miércoles, 18 de abril de 2012

Acuerdo SSPX - Roma: Importante paso

Como ya sabrá el eventual lector, se ha dado en estos días un paso importantísimo para llegar al acuerdo canónico-doctrinal entre la Hermandad Sacerdotal San Pío X (SSPX) y la Santa Sede: El Superior General de dicho grupo, mons. Bernard Fellay, ha entregado a la Santa Sede una versión "clarificada" del famoso "Preámbulo Doctrinal" que estarían dispuestos a firmar. A continuación el comunicado de la Santa Sede:
“El 17 de abril de 2012 ha llegado el texto de la respuesta de Su Excelencia Mons. Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, que fue requerido en el encuentro del 16 de marzo de 2012 celebrado en la sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Dicho texto será examinado por el Dicasterio y, seguidamente, sometido al juicio del Santo Padre”.

Escueto pero interesante. Luego, el director de la Oficina de Prensa del Vaticano, hizo la siguiente declaración (tomado y traducido de rorate-caeli):

"Las noticias de hoy significan que la respuesta de ayer del obispo Fellay, que había sido solicitada por el cardenal Levada en la última reunión, fue entregada (...) a la comisión Ecclesia Dei, a la Congregación para la Doctrina de la Fe. Ahora, esta respuesta, es una respuesta que, de acuerdo a las palabras de aquellos que la vieron, es muy diferente a la respuesta anterior, y esto es muy alentador, avanzamos. Pero, naturalmente, también encontramos en la respuesta adiciones de ciertos de detalles o integraciones al texto del preámbulo doctrinal que había sido propuesto por la Congregación para un acuerdo doctrinal, y esta respuesta será discutuda, será examinada primero por la Congregación para la Doctrina de la Fe, en una de sus reuniones de las próximas semanas, luego, será también naturalmente examinada directamente por el Papa. Puede decirse que se ha avanzado, esto es, que la respuesta, la nueva respuesta, es mas bien alentadora, pero hay aún desarrollos que se realizarán, y examinarán, y decisiones que deberían ser tomadas en las próximas semanas. Pienso que la espera no será larga porque hay deseo de llegar a una conclusión en estas discusiones, en estos contactos"

Ahora bien, estos eventos ya habían sido adelantados por Andrea Tornielli (La Stampa), Jean-Marie Guénois (Le Figaro) y el diario Der Spiegel. Varios coincidieron en que "emisarios" de ambas partes han trabajado extraoficialmente para llegar a un acuerdo. Si se han cumplido los eventos que predijeron los "vaticanistas", creo que podemos dar crédito también a este dato, es decir, que el texto del preámbulo "modificado" ha sido fruto de un trabajo de ambas partes.

Personalmente, creo que las noticias son por demás alentadoras. Durante Mayo seguramente tendremos nuevas noticias. En el peor de los casos, la Santa Sede propondrá nuevas modificaciones, pero lo dudo y aún así, trabajar sobre un texto que la SSPX estaría dispuesta a aceptar será mucho mas facil que trabajar sobre la nada o sobre enroscados tratados doctrinales.

Cerrado el tema del preámbulo, el siguiente paso será esperar al establecimiento de la estructura canónica para la SSPX. Podría esperarse la promulgación de una Constitución Apostólica como la Anglicanorum Coetibus, especialmente si debiese crearse una estructura canónica nueva. De otra forma, creo que bastaría con un Motu Proprio.



UPDATE: rorate-caeli publica un comunicado oficial de la SSPX
Comunicado de la Casa General de la Sociedad de San Pío X from the General House of the Society of Saint Pius X (18 de Abril de 2012)

Los medios están anunciando que el obispo Bernard Fellay ha enviado una "respuesta positiva" a la Congregación para la Doctrina de la Fe, y que consecuentemente la cuestión doctrinal entre la Santa Sede y la Sociedad de San Pío X está ahora resuelta.

La realidad es diferente.

En la carta fechada el 17 de Abril de 2012, el superior general de la Sociedad de San Pío X respondió al pedido de clarificación que le había sido realizado el 16 de Marzo por el cardenal William Levada acerca del preámbulo doctrinal entregado el 14 de Septiembre de 2011. Como indica el comunicado de prensa fechado hoy (17 de Abril) de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el texto de la respuesta "será examinado por el dicasterio y luego entregado al Santo Padre para su evaluación".

Esto es en consecuencia, una etapa y no una conclusión.

Menzingen, 18 de Abril de 2012.

Si, básicamente es una sutil clarificación, pero no se niega la esencia de los reportes. Diría que es un hecho que la SSPX entregó una versión del preámbulo que les resulta aceptable. Si esta versión también es aceptable para la Santa Sede, la cuestión doctrinal estaría resuelta. Obviamente, no me refiero a que se llegue a un acuerdo en las doctrinas propiamente dichas, sino que precisamente, el disenso doctrinal entre la SSPX y Roma dejaría de ser visto por ambas partes como un impedimento para el acuerdo canónico.

miércoles, 11 de abril de 2012

La Misa neocatecumenal nuevamente bajo estudio vaticano

Leo en el sitio de Sandro Magister una entrada acerca de nuevos movimientos en el Vaticano con respecto a la Misa neocatecumenal. Es sabido que el periodista en cuestión no tiene mucha simpatía por el camino, pero lo que reporta el día de hoy parece bastante objetivo. Copio los fragmentos mas significativos con algunos énfasis y [comentarios].

