Ya lo había visto hace unos meses, pero me sigue causando gracia.

martes, 27 de septiembre de 2011

Oraciones para pedir lágrimas

De las muchísimas oraciones hermosas del Misal, hay algunas que además son muy particulares. Dadas circunstancias personales (no pregunte, eventual lector... somos todos pecadores, aquí no hay "nuevas"), encuentro propicio copiar en esta entrada (luego de postear el capítulo "El Arrepentimiento" del libro "Nuestra Transformación en Cristo" de Dietrich von Hildebrand) un grupo de oraciones "para pedir lágrimas" que hay en el misal, que pueden usarse en cualquier Misa penitencial. Estas oraciones fueron suprimidas en la masacre litúrgica post-Concilio Vaticano II, y luego fueron repuestas en la edición del año 2002.

Oración colecta

Dios de poder y clemencia,
que para apagar la sed de tu pueblo
transformaste la piedra en fuente de agua viva,
cambia nuestra dureza en lágrimas
y danos un corazón compungido
para que llorando nuestros pecados
merezcamos, por tu gran misericordia, el perdón y la paz.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo...


Oración sobre las ofrendas

Dios de gloria y majestad,
mira con bondad estos dones
que te ofrecemos por nuestros pecados,
y haz que este sacrificio se convierta en un manantial de gracia
para que, llorando nuestras faltas, obtengamos el don del Espíritu Santo.
Por Jesucristo nuestro Señor.


Oración después de la comunión

Señor, Dios nuestro,
el sacramento que acabamos de recibir
nos haga llorar nuestros pecados hasta borrar toda iniquidad
y nos obtenga de tu generosidad la indulgencia esperada.
Por Jesucristo nuestro Señor.


Como dije antes, estas oraciones manifiestan en la liturgia el misterio del Arrepentimiento, especialmente en la forma en la que von Hildebrand lo ha expresado. La frase "nos haga llorar nuestros pecados hasta borrar toda iniquidad" tiene una fuerza indescriptible, especialmente en combinación con las referencias anteriores a la "dureza", a la piedra del desierto en Meribá, etc.

El Arrepentimiento (por Dietrich von Hildebrand)

Uno de mis filósofos y teólogos favoritos es Dietrich von Hildebrand. El tipo fue un fenomenólogo (aunque alejado de las corrientes mas populares de esta escuela de pensamiento) y utilizó su filosofía como punto de partida para penetrar en la teología, especialmente la teología moral y la teología ascética.

La obra mas fascinante de este señor es, a mi jucio, "Nuestra Transformación en Cristo", de la cual soy un privilegiado poseedor (está totalmente agotada en todas sus ediciones, la mía es de 1955 y me la hice traer de España... valió cada euro). En esta obra, el autor va describiendo diferentes aspectos de la metanoia, la conversión del cristiano en un ser nuevo, identificado con Cristo Jesús. Uno de los primeros capítulos de esta obra, trata acerca del arrepentimiento y creo que es el análisis mas profundo y rico acerca de este aspecto de la vida cristiana. Es por ello que he decidido transcribirlo aquí, con mínimos cambios estilísticos; son ocho páginas del libro, MUY largo para una entrada de blog, pero vale el esfuerzo. Espero que este sea solo el primero de muchas entradas acerca de este groso. Los énfasis del autor están en cursiva, los míos en negrita.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Comienzan los rumores de que Benedicto XVI renuncia

Tal y como sucedió con Juan Pablo II durante los últimos años de su pontificado, ya comienzan a circular rumores acerca de una posible dimisión de Benedicto XVI. Tal hipótesis fue propuesta por Antonio Socci, y luego replicada y comentada por gente como Andrea Tornielli y el blog rorate-caeli. Es por este último que me entero de la noticia. Traduzco algunos fragmentos de la entrada:

Este mismo rumor fue propuesto repetidamente durante la última década del pontificado de Juan Pablo II ¿Puede algo así tomarse seriamente? De Antonio Socci, escribiendo para el diario italiano Libero:


Renuncia Papal…

Por el momento, es solo un rumor (...) Sin embargo, como circula en los mas importantes pasillos vaticanos, amerita gran atención.

En una palabra: El Papa no excluye la posibilidad de renunciar al cumplir 85, esto es, en Abril de 2012.

Hay una razón por la que todo esto me parece evidentemente mentira: 85 años son exactamente 10 años más que la edad a la cual los demás obispos están obligados a presentar su renuncia. Con lo cual, una abdicación por parte de Benedicto XVI justamente a esta edad, podría ser tomada como una intención tácita de sentar precedente. Si en cambio, renunciase en una edad "no redonda" (por llamarla de alguna manera), habría menos posibilidades de especular con segundas intenciones.

Finalmente, no creo que Benedicto pierda la oportunidad de celebrar un nuevo consistorio a finales de 2012, en el que podría nombrar al menos a 20 nuevos cardenales (7 vacantes al día de hoy, mas 13 de prelados que cumplirán 80 años de acá hasta Septiembre de 2012) . Si ese es el caso, el actual Papa habrá nombrado a mas de la mitad de los cardenales electores (65 de los 120 según mis rápidos cálculos), lo cual es un dato significativo en lo que al rumbo de la Iglesia respecta (Aunque no todos los cardenales nombrados durante este pontificado pueden ser catalogados de "ratzinguereanos").

En fin, quiera Dios que tengamos Benedicto XVI "ad multos annos".

UPDATE: Como era de esperarse, el vocero de la Santa Sede ya desmintió los rumores. Mucha gente comentó que a Benedicto se lo vio cansado y avejentado en su visita a Alemania, pero como dije antes, las dudas con respecto a la veracidad de los rumores a mi me surgen por otro lado.

 
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