ROMA, 11 de abril de 2012 – Con una carta autógrafa al cardenal William J. Levada, Benedicto XVI ha ordenado a la congregación para la doctrina de la fe que examine si las misas neocatecumenales son o no conforme a la doctrina y a la praxis litúrgica de la Iglesia católica.

(...)

Hace tiempo que Benedicto XVI está preocupado por las modalidades particulares con las que las comunidades del Camino neocatecumenal celebran sus misas, el sábado por la noche, en locales separados. [Esta palabra habría que interpretarla con una connotación no tan negativa... viniendo de Benedicto XVI]

Su preocupación ha aumentado también por la trama urdida a sus espaldas en la curia el invierno pasado, sobre la que informó www.chiesa en los siguientes servicios. [Y también este eremita: "Liturgia neocatecumenal - Rumores de aprobación" y "Camino Neocatecumenal - No hubo aprobación litúrgica"]


Lo que sucedió es que el pontificio consejo para los laicos, presidido por el cardenal Stanislaw Rylko, había preparado el texto de un decreto de aprobación global de todas las celebraciones litúrgicas y extralitúrgicas del Camino neocatecumenal, que tenía que hacerse público el 20 de enero en ocasión de un encuentro previsto del papa con el Camino.

El decreto había sido redactado por indicación de la congregación para el culto divino, presidida por el cardenal Antonio Cañizares Llovera. Los fundadores y líderes del Camino, Francisco "Kiko" Argüello y Carmen Hernández, fueron informados de ello y anticiparon felices a sus seguidores la inminente aprobación.

Todo sin el conocimiento del papa.

Benedicto XVI vino en conocimiento del texto del decreto pocos días antes del encuentro del 20 de enero.

Lo encontró inconexo y equivocado. Ordenó que se anulara y se volviera a escribir según sus indicaciones.

De hecho, el 20 de enero, el decreto que se hizo público se limitó a aprobar las ceremonias extralitúrgicas que marcan las etapas catequéticas del Camino.

[Esto es definitivamente una especulación, pero sinceramente, es la única que tiene sentido. Es un hecho que los neocatecumenales asumían (y muchos siguen asumiendo) que se iban a aprobar todas las celebraciones litúrgicas y es un hecho que eso no pasó. Pero que el Papa no supiese nada es algo que resta ser probado... un neocatecumenal me afirmó previamente a todo este embrollo: "Se van a aprobar las celebraciones de los pasos, y tal vez toda la liturgia". Que fue lo que pasó en realidad, dificilmente se sepa algún día... no es que importe demasiado tampoco]

El papa en su discursó subrayó que solo éstas habían sido convalidadas, mientras que acerca de la misa dio a los neocatecumenales una verdadera y propia lección - casi un ultimátum - sobre cómo celebrarla en plena fidelidad a las normas litúrgicas y en efectiva comunión con la Iglesia. [Disiento ligeramente, fue mas bien una catequesis. Excelente catequesis. Pero no vi ningún ultimatum.]

En esos mismos días Benedicto XVI recibió en audiencia al arzobispo de Berlín, Rainer Maria Woelki, hombre de su confianza, al que en breve habría hecho cardenal. Woelki le habló, entre otros, precisamente de las dificultades que los neocatecumenales creaban en su diócesis, con sus misas separadas del sábado por la noche, oficiadas por una treintena de sus sacerdotes.

El papa pidió a Woelki que le hiciera una nota escrita sobre este tema. El 31 de enero Woelki le envió una carta con información más detallada.

Días más tarde, el 11 de febrero, el papa envió una copia de esta carta a la congregación para la doctrina de la fe, junto a su petición de examinar cuanto antes la cuestión, que "no sólo concierne a la archidiócesis de Berlín".

Según las indicaciones del papa, la comisión de examen presidida por la congregación para la doctrina de la fe tenía que tener la colaboración de otros dos dicasterios vaticanos: la congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, y el pontificio consejo para los laicos.

Y así ha sido. El 26 de marzo, en el Palacio del Santo Oficio, bajo la presidencia del secretario de la congregación para la doctrina de la fe, el arzobispo Luis Francisco Ladaria Ferrer, jesuita, se han reunido para un primer examen de la cuestión los secretarios de los otros dos dicasterios – el arzobispo Augustine J. Di Noia, dominico, para el culto divino y el obispo Josef Clemens, para los laicos – y cuatro expertos por ellos designados. Un quinto experto, ausente, dom Cassiano Folsom, prior del monasterio de San Benedicto en Norcia, envió su opinión por escrito.

Los juicios expresados sobre las misas de los neocatecumenales han sido todos críticos. Muy severo ha sido también el que la misma congregación para la doctrina de la fe había pedido, antes de la reunión, al teólogo y cardenal Karl J. Becker, jesuita, profesor emérito de la Pontificia Universidad Gregoriana y consultor del dicasterio. [El cardenal Becker es un grande, si está involucrado en el proceso, podemos abrigar mayores esperanzas de un buen desenlace]

El dossier predispuesto para la reunión por la congregación para la doctrina de la fe incluía la carta del papa del 11 de febrero, la carta del cardenal Woelki al papa en el original alemán y en versión inglesa, el parecer del cardenal Becker y una guía a la discusión en la cual se ponía en duda de forma explícita la conformidad a la doctrina y a la praxis litúrgica de la Iglesia católica del art. 13 § 2 del estatuto de los neocatecumenales, ese con el que ellos justifican sus misas separadas del sábado por la noche.

[Sinceramente, este punto es uno de los que me resultan menos preocupantes, pero sigamos...]

En realidad, el peligro temido por Benedicto XVI y otros muchos obispos – como resulta por las numerosas denuncias llegadas al Vaticano – es que las modalidades particulares con que las comunidades neocatecumenales de todo el mundo celebran sus misas introduzcan de hecho en la liturgia latina un nuevo "rito", compuesto de forma artificial por los fundadores del Camino, ajeno a la tradición litúrgica, lleno de ambigüedades doctrinales y factor de división en la comunidad de los fieles. [Disiento solamente con respecto a que el rito neocatecumenal este "lleno" de ambigüedades doctrinales... la única es el negar el hecho (o mas bien, restarle importancia) de que la Misa es un sacrificio]

El papa ha confiado a la comisión por él deseada la tarea de averiguar el fundamento de estos temores, en vista de las consiguientes decisiones.

Los juicios elaborados por la comisión serán examinados en una próxima reunión plenaria de la congregación para la doctrina de la fe, un miércoles – una "feria quarta" – de la segunda mitad de abril. [Parece que habrá novedades pronto.]

El eventual lector habrá leído ya mi crítica a la Misa neocatecumenal (caso contrario le sugiero leerla), sobre la cual querría agregar algunas reflexiones más.

¿Por qué el Camino Neocatecumenal insiste en tener una Misa por separado? Básicamente por dos razones: Porque (1) aduce que vivir la Misa en pequeñas comunidad posee un valor catequético y porque (2) supuestamente intentan vivir la Misa tal y como la celebraban las primeras comunidades.

Hemos de rechazar categóricamente la proposición (2) por muchas razones de peso. No por nada Pío XII condenó el "arqueologismo" litúrgico: se poseen muy pocas fuentes acerca de la liturgia en los tres primeros siglos de la Iglesia. Múltiples intentos de reconstruir esa liturgia darían resultados muy distintos, y además, el arqueologismo equivale a negar la guía divina del Espíritu Santo en la tradición de la Iglesia y la autoridad de los Papas como custodios de dicha tradición.

La multiplicidad de ritos existe en la Iglesia (y es una riqueza) por cuestiones culturales e históricas. San Pío V abolió en el siglo XVI todos los ritos que no tuviesen mas de 200 años de antigüedad precisamente para que estos no se multiplicasen sin necesidad, atentando contra la universalidad de la liturgia. Hoy por hoy, no se puede conceder a los movimientos la potestad de generar nuevos ritos, precisamente por esta misma razón. Los ritos de la Iglesia latina pueden contarse con los dedos de una mano: romano, dominico, cartujo, ambrosiano, mozárabe... no creo estar olvidándome de ninguno que siga "vivo". Si cada "carisma" pudiese tener el suyo propio, al cuerno con la universalidad de la Liturgia.

Hablemos ahora de la proposición (1). El Papa no la niega (puede constatarse eso en su último discurso a los neocatecumenales). Pero le pone un límite: "la maduración progresiva de la persona y de la pequeña comunidad en la fe debe favorecer su inserción en la vida de la gran comunidad eclesial, que tiene su forma ordinaria en la celebración litúrgica de la parroquia, en la cual y por la cual se actúa el Neocatecumenado".

Es sencillo profundizar el sentido de estas palabras: El Papa reconoce el valor catequético de la celebración de la Misa en pequeñas comunidades, sin embargo, a medida que el fin catequético se va obteniendo, esto debe llevar a una inserción en la vida litúrgica de la parroquia. Y es claro que el Papa no se refiere solamente a ciertas celebraciones como la Navidad o Domingo de Ramos (esto lo vienen haciendo en el camino desde hace tiempo), sino a la Misa parroquial ordinaria.

Además hay otra cuestión: No se que pasará en el resto del mundo, pero al menos en mi parroquia, los neocatecumenales no viven la Misa "en pequeña comunidad", por la sencilla razón de que no hay suficientes presbíteros. Entonces se juntan entre varias (o todas las) comunidades a celebrar la Misa. ¿El resultado? Una Misa parroquial paralela.

Entonces, de las dos razones que los neocatecumenales aducen para celebrar la Misa "a parte", una es objetivamente errónea y la otra tiene importantes limitaciones teóricas y prácticas. ¿Se justifica entonces la praxis neocatecumenal? Eso lo decidirá el Papa.

Aún así, vuelvo a mi crítica y me pregunto. ¿Que cosas deberían cambiar para asegurar la unidad con el resto de la Iglesia? De todo lo que menciono ahí, me parece que las siguientes cuestiones son fundamentales: Arrodillarse en la Consagración y la forma de recibir la Comunión. El corregir estos puntos es algo impostergable para garantizar el "sentire cum ecclesia", y también para acompañar a Benedicto XVI en su visión litúrgica, en la catequesis que quiere dar a la Iglesia y al mundo acerca de la misma.

Aquí Benedicto tiene una oportunidad de oro: Los neocatecumenales tienen un espíritu de obediencia a la Iglesia. Lo se porque los conozco. Si el Santo Padre mandase clara e inequívocamente a los neo a recibir la comunión de rodillas y en la boca, de inmediato tendría a un millón largo de personas recibiendo la Eucaristía de este modo. Y el beneficio para ellos y para la Iglesia sería inmediato.

El tema del altar también es crucial. Se deben emitir reglas claras para el Camino Neocatecumenal, que viola impunemente todos los cánones acerca del uso de altares. Aquí también tiene el Santo Padre una oportunidad de oro, aunque mandar a los neo a que celebren "ad orientem" sería un cambio muy drástico para ellos y no creo que lo haga. Pero al menos podría sugerirlo. No de cara a ellos, puesto que seguramente no cambiarán nada que no se les mande de forma taxativa, sino de cara a la Iglesia toda. Seria una oportunidad para afirmar una vez mas que el Concilio Vaticano II jamás mandó a "dar vuelta" los altares, y los beneficios de celebrar la liturgia "de cara a Dios".

Finalmente, también es una cuestión importante la de la música. Se les debe mandar, primero, a que respeten los lineamientos de la Redemptionis Sacramentum con respecto al acompañamiento musical durante la Consagración (que es ilícito). Luego se los debe animar enfáticamente a que empiecen a cantar gregoriano, a usar el propio de la Misa, etc. Les soy plenamente sincero: prefiero un millón de veces la música neocatecumenal a lo que se escucha en la diócesis de Quilmes, pero de nuevo, de cara al carácter universal de la liturgia, los neo deben ir incorporando el canto gregoriano... mas aún siendo un movimiento de carácter internacional... entiendo que los neo de todo el mundo cantan las mismas canciones (españolísimas) traducidas a la lengua vernácula, y mi espíritu se turba al solo imaginar los cantos neo cantados en alemán, japones... Santa Cecilia me libre. No, para eso existe el gregoriano, patrimonio de la Iglesia universal; la polifonía sacra, apoteosis de la música litúrgica. De nuevo, si el Papa tiene las agallas para mandar esto de forma "obligatoria", tendría un millón largo de personas cantando gregoriano cada domingo (o sábado a la noche)... y el beneficio sería gigantesco.

Con respecto a las cuestiones doctrinales, excepto lo que mencioné con respecto a la poca importancia que se le da al carácter sacrificial de la Misa (cosa que antaño los neo negaban, cayendo en herejía material), lo demás es ortodoxo... al menos dentro del paradigma del "novus ordo". Pero eso es oootro tema.

En fin, veremos que sucede.

sábado, 31 de marzo de 2012

Mariposas

(Tomado y traducido del blog de Alexander Pruss, con algunos comentarios)

El siguiente argumeto es válido [En el sentido de que no es un non sequitur: si las premisas son verdaderas, la conclusión también lo es.]:

  1. Muchas mariposas son obras de arte.
  2. Si Dios no existe, entonces, ninguna mariposa es una obra de arte.
  3. Luego, Dios existe.

Nótese que con el progreso de la ingeniería genética, podríamos modificar (II) a "Si Dios no existe, entonces ninguna mariposa que no haya sido modificada genéticamente es una obra de arte" y luego reforzar (I) al decir que muchas mariposas no modificadas genéticamente son obras de arte.

El pensamiento detrás de (I) no es solo que algunas mariposas son hermosas, sino que la mejor forma de apreciar sus cualidades estéticas es verlas como obras de arte.

Comentario eremítico: Por supuesto que (I) es indemostrable, pero mas allá de eso, el argumento en si y el esbozo de evidencia en favor de (I) es interesante, simpático (especialmente viniendo de un filósofo de la talla de Pruss) y a la vez familiar: Ver a Dios en la creación. También es interesante desde el punto de vista apologético, ya que es muy dificil explicar la belleza (especialmente la belleza artística) en terminos evolutivos, naturalistas, o incluso psicológicos.

viernes, 16 de marzo de 2012

SSPX - Nuevo comunicado de la Santa Sede

Del Vatican Information Service:

COMUNICADO SOBRE LA FRATERNIDAD SACERDOTAL SAN PIO X

Ciudad del Vaticano, 16 de marzo de 2012 (VIS).-Publicamos a continuación el comunicado emitido esta mañana por la Oficina de Prensa de la Santa Sede relativo a la fraternidad San Pio X.

“Durante el encuentro del 14 de septiembre de 2011 entre el cardenal William Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y presidente de la Pontificia Comisión 'Ecclesia Dei' y el obispo Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, fue entregado a este último un 'Preámbulo doctrinal', acompañado de una 'Nota preliminar', como base fundamental para el logro de la reconciliación plena con la Sede Apostólica. Se enunciaban allí algunos principios doctrinales y criterios de interpretación de la doctrina católica necesarios para garantizar la fidelidad al Magisterio de la Iglesia y el 'sentire cum Ecclesia'".

“La respuesta de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X con respecto al 'Preámbulo doctrinal', mencionado más arriba, recibida en enero de 2012, fue sometida al examen de la Congregación para la Doctrina de la Fe y, sucesivamente, al juicio del Santo Padre. En cumplimiento de la decisión del Papa Benedicto XVI, en una carta entregada hoy se ha comunicado al obispo Fellay la evaluación de su respuesta. En la carta se observa que la posición por él expresada no es suficiente para superar los problemas doctrinales que subyacen a la fractura entre la Santa Sede y dicha Fraternidad”.

“Al término del encuentro de hoy, guiado por la preocupación de evitar una ruptura eclesial de consecuencias dolorosas e incalculables, se ha invitado al Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X a aclarar su posición, a fin de que se recomponga la fractura existente, como desea el Papa Benedicto XVI”.

Habrá que esperar al menos unas horas para ver la reacción de la SSPX y de las webs tradicionalistas, pero teniendo en cuenta la única "parte" de la respuesta de la SSPX que se conoce (la respuesta del padre Gleize al artículo de mons. Ocariz), supongo lo siguiente:

Lo que Roma debe estar exigiendo en estos momentos a la hermandad es que diga si considera al Concilio Vaticano II como un acto magisterial válido, al cual se le debe el grado de asentimiento correspondiente al Magisterio auténtico (no infalible), o no. La tesis de Gleize pareciera indicar un rechazo "in toto" del Concilio Vaticano II como acto magisterial legítimo, aunque ciertamente esta no fue la postura de mons. Lefebvre (que de hecho, dio su placet a mas de uno de los documentos del Concilio).

Como he dicho en más de una ocasión, tal postura sería inaceptable para la Santa Sede. Además, debe decirse que los argumentos aducidos por Gleize son absolutamente insuficientes. De ser admitidos cómo válidos, se pondría en riesgo la relación entre la "Ecclesia Docens" y la "Ecclesia Audiens", otorgándole a esta última autoridad para rechazar como inválido cualquier acto magisterial según su juicio privado. Por el contrario, es praxis católica tradicional el que, ante la duda en cuanto a la autoridad de tal o cual acto magisterial, es el Magisterio mismo quien debe aclararla.

Una cuestión distinta (que la hermandad pareciera mezclar) son las proposiciones particulares del Concilio Vaticano II que la SSPX no acepta. Como también he dicho en alguna ocasión, al no ser estas proposiciones "de fide", Roma no tendría porque negar status canónico en base a un disenso con respecto a ellas. El mejor ejemplo de esto son los "Feeneyitas".

Sin embargo, podría ser (y esto también puede haber suscitado el pedido de aclaración por parte de la Santa Sede) que la HSSPX considere estas proposiciones particulares, no solo como erróneas o "no tradicionales", sino como heréticas. Eso si que sería inaceptable para Roma, y requeriría mayor detalle por parte de la hermandad, a saber, presentar la argumentación teológica por la cual se considera a las proposiciones en cuestión como (a) contradictorias en sentido estricto con un pronunciamiento previo (b) infalible o irreformable.

Bueno, veremos como sigue esto.

domingo, 4 de marzo de 2012

Nuevo recurso acerca de la Libertad Religiosa

Con alegría recibo la noticia de que el comentarista Martin Ellingham ha iniciado una bitácora en la cual compartirá con la blogósfera parte de sus "indagaciones, cavilaciones y algunas conclusiones sobre la liberad religiosa en el Vaticano II".

http://lalibertadreligiosa.wordpress.com/

En principio, según nos comparte el autor, se limitará a seis entradas, con el fin primario de "difundir la interpretación de la Dignitatis humanae que hiciera Victorino Rodríguez, OP en la década de 1960".

Aún tengo pendiente la lectura del primer artículo publicado, lo cual espero resolver antes de que termine este domingo. Asumo que no podré evitar dejar algún comentario con mis impresiones.

Así que, eventual lector, le sugiero que se pege una vuelta por el antedicho blog para informarse un poco más acerca de este asunto.

miércoles, 29 de febrero de 2012

¿Que diría Pío IX de Dignitatis Humanae? Quanta Cura y el Syllabus según la interpretación de mons. Dupanloup

En estos días estuve leyendo algunos textos acerca de las reacciones de la Iglesia y los teólogos a la publicación de Quanta Cura y el Syllabus. Me encontré con cosas sumamente interesantes: la opinión de John Henry Newman y su posterior carta al duque de Norfolk, la figura de Louis Veuillot, el movimiento del liberalismo católico encabezado por Lamennais, Lacordaire, Montalembert... en fin, todas cosas muy interesantes.

Sin embargo, un texto de aquel momento me llamó considerablemente la atención: Una interpretación de Quanta Cura y el Syllabus escrita por el entonces obispo de Orleans, monseñor Felix Dupanloup, "autorizada" por Pío IX en persona. Motivado muy probablemente por las lecturas exageradas de los textos pontificios que hizo la prensa anti-eclesiástica, el prelado escribió y publicó un trabajo titulado "La Convention du 15 Septembre et l'Encyclique du 8 Décembre", por el cual no solo recibió centenares de cartas de agradecimiento por parte de muchos prelados (entre ellos, el entonces arzobispo de Perugia y futuro Papa, mons. Pecci, Leon XIII), sino que además, recibió el apoyo y agradecimiento del mismísimo Pío IX (en las primeras páginas del libro linkeado puede verse la misiva que envió el sumo pontífice al autor, en latín y francés).

En "Opuscula", el blog de Keith Gurries, puede encontrarse un buen análisis en tres partes de la "intervención" de monseñor Dupanloup; la primera, tratando acerca de los principios interpretativos que deben ser usados para analizar los textos (de especial importancia es la distinción entre proposiciones contrarias y proposición contradictoria, siendo esta última la que se afirma cuando se condena una proposición y no las primeras), la segunda, acerca de la distinción entre tesis e hipótesis (a mi juicio, de menor importancia, al menos en este contexto), y la tercera, acerca de la doctrina de la libertad religiosa. Dada la disponibilidad de este estudio (suficiente para quien quiera profundizar un poco más), yo solo voy a referirme brevemente a un aspecto particular del texto de Dupanloup: la terminología utilizada para tratar la cuestión de la libertad religiosa.

Dice el entonces obispo de Orleans:
"Bien, dice usted nuevamente: "pero, al menos la libertad de conciencia, la libertad de cultos... ¿niega usted que la encíclica las condene?" Aquí, de nuevo, ¡explíquese! Porque en Francia y en el mundo hay extrañas maneras de entender estas libertades. ¿Debe ser repetido por centésima vez? Lo que la Iglesia, lo que el Papa condena, es el indiferentismo religioso.

(...)

Pero, rechazar este insensato y culpable indiferentismo y las consecuencias de licencia absoluta que se siguen del mismo, ¿es acaso rechazar la tolerancia a las personas y la libertad civil de los cultos? (orig. liberté civile des cultes) Esto no se ha dicho jamás, y todos los teólogos dicen lo contrario.

De hecho, jamás se ha escuchado a los Papas condenar a los gobiernos que han creído su deber, según la necesidad de los tiempos, el inscribir esta tolerancia, esta libertad en sus constituciones.

Como decía antes, lo que me llama la atención es el uso del término "libertad civil". El tradicionalismo insiste en que el término "tolerancia" es el único susceptible de ser usado cuando se habla de la práctica pública de religiones falsas. Sin embargo, vemos que aquí monseñor Dupanloup, utiliza el término "libertad civil", que casualmente es el mismo que utiliza el catecismo para explicar el significado de Dignitatis Humanae:
2108 El derecho a la libertad religiosa no es ni la permisión moral de adherirse al error (...), ni un supuesto derecho al error (...), sino un derecho natural de la persona humana a la libertad civil, es decir, a la inmunidad de coacción exterior, en los justos límites, en materia religiosa por parte del poder político. Este derecho natural debe ser reconocido en el ordenamiento jurídico de la sociedad de manera que constituya un derecho civil.

Es interesante ver como Dupanloup también cita como práctica no condenada por la Iglesia, el incorporar la libertad civil de culto a la legislación, práctica que manda Dignitatis Humanae y que cuestionan muchos tradicionalistas. De hecho, resultaba de vital importancia aclarar este punto, ya que muchos católicos pensaron (según las interpretaciones mas extremistas de Quanta Cura y el Syllabus) que ya no iban a poder jurar las constituciones de sus países por hacer referencia estas a la libertad de culto (los historiadores citan los casos de Francia y Bélgica). Dupanloup pone como contra-ejemplo, el cómo Pío VII aceptó tomar juramento a Napoleón (juramento que incluía el compromiso formal a respetar la libertad de cultos), luego de que el cardenal Fesch le aclarara al pontífice que este término significaba "una mera tolerancia civil y garantía a los individuos".

Intitulé este post con una pregunta: ¿Que diría Pío IX de Dignitatis Humanae? El comentario de Dupanloup no responde totalmente a esta pregunta, pero creo que se puede honestamente sacar del mismo la siguiente conclusión: La libertad civil de culto no fue condenada por el beato Papa Ferretti, ni tampoco la incorporación de este principio a la ley positiva, como una garantía a los ciudadanos no-católicos de un estado confesional. ¿Un derecho fundado en la dignidad humana? No me caben dudas de que Pío IX de ninguna manera hubiese estado de acuerdo con tal proposición, pero tampoco puede usarse Quanta Cura o el Syllabus para juzgarla ya condenada por el Magisterio; la interpretación de mons. Dupanloup, aprobada y alabada por el mismísimo Pío IX, no deja mucho lugar a dudas.

La contracara de esta historia es la persona de Louis Veuillot, periodista francés de tendencias que comúnmente serían definidas como "ultramontanas". Veulliot veía el trabajo de mons. Dupanloup como un "anti-syllabus" (¿suena conocido el término?). Cuenta el historiador Giacomo Martina en su libro "Pío IX" que Veulliot, quien se encontraba en Roma en ese momento, buscó en vano el impedir el envío de la "felicitación" a monseñor Dupanloup (p. 353). Sin embargo, pese a sus esfuerzos, Pío IX simplemente se limitó a insertar en la misiva un párrafo en el cual le manifestaba al obispo de Orleans el estar "confiado de que con su acostumbrada dedicación por la defensa de la religión y la verdad, enseñará y hará comprender al pueblo el verdadero sentido de nuestras cartas incluso con mas celo y cuidado que con el que ha refutado tan vigorosamente las calumniosas interpretaciones que se nos han inflingido". Nuevamente, incluso con esta "llamada de atención", no quedan dudas de que Pío IX juzgó las posturas de Dupanloup como ortodoxas.

Me quedan algunas cosas más por comentar acerca de este interesante momento en la historia de la Iglesia, las cuales espero tratar en futuras entradas. De momento, el eventual lector que desee profundizar mas en el asunto puede valerse de las páginas citadas en este post, así como de este libro de Yves Cochin acerca de Pío IX (en castellano, pero no está disponible de manera completa), o de este breve artículo de Fr. Ricardo Corleto, OAR, los cuales también motivaron la redacción de esta entrada.

lunes, 6 de febrero de 2012

Texto de mons. Lefebvre durante el Concilio

Gracias a Martin Ellingham he descubierto el sitio de la Fundación Speiro, que tiene un archivo de la publicación "Verbo", desde el año 1962 hasta el 2008. Originalmente estaba buscando los artículos del jesuita Eustaquio Guerrero acerca de Dignitatis Humanae; pude leer el primero y es realmente excelente. Sin embargo, buscando los otros, me crucé con un artículo de mons. Marcel Lefebvre, intitulado "Perspectivas conciliares entre la 3.a y la 4.a sesión", publicado originalmente en la conocida Itinéraires, que Verbo publicó traducido al castellano en 1965. En él, el arzobispo habla, entre otras cosas, acerca de la colegialidad, la liturgia, etc.

En mi humilde opinión, algunas declaraciones son... reveladoras. Por no decir que son una bomba. El resto del texto es también excelente, mons. habla del "nuevo magisterio" (la opinión pública), de los temores que abrigaba con respecto al esquema del cardenal Bea para lo que luego fue Dignitatis Humanae, describe con aterradora precisión las fuerzas oscuras (no hay mejor palabra para describirlas... a no ser que utilicemos términos como "demoníacas", "anti-cristianas", etc.) que operaron durante el Concilio, etc... a pesar de todo esto, al término de la tercer sesión, por este texto se puede adivinar que Lefebvre era sumamente optimista.

En la presente entrada, me centro en dos fragmentos que realmente me sorprendieron y que además son muy relevantes para la situación que estamos viviendo (la posible reconciliación de la SSPX), pero recomiendo vívamente la lectura íntegra del texto original.

Colegialidad: "La estructura tradicional de la Iglesia queda asegurada"


Copio casi íntegramente esta sección con algunos énfasis y [comentarios]:
Parece innegable que uno de los primeros objetivos que proponían quienes se erigían en portavoces de la opinión pública era el reemplazar el poder personal del Papa por un poder colegial. Al no permitir los sedicentes tiempos modernos que subsista una autoridad personal como la del Papa, (...), era preciso por tanto suprimir la Curia y dar al Papa un consejo de obispos con el cual gobernaría la Iglesia, teniendo así los obispos una verdadera participación en el gobierno de la Iglesia universal. Esta afirmación atentaría a la vez al poder personal del Papa y al poder personal del obispo.

Era preciso, pues, a toda costa, probar que la colegialidad jurídica tiene fundamentos en la tradición, y en consecuencia en la teología. La supresión de la distinción entre el poder de orden y el poder de jurisdicción facilitaría la prueba. Al tener el obispo por su consagración poder sobre la Iglesia universal, el Papa no puede gobernar la Iglesia universal sin contar con los obispos. Por lo mismo, el Papa no puede quitar o restringir demasiado los poderes de jurisdicción de los obispos, puesto que los tienen por su consagración.

La colegialidad era, pues, el objetivo a alcanzar. Alcanzado este objetivo, todas las conclusiones se deducen por sí mismas y modifican radicalmente las estructuras tradicionales de la Iglesia. En lo sucesivo, tanto en Roma como en las distintas naciones, la Iglesia estaría gobernada por asambleas y ya no por una autoridad personal absolutamente contraria, según los innovadores, a todos los principios de la sociedad moderna. La colegialidad se presentaba, pues, como el primer "caballo de Troya" destinado a destruir las estructuras tradicionales. De ahí la saña con que se emplearon todos los medios imaginables para asegurar el éxito. Es preciso confesar que humanamente, visto el número de quienes creían deber aprobarla, vistos los medios empleados, el éxito de la nueva tesis era seguro. [Lo admito sin vergüenza: leer esto me dio miedo.]

[Y este párrafo es... increíble.] Pero el Espíritu Santo velaba, y es preciso leer atentamente la nota explicativa para darse cuenta que ese mensaje ha descendido verdaderamente del Cielo, pues, en primer lugar, la nota elimina la colegialidad jurídica y, en consecuencia, suprime todos los derechos de los obispos al gobierno de la Iglesia universal; en segundo lugar, somete la jurisdicción personal de los obispos a la entera disposición del Sucesor de Pedro; en tercer lugar, reafirma que la función de Pastor de la Iglesia universal pertenece sólo al Papa y, en cuarto lugar, subraya claramente que los obispos no pueden obrar colegialmente más que de acuerdo con la voluntad explícita del Papa. La estructura tradicional de la Iglesia queda, pues, perfectamente asegurada, como lo afirmó el mismo Papa en su discurso de clausura. Hay que reconocer que después de las angustias que hemos padecido a lo largo de la segunda sesión y al comienzo de la tercera, esta luz divina proyectada de nuevo sobre la inmutable constitución de la Iglesia nos ha parecido como un signo patente de la divinidad de la Iglesia.

No se puede por menos de ligar los dos acontecimientos : el alejamiento de los errores que apartaba una colegialidad mal comprendida y la aparición de María Madre de la Iglesia, de la Iglesia de Nuestro Señor, de la Iglesia católica romana, de la Iglesia constituida por el Papa, por los obispos unidos y sometidos al Papa y jefes de sus iglesias particulares, por los sacerdotes y particularmente los párrocos cooperadores de los obispos, y por fin por los fieles, recibiendo por conducto de ese sacerdocio jerárquico las gracias innumerables que le permiten santificarse, santificar la familia, la parroquia, el municipio, la profesión, la sociedad, y así someter todo al orden divino por la práctica de la virtud de la justicia: Opus justitiae Pax. La Iglesia es verdaderamente eterna, y María, que por sí sola ha vencido a todas las herejías, continúa velando sobre ella con una maternal solicitud.

Creo que recordar que la colegialidad es uno de los puntos doctrinales que la SSPX critica actualmente del CVII... pareciera ser, por este texto, que mons. Lefebvre consideraba a la Lumen Gentium como perfectamente ortodoxa.

Liturgia: "Algo había que reformar y que volver a encontrar"


Idem anterior, copio casi íntegramente esta sección con algunos énfasis y [comentarios]:
En medio de las oposiciones, de las exageraciones, de las discusiones que caracterizan este período de adaptación, cabe esperar que sea encontrada una provechosa línea media. Al ver la rapidez, desacostumbrada en la Iglesia, con que en todos los países se han realizado las aplicaciones, no se puede por menos de temer que ciertas medidas produzcan resultados imprevistos y desgraciados. Así puede ocurrir respecto a la devoción al Santísimo Sacramento, a la devoción a la Virgen María
y a los Santos, cuyas imágenes están siendo eliminadas de numerosas iglesias sin ningún respeto a la más primaria pastoral y catequesis; a la bella y buena armonía de la casa de Dios, que se ha convertido en una casa de los hombres más que en una casa de Dios; a la belleza verdaderamente divina de los cantos latinos, suprimidos y todavía no reemplazados por melodías equivalentes.

[Otro párrafo que me dejó absorto:] No obstante estas afirmaciones, ¿debemos sacar la conclusión de que era preciso guardar todas esas cosas sin cambio? El Concilio, con mesura y prudencia, respondió negativamente. Algo había que reformar y que volver a encontrar.

Es claro que la primera parte de la Misa, hecha para enseñar a los fieles y hacerles expresar su fe, tenía necesidad de alcanzar esos fines de una manera más clara y en cierta medida más inteligible. A mi humilde opinión dos reformas en ese sentido parecían útiles: en primer lugar, que los ritos de esta primera parte se tradujeran en lengua vernácula. Hacer lo posible porque el sacerdote se aproxime a los fieles, se ponga en comunicación con ellos, rece y cante con ellos, esté, por tanto, en el púlpito, recite en su lengua las oraciones, las lecturas de la Epístola y el Evangelio; que el sacerdote cante en las divinas melodías tradicionales el Kyrie, el Gloria y el Credo con los fieles, constituyen otras tantas reformas afortunadas que devuelven a esta parte de la Misa su verdadero objeto. Que la ordenación de esta parte didáctica se haga en primer lugar en función de las Misas cantadas del domingo, de tal suerte que esta Misa sea el modelo al que deben adaptarse las otras Misas, constituyen otros tantos aspectos de renovación que parecen excelentes.

Añadamos sobre todo las directivas necesarias para una predicación verdadera, sencilla, emotiva, fuerte en su fe y determinante en las resoluciones. Es éste uno de los puntos más importantes que se deben obtener de la renovación litúrgica de esta parte de la Misa. Para los sacramentos y los sacramentales, el uso de la lengua de los fieles parece todavía más necesaria, puesto que les conciernen más directa y más personalmente. Pero son tales los argumentos en favor de la conservación del latín en las partes de la Misa que se hacen en el altar, que se puede esperar que en un día próximo se ponga límites a la invasión de la lengua vernácula en este tesoro de unidad, de universalidad, en ese misterio que ninguna lengua humana puede expresar y describir. [Aplaudo de pie]

Qué no debemos desear para que el alma de los fieles se una espiritualmente, personalmente, a Nuestro Señor, presente en la Eucaristía, y a su divino Espíritu, de tal suerte que quede proscrito de un modo absoluto todo lo que pueda perjudicar a ese objetivo, por exageración de las oraciones vocales y exageración de ritos, por falta de respeto a la Eucaristía, por una vulgaridad inconveniente para los misterios divinos. Una reforma en este terreno no puede ser buena si no asegura de un modo más cierto los fines esenciales de los misterios divinos, tal como Nuestro Señor los estableció y la Tradición los ha transmitido.

A mi esto me resulta increíble. Siempre me debatí cómo debería ser la "reforma de la reforma": ¿Eliminar el Novus Ordo? Se desataría otra guerra litúrgica. ¿Modificar el Novus Ordo? Podría ser. ¿Conservar la forma extraordinaria y reemplazar el Novus Ordo por una forma "mas sencilla" del rito tridentino (Lo cual no sería otra cosa mas que aplicar fielmente la Sacrosanctum Concilium)? ¿Podríamos llamarle a esto la "reforma lefebvrista de la reforma"?

Pobre monseñor Lefebvre... no se imaginaba ni por las tapas el desastre que vendría solo 5 años después.

 
